Por Telma Luzzani · 

Baltazar Garzón es uno de los juristas más destacado del mundo. Con la detención del dictador Augusto Pinochet y el juicio a la dictadura argentina, abrió nuevas vías jurídicas. En esta entrevista habló además del robo de bebés durante el franquismo y el caso de Julian Assange. Confiesa que por sus investigaciones ―ha pagado un alto precio, pero mereció la pena.

– En América del Sur algunos jueces, en connivencia con los grandes medios de comunicación, usan la Justicia como herramienta de persecución política. El ex presidente Lula está preso sin una causa fehaciente y tanto Cristina Kirchner como Rafael Correa están siendo hostigados.

– Tengo una gran frustración y cierto temor por eso. En Argentina, el Poder Judicial consiguió sobreponerse a momentos muy difíciles, reivindicar la defensa a los derechos humanos, plantar cara al poder más oscuro, pero ahora se torna en posibles sometimientos a los poderes económicos, financieros, mediáticos, de las diferentes corporaciones. Esto dice muy poco en favor de un Poder Judicial fuerte, independiente y comprometido democráticamente. En los casos que Usted mencionaba, en función de lo que estamos viendo, casi se puede hablar de una traición a la democracia y a la sociedad. No se debe utilizar las instituciones -y mucho menos la Justicia- como armas para tomar parte respecto de determinados grupos o personas. Me duele mucho ver ese sometimiento a la oportunidad política de turno. Es muy grave que esto provenga de investigaciones coyunturales, sin elementos. La sociedad debe tener confianza en que todos sin distinción puedan decir ―Yo soy conservador o soy progresista, pero la Justicia me trata por igual‖. Pensábamos que, en Latinoamérica, esto estaba superado, pero se vuelve a tornar preocupante. El caso de Lula es paradigmático. El de Cristina y Correa, igual. Yo conozco a los tres y a mí se me hace muy duro tener que ver lo que está aconteciendo. Hay determinadas estructuras supranacionales que ven en riesgo su poder ante el hecho de que puedan volver a gobernar personas que apoyan a los más vulnerables. Eso es muy grave. Esos procesos para mí son poco fiables y están claramente contaminados. Que a personas que han estado sin macular ahora se las pretenda poner como responsables de todos los males… eso huele feo. No acuso a nadie en particular, pero lo que digo es que hay que hacer una profunda reflexión para poder recuperar ese sitio que le corresponde al Poder Judicial. En Latinoamérica hay ejemplos memorables, incluso de quienes han dado su vida por esa independencia. Eso no se puede traicionar.

– En su país, después de muchos años, llego la justicia con el caso Gürtel al punto que le costó el cargo de jefe de Estado a Mariano Rajoy. ¿Qué cambió en España?

– Gürtel es un gran caso de corrupción política, privada y pública, que afectó a un conglomerado de empresas y personas vinculadas con el Partido Popular (PP), liderado primero por José María Aznar y luego por Mariano Rajoy. Se estableció un sistema institucionalizado de corrupción para financiar con ―dinero opaco‖ al PP, desde 1989 hasta 2008. Yo fui el primer juez que abrió ese caso. Hubo una serie de detenciones, intervenciones y allanamientos por orden mía. Posteriormente se sucedieron otros jueces en el caso hasta que, finalmente, se dictó una sentencia en la que se establecen todos estos mecanismos de juego sucio, de corrupción, de adjudicaciones, de licitaciones fraudulentas, y se ha llegado a establecer un conjunto de prisiones que en algunos casos llegan hasta los 53 años de cárcel.

– Usted fue muy atacado: sufrió persecución mediática y fue inhabilitado como juez. ¿Tuvo presiones directas del PP?

– ¡Claro que hubo presiones! Pero las presiones se contestan con la negativa a ser presionado. El PP uso en marcha toda una batería, escenificada ante toda la opinión pública española el día 11 de febrero de 2009, donde se decía que era una trama contra el PP. A mí me costó una inhabilitación de 11 años, pero se ha demostrado que todo era verdad. También se concluyó que lo realizado por mí o la interceptación de las comunicaciones (por eso me inhabilitaron hasta 2021) se ajustó a la legalidad.

– ¿Qué efecto tiene esto sobre la sociedad española?

-Toda esa corrupción, caja B, aprovechamiento ilícito por parte del PP, actividades delictivas… llegó un momento en que la ciudadanía estaba ya casi sin aire que respirar. Ahí es cuando el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) presentó una moción de censura y nuevamente la prepotencia del PP y de Mariano Rajoy minusvaloró el grado de enfado y de hartazgo que sentía la sociedad española. Yo creo que, esto ha producido un efecto catártico. Creo que ha reconciliado a la ciudadanía con el Poder Judicial. En este caso, creo que eso es bueno.

 

CRÍMENES FRANQUISTAS

– También fue suspendido dos años cuando investigaba los crímenes franquistas.

– Casi avergüenza hablar de esto. España es el segundo país del mundo después de Camboya, en número de desaparecidos. Que hasta la fecha la Justicia no haya hecho nada para investigar estos crímenes es duro. Yo lo intenté y fui suspendido durante dos años para luego ser absuelto. Así lo decidió el Supremo. Dicho sea, entre paréntesis, que cada una de las actuaciones que tomé y las decisiones que adopté en el caso del franquismo y en el caso Gürtel las volvería a tomar otra vez, porque yo entiendo que la Justicia tiene que ser, además de independiente, apegada a la legalidad, y que por una interpretación de la ley no se puede condenar a ningún juez, porque eso mermaría su independencia. Los tribunales superiores pueden anular sus resoluciones, pero no esa especie de espada de Damocles por reconducir interpretaciones que no son las tradicionales. Y en España el tema del franquismo todavía duele, de modo que yo estoy tranquilo y estuve siempre tranquilo. He pagado un alto precio, pero creo que mereció la pena.

 

ROBOS DE BEBÉS

– El 25 de junio se inició el primer juicio por robo de bebés en España. Ud. hace años que investiga el tema y se ha topado con una realidad horrorosa: bebés nacidos vivos de madres que no los querían dar pero que fueron robado, vendidos o entregados en forma ilegal y a través de acciones muy truculentas. Ahora se enjuicia a uno de los obstetras.

– El doctor Eduardo Vela, sí. En 1969 asistió a un parto, nació una niña y fue dada a una familia que no eran sus padres naturales. Esa niña, ahora adulta, presentó una denuncia y se han acumulado pruebas para que el fiscal pidiera una condena de entre ocho y diez años de cárcel. No se sabrá si hubo delito hasta que la sentencia lo diga. Pero es muy bueno aunque muy triste que se esté celebrando este primer juicio. Se calcula que serían más de 2.000 los bebés robados por parte de las clínicas. Nos quedan pendientes todavía los 30.000 niños robados en las décadas del 40 y 50, sustraídos a madres republicanas y dado en adopción a familias acordes a la ideología triunfante y gobernante del franquismo. Esto todavía debe ser investigado, porque todo ser humano tiene derecho a la verdad, a la justicia, a la reparación como garantía de no repetición. Estamos trabajando desde la sociedad civil para que no haya olvido.

– Es similar al caso argentino, los secuestradores tenían esa perversa idea de que el bebito tenía algún “gen rojo”.

– Lo decían las teorías de Vallejo-Nágera, que el ―gen rojo‖ hacía a las personas perversas y malas porque eran comunistas.

– Y suponían que los niños criados en otro ambiente iban a pensar de otra manera.

– Son teorías supremacistas que hoy día, bueno… iba a decir que nos asombran, pero tal como están deviniendo las cosas no sé hasta qué punto no se están instalando otra vez en algunas sociedades. Lo hemos visto en la frontera sur de Estados Unidos, en donde separaron a los niños y bebés de sus padres. Lo estamos viendo en Hungría y otros países de Europa que están poniendo barreras a la migración, llegando incluso al extremo de que optan por que mueran en la fosa más grande del mundo que es el Mediterráneo. Por eso este juicio en España y decisiones como la del presidente Pedro Sánchez, que entiende que hay una forma diferente a esas teorías trasnochadas, son como un soplo de aire nuevo y fresco.

– Es una reconciliación con el humanismo porque esas personas que hoy quieren llegar a Europa han sido, en muchos casos, expulsadas por guerras, como la de Siria, u otras cuestiones de las que los europeos son responsables.

– Estas son las consecuencias de esa colonización perversa totalmente asimétrica y de una visión también perversa sobre lo que debe ser la integración de la humanidad, de lo diverso. Yo creo que es una batalla que tenemos que librar y no dejar bajo ningún concepto que triunfen quienes establecen esas barreras.

CASO PINOCHET

-Yo tuve la suerte de entrevistarlo hace 20 años, en Londres, cuando usted sorprendió al mundo y, sobre todo, a Sudamérica al ordenar la detención del genocida chileno Augusto Pinochet, por terrorismo de Estado, desaparición de personas, y por corrupción. Más allá de su ideología, el dictador había acaparado una buena fortuna en los paraísos fiscales de Luxemburgo y Suiza. Su acción significó un aporte histórico a los derechos humanos: el principio de jurisdicción universal y que los crímenes de lesa humanidad nunca proscriben.

– Así fue. El caso Pinochet fue de gran impacto y trascendencia mediática, pero a mí siempre me gusta resaltar que no es menos importante el primer caso que comencé a investigar y del cual surgieron éste y otros. Me refiero a la investigación a las juntas militares por desaparecidos españoles y de otras nacionalidades en Argentina durante la dictadura cívico-militar. Recuerde que en España fue condenado Adolfo Scilingo a un total de 1084 años de prisión por los ―vuelos de la muerte‖, es decir, por tirar a los presos vivos, desde un avión al Río de la Plata y también por torturas en la Escuela de Mecánica de la Armada. Y en ese contexto se produjo efectivamente la detención de Pinochet en 1998, en aplicación del principio de jurisdicción universal, es decir, hay crímenes que por su envergadura, por su carácter de lesa humanidad, como genocidio o guerra, no pueden quedar impunes. Tienen que ser investigados en cualquier parte del mundo. Si en el lugar donde se cometieron hay leyes que impiden investigar, como el caso de las leyes de Obediencia debida y Punto final en Argentina o las autoamnistías en otros lugares… pues bien hay que continuar. Y lo más importante es que en el momento en que esos obstáculos desparecen, se reactiva la jurisdicción propia y todo lo que hicimos sirve para que en el país respectivo se reactiven esas investigaciones. El verdadero sentido de la jurisdicción universal es proteger a las víctimas. Es el último reducto de la justicia para evitar la impunidad. Y tuvimos la gran suerte -y eso hay que agradecérselo a Augusto Pinochet- de que se fuera a operar su hernia de disco en Londres, de otra manera no se habría producido todo lo que vino después.

– Se fue tranquilamente a Londres porque se sentía impune.

– Consideraba estar por encima de la ley. Es coherente con todo lo que hizo: dar un golpe de Estado, someter a tortura y a tormentos a miles de personas, privar de libertad y democracia a los chilenos. Consideraba estar por encima de todo lo que fuera control democrático. Por su mente no podía pasar el ser detenido. Luego sí, todos los que estaban en situación similar a la de Pinochet se la pensaron antes de salir de su país, por si acaso había algún juez extraño que se le ocurriera decir: ―Usted es un criminal de guerra, ha cometido crímenes de lesa humanidad y Usted tiene que responder porque las víctimas son universales‖. Toda la humanidad es víctima de este tipo de delito y por eso puede ser perseguido en cualquier lugar del mundo.

 

JULIAN ASSANGE

– Ud. coordina la defensa internacional de Julian Assange. Como acaba de asumir un nuevo canciller en Ecuador el asilo que se le dio al fundador de Wikileaks en la embajada ecuatoriana en Londres peligra y podría ser extraditado a Estados Unidos. ¿Está en riesgo la vida de Assange?

– Con toda la reserva que me corresponde como abogado, me preocupan algunas campañas que se han desatado y sobre todo, que Julian se encuentra incomunicado. El asilo no puede ser eterno por eso corresponde al país que lo acoge dar una solución de acuerdo con el país en el que está territorialmente la persona. Un ciudadano australiano –ahora ecuatoriano, no lo olvidemos- tiene asilo porque está en riesgo. Por temas vinculados a la libertad de expresión, acceso a la información, libre difusión de la misma, se ve sometido a una posible persecución, que además expresa y llanamente se ha hecho valer al día de hoy por las autoridades norteamericanas. Se le debe aplicar a Assange el estatuto de refugiado. Nosotros pedimos a Ecuador que resuelva el tema ya porque son más de seis años y la salud de Julian se deteriora. No puede salir de la embajada ni para ser atendido médicamente. El grupo de trabajo de detenciones arbitrarias de Naciones Unidas dijo que se están violentando sus derechos. Lo que no se puede hacer es entregarlo a Estados Unidos.