Semana non sancta

Los columnistas del oficialismo se quedaron sin libreto para sostener a Macri: no creen que las medidas económicas le vayan a dar recuperación para evitar la derrota. Pero no reabren la posibilidad del plan “B”, que es el plan “V”, Vidal: solo Infobae se lanzó abiertamente este domingo 21.4 a plantear la posibilidad. Morales Solá descubre infinidad de virtudes en Lavagna.

Antes y después de los anuncios sobre precios y tarifas del miércoles, varios escribas de Clarín y La Nación deslizaron poca confianza, expusieron una y otra vez que Macri no cree para nada en las medidas que anuncia. Luego, la pésima repercusión internacional afianzó el malhumor, agravado por una encuesta de Isonomía, la encuestadora preferida del macrismo, que da al presidente derrotado en segunda vuelta por Cristina Fernández de Kirchner.

Entonces: algunos de los títulos “informativos” de Clarín y La Nación tratan de sostener la iniciativa gubernamental. Más aún, le dan buen espacio al “operativo terror”, a cargo de Peña, hablando con empresarios, curas, periodistas, para avisarles que con Ella viene el desastre final: será “peor que Venezuela”. El primo tonto del sistema, Perfil, presta su tapa del domingo a estas operaciones. Y Peña, dice La Nación, tiene la ayudita de un personaje tan obscuro y siniestro como él, “Coti” Nosiglia, quien despliega sus armas inconfesables para intentar que los radicales no se vayan de Cambiemos.

Pero entre los columnistas es otro el tono: no hay uno que encuentre una forma de analizar la situación de modo que lo lleve a la conclusión de que Macri se recuperará. Ya el miércoles, antes de los anuncios, Van der Kooy escribió en Clarín que los macristas dicen que si la inflación no baja en mayo “estaremos fritos”. Pero él agrega que aún con esa hipotética mejora, y aún manteniendo pisado al dólar gracias al permiso del FMI a recurrir al control cambiario, es dudoso que Macri tenga tiempo para “generar esperanza”.

Ese mismo día, Morales Solá encabezó en La Nación los preanuncios de caos final si gana Ella, eso sí después de decir que la recesión está en “los coletazos finales”, que el país es un enfermo “grave” pero “mejora”. Al día siguiente, Pagni, en el mismo diario, le hizo contrapunto con el escepticismo, al punto de afirmar que el macrismo duro cree haber “cerrado la interna” de Cambiemos con estas medidas, pero fuera del círculo íntimo eso no puede darse por seguro. Más aún, equipara a Macri y Fernández de Kirchner en el plano judicial: dice que mientras los tribunales “titubean” con la ex presidenta, el juez Martínez de Giorgi salvó a Calcaterra, el primito presidencial, en el caso Odebrecht. Fue Gustavo Arribas, jefe de inteligencia, “el encargado de velar por Calcaterra”, escribe.

El viernes en las ediciones en línea (no hubo diarios impresos, por el feriado) empieza el registro del escozor por la encuesta de Isonomía, que da a Fernández de Kirchner ganando en segunda vuelta por nueve puntos, factor que según Fernández Canedo, en Clarín, causó la caída de las acciones de empresas argentinas en el exterior y el aumento del “riesgo-país”. Es que Ella aterroriza a los “inversores”, teclea, aunque al final se da permiso para deslizar que los tales “inversores” tal vez también dudan sobre las capacidades de Macri.

Tampoco hay mucha confianza en él en el Fondo Monetario, escribe Bonellí en Clarín: el permiso al gobierno a darse vuelta en el aire e imponer el control de cambios, que es lo que significa el tope en la cotización del dólar hasta fin de año, fue posible en el FMI por orden del Tesoro de Estados Unidos. Trump sigue siendo el mejor amigo de Macri en el mundo.

Y así llegamos a los títulos de Infobae el domingo por la mañana: “Inversores” que “exigen” que si Macri no mide sea Vidal la candidata, nota con firma de Pablo Wende. Y Tenembaum teclea en la misma línea con el título “Renunciar a la reelección: la encrucijada que Macri enfrentará en cuestión de días”.

En Clarín, el jefe de redacción Kirchsbaum vuelve a la tesis de país fallido, el fracaso de décadas, la falta de compromisos “serios” para las “difíciles medidas necesarias”, en suma la muy berreta línea Sturzenegger.

Van der Kooy, en el mismo diario y el mismo día, ve a Macri “a cara o ceca”: si con el “paquete” le fuera bien debería gobernar como no lo supo hacer hasta ahora y cuidar a los aliados. “Hablar de la herencia kirchnerista suena a letanía aunque represente una verdad indesmentible”, dice el opinador, como lamentándose por la incompresión del populacho ante las desventuras del Señorito presidente. En párrafos siguientes intenta trazar la parábola del gobierno para el que Clarín tanto trabajó: hubo “pecados propios”, el equipo económico “termina casi en decepción”, el “gradualismo” y las “oscilaciones” oficiales no ayudaron. Como se ve, una crítica implacable, corajuda. Y encima el desorden con el que se presentó el “paquete”, con Macri “parco”, porque no cree en nada de esto.

Lo único que convence a Macri, dice, es “polarizar” con Fernández de Kirchner pero, ¡maldición!, ella “sigue muda”, y no le está dando al presidente las oportunidades que tanto necesita.

Y así, este domingo 21.4.19 queda anotado en la historia como el día en que Morales Solá no publica un solo, un mísero elogio o expresión de respaldo y simpatía a su amado Macri: se dedica íntegramente a Roberto Lavagna, en quien encuentra súbitamente infinidad de virtudes, equilibrio, experiencia, “heterodoxo que no olvida las reglas básicas de la ortodoxia”. Y lo que le interesa más que nada a Lavagna es saber si “su irrupción sirvió o no para que la sociedad advierta el daño que la grieta y la crispación le hacen al destino del país”. Quiere alcanzar el poder, claro que sí, pero sería feliz si hace esa contribución.

En suma: a Morales Solá le creció un ídolo.

Gentileza: COMUNA Comunicadores de la Argentina