AMLO: La esperanza mexicana

Por Emilio Ibáñez*

La región mexicana respira luego del sexenio del PRI, uno de tantos a lo largo de la historia política en México. La llegada de López Obrador significó eso, una bocanada de aire fresco. Se decía que en el “boca en boca” de cada pequeña localidad mexicana ya se daba por asumida la victoria de AMLO. Acertadamente, la participación histórica del 61% en las urnas consolidó el augurio. La histórica Guanajuato derechista rechazó la eminente victoria de AMLO, siendo el único estado que optó por el triunfo de Anaya.

El 1 de julio de 2018 se llevaron a cabo las elecciones federales de México, además de presidente, se eligieron 128 bancas de senadores y 500 de diputados federales. La victoria indiscutible de López Obrador con un 53% liderando Juntos Haremos Historia y redoblando un pobre 22% de Anaya en segundo lugar, determinó un destino esperanzador para la región centroamericana. El 1 de diciembre, López Obrador recibe la banda presidencial en el Parlamento, convirtiéndose en el mandatario constitucional nº65 en la historia mexicana y el primero de izquierda desde la Revolución.

Con aires de gloria y la envestidura presidencial progresista, deshecha su estadía en la lujosa e histórica residencia presidencial conocida como “Los Pinos”, convirtiéndola en un centro cultural; baja su salario en un 40%; se despide de los viajes presidenciales de primera clase y de su seguridad personal, siendo el primer presidente que no cuenta con la protección del Estado Mayor Presidencial (EMP).

El peso de la futura gestión de AMLO recae sobre la mirada expectante del pueblo mexicano. El lema “la Cuarta Transformación” para su sexenio, pregona que los nuevos aires políticos en México serán parte de la historia de los tres acontecimientos más importantes. La independencia del dominio español (1810- 1821); La reforma (1858 – 1861), donde se destaca la separación de la Iglesia del Estado y la presencia de Benito Juárez; y la Revolución Mexicana y la conformación de su Constitución (1910 – 1917). No es fortuita la referencia Juntos Haremos Historia, donde dentro de esta coalición, el discurso de la Cuarta Transformación partió desde un constante lema de campaña.

A partir de ahora, AMLO deberá revertir índices negativos históricos, desde olas de violencias sin precedentes, crisis económicas y escándalos mediáticos de corrupción. Un país con 55 millones de pobres asediados por políticas de exclusión se ilusiona con una palma tendida de consideración. El objetivo de crear acercamientos en la región que consoliden la unidad contra los neoliberales del continente, la instantánea complicidad con Maduro y la reapertura del caso Ayotzinapa que mantiene en vilo a los familiares de los 43 estudiantes desaparecidos. Una asunción histórica que empapa de representatividad a los que nunca se sintieron representados, siendo aún prematuro, los guiños de Obrador insinúan la revocación de muchos convencionalismos conservadores en la política mexicana.
La incesante postración neoliberal en el continente americano no resguarda dudas de nada. La fijación política de doctrinas semejantes a siglos antepasados, naturaliza discursos que se pasean por las agendas mediáticas como si de una simple noticia amarillista se tratara. El efecto dominó tras la asunción de Trump en 2016 emanó una inmunidad a lo políticamente incorrecto, alimentando el descreimiento y desentendimiento de la población ante tanta abundancia de nada. Temer y Bolsonaro en Brasil; Piñeira en Chile; Macri en Argentina; Lenin en Ecuador; Abdo Benítez en Paraguay; y Hernández en Honduras, sólo encabezan un listado de ingratitud y egoísmo político puesto en práctica en todo Latinoamérica, hasta hace poco también en México con Peña Nieto.

Antes del 15 de diciembre, AMLO deberá presentar el presupuesto para el año 2019. Algunos de los destinos serán programas de reformas educativas para combatir con los jóvenes delincuentes en estado de calle; redoblar la pensión para adultos mayores y discapacitados; viviendas marginadas; nuevos puestos de trabajo y la colocación de PEMEX, una nueva refinería. Las promesas de AMLO espantan a los detractores, una redistribución presupuestaria que dejará en el ojo de la tormenta a todos aquellos funcionarios que ganen más dinero que el mismísimo presidente, tal vez en una suerte de invitación a hacer lo mismo, tanto por ellos mismos, como por México.

*Periodista especializado en temas de Norteamérica, columnista de América del Norte en el programa Marcha de Gigantes (AM 1390 Radio Universidad Nacional de La Plata), redactor de Revista Trinchera y colaborador de Agencia Timón.