Aprender Conectados: las herramientas de cambiemos para desarmar una política de inclusión

Por Jonatan “Chino” Pérez*

El fin de Conectar Igualdad y las entregas “uno a uno” terminaron con la llegada de “Aprender Conectados”, la estrategia del macrismo que prometía integrar dentro de una misma política a los planes de tecnología en la educación, para avanzar añadiendo programación y robótica en conjunto con equipos de última generación para los establecimientos. Pero ¿cuál es la realidad detrás de esta cortina de humo?

El kirchnerismo le dio a Argentina muchas políticas de inclusión que ayudaron no sólo al desarrollo del país, sino a que los que menos tenían pudieran aspirar a las mismas oportunidades que los más pudientes. “Primaria Digital” fue el primer acercamiento tecnológico para estudiantes de escuelas primarias: dependiendo de la matrícula, los establecimientos recibían una o dos Aulas Digitales Móviles (ADM) totalmente equipadas. Por lo general el equipamiento constaba de 30 netbooks con enchufes para cargarlas, una computadora que era el servidor pedagógico del ADM para gestionar las netbooks y bloquearlas en caso de robo, un router LAN para el trabajo en red, una impresora, un proyector, un pendrive, una pizarra digital que permitía que tanto los maestros como los estudiantes escribieran en ella conectándola a sus netbooks, y una zapatilla para enchufar estos periféricos varios.

Mientras tanto, las escuelas secundarias, las escuelas especiales y los Institutos Superiores de Formación Docente (ISFD) contaban con el conocido plan Conectar Igualdad. En las escuelas e institutos se instalaba un piso tecnológico que funcionaba para el trabajo en red, el desbloqueo y la entrega de certificados de las netbooks. Estas netbooks eran entregadas por comodato a los alumnos de todas las escuelas estatales y los ISFD, que firmaban con la responsabilidad de recibir este equipamiento en préstamo con garantía ante cualquier tipo de rotura. Al terminar el secundario, cada estudiante podía quedarse con la netbook de manera gratuita. Por otro lado, los docentes recibían el equipamiento en préstamo con la firma del comodato, pero estos debían devolver el mismo al establecimiento al jubilarse.

Sin dudas, Conectar Igualdad fue uno de los grandes avances en lo que a políticas de inclusión se refiere. Todos les alumnes desde Ushuaia a La Quiaca recibían, en muchos casos, su primer computadora de forma gratuita, pudiendo aprender y compartiéndolas con sus familias para todo tipo de uso.

Este programa que comenzó en el año 2010 entregó más de 5 millones de netbooks e instaló más de 11.000 pisos tecnológicos en distintas escuelas a lo largo del país hasta el año 2015, achicando las brechas entre las distintas clases sociales y abriendo paso a que muchos de estos alumnos se interesen por la tecnología.

El equipamiento sin ningún tipo de capacitación era totalmente inútil, por lo que cada institución educativa contaba con EMATP (ENCARGADO DE MEDIOS DE APOYO TÉCNICO Y PEDAGÓGICO) en las secundarias orientadas y AR (ADMINISTRADORES DE RED) en las escuelas técnicas. Tanto los EMATP cómo los AR eran docentes (o en el caso de algunos AR, alumnos recibidos de esas mismas escuelas técnicas) y recibían constantes capacitaciones no sólo para el desbloqueo y las cuestiones técnicas, sino para acompañar a los establecimientos en los distintos proyectos que podían llevarse a cabo con el equipamiento disponible.

Al unísono, los programas Primaria Digital y Conectar Igualdad contaban con referentes técnicos, que trabajaban en los equipos de las distintas regiones. Estos eran los encargados de verificar los problemas técnicos de primera mano e intentar solucionarlos para evitar el envío del equipamiento al servicio técnico, y al mismo tiempo brindaban acompañamiento y capacitaciones a las escuelas con el fin de ayudar a la inclusión de la tecnología dentro de las aulas.

Estos programas funcionaban de manera óptima teniendo en cuenta las muchas limitaciones que podrían llegar a tener: la carga de matrícula de los alumnos dentro de la página, que se saturaba por ser avisada con poca anticipación; o los equipamientos con fallas que iban a servicio técnico y tardaban más de un año en volver, o nunca volvían porque se perdían.

Desde el año 2016, con la llegada de Cambiemos al gobierno nacional, las cosas cambiaron radicalmente. Luego de seis años, el programa Conectar Igualdad dejaba de estar a cargo de ANSES y pasaba a depender del Ministerio de Educación y Deportes luego del decreto presidencial 1239/2016. Las modificaciones trajeron consigo muchos problemas ya que la migración de datos de los más de 5 millones de alumnos y docentes que habían recibido el equipamiento desde ANSES al Ministerio de Educación no sólo retrasó la carga de nuevos alumnos, sino que también ocasionó la pérdida de datos de muchos que tenían máquinas para ser enviadas a servicio técnico o máquinas en reparación que ya no podían recuperarse. El resultado fue más que claro: la carga de matrículas fue muchísimo menor a la del año 2015 y sólo un 20% de los estudiantes matriculados recibió su netbook.

El año 2017 fue muy particular en este sentido ya que se agregó un nuevo plan que funcionaría como prueba piloto: Escuelas del Futuro (EdF). Este estaba destinado a distintas escuelas alrededor del país, que serían sorteadas para recibir capacitaciones en idiomas a distancia, equipamiento de programación o robótica y un nuevo piso tecnológico de última generación e internet para la escuela; todo esto acompañado de capacitaciones para realizar proyectos para compartir con la región. Eso sí, la mayoría de las escuelas sorteadas eran, casualmente, las de mejor infraestructura, ubicadas en lugares cercanos a los centros metropolitanos.

EdF le trajo nuevos problemas a las escuelas, que no se sentían capacitadas para recibir el equipamiento de robótica o programación, o en muchos de los casos, lo rechazaban entendiendo que, por un lado, tenía poco sentido insertar este tipo de equipamientos sin ofrecer las alternativas a los planes de estudio, y por el otro, tampoco estaban exentas de problemas de inseguridad, y la llegada de drones, robots o aparatos de teleconferencia incrementaría hechos de este estilo.

Las que salieron sorteadas para las capacitaciones a distancia, nunca recibieron nada.Era necesario internet y nunca les llegaba, pisos tecnológicos que para fines de 2018 aún no estaban instalados y alumnos sin netbooks o sin los usuarios creados para la incorporación a los classrooms online.

Casualmente, a fines de 2017 sólo las escuelas que se encontraban dentro de EdF recibieron las netbooks, aunque la realidad fue que ante la migración de datos para la optimización de la página para las cargas de alumnos derivó en que muchos de ellos se quedaron sin su netbook.

En el año 2018 se suponía que todas las escuelas que no habían recibido equipamiento desde 2015 en adelante recibirían todo junto. Esto sólo generó una falsa ilusión a docentes y alumnos: el programa Conectar Igualdad fue desestimado, y se inauguró el no tan amigable “Aprender Conectados”. Por su parte, Primaria Digital comenzaría siendo parte del conjunto de programas abordados por Aprender Conectados para luego quedar en el olvido.

Según su carta de presentación “Aprender Conectados es una política integral de innovación educativa, que busca garantizar la alfabetización digital para el aprendizaje de competencias y saberes necesarios para la integración en la cultura digital y la sociedad del futuro.” Suena hermoso, pero se esconde una premisa fundamental: el fin de las entregas uno a uno, es decir, no habría más máquinas para los alumnos sino que el equipamiento sería entregado a las escuelas.

Este equipamiento, que prometía ser de última generación, contaba con un ADM similar a los de primaria pero con la particularidad de que en vez de recibir periféricos como la pizarra o el proyector, recibirían robots, drones o equipamiento para desarrollar la programación.

Sólo se otorgaba un ADM por escuela con matrícula menor a 1000 alumnos, y dos únicamente si superaban ese número. Si un ADM se componía de 30 netbooks, pensar en una cantidad semejante para 900 estudiantes dejaba en claro que lo que menos se buscaba era la igualdad.

Los problemas no eran solo técnicos. Si bien algunos de los empleados que trabajaron en los distintos programas habían obtenido la planta permanente en el 2015, los cambios de funcionarios dentro de este mismo gobierno ocasionaron que miles de empleados desde el 2015 hasta el 2018 trabajen con contratos que dejaban mucho que desear. Así, se desarmaban los equipos de las distintas regiones sin dar explicaciones: no se les despedía sino que no se les renovaba el contrato, mientras que los que seguían trabajando eran enviados a realizar tareas para las cuales no estaban contratados: revisión de pisos tecnológicos y cambios de equipamientos en las alturas sin contar con A.R.T. eran sólo algunas de las tareas a realizar.

La presentación de facturas era un caos ya que había fechas estimativas de cobro que siempre se retrasaban, por lo que no contaban con un sueldo fijo mensual sino que cobraban cuando las facturas eran aprobadas. Si había un error, por más mínimo que fuera, no se cobraba y debían anularse las facturas realizadas para volver a enviarlas, lo que generaba más retraso en las fechas de cobro. Facturar en enero y cobrar en mayo era moneda corriente de los ahora llamados “Facilitadores en Educación Digital”.

Ante esta desidia, los trabajadores reclamaban y en muchas ocasiones, paralizaron sus actividades por las constantes faltas de pago. Esto facilitaba el desmantelamiento del programa: el cese de sus actividades permitía la ruptura de sus contratos y facilitaba el despido sin goce de indemnización ni liquidación de ningún tipo. La precarización laboral por parte del estado era demasiado grande como para resistir.

Con los despidos, los equipos de trabajo se reducían, en muchos casos, a la mitad, y esto aumentaba la cantidad de escuelas para cada uno de los facilitadores, generando que muchas de las entidades educativas recibieran sólo una o dos visitas por año.

Sin dudas, la educación no quedó fuera de la desidia de la Alianza Cambiemos: el desmantelamiento de Conectar Igualdad no sólo derivó en una cadena de despidos de miles de trabajadores, sino que dejó a las escuelas del país, que habían crecido en el plano tecnológico, sin más opciones que volver al pizarrón y los libros viejos, perjudicando a los que tenemos “la desgracia de caer en la escuela pública”.


*Periodista, columnista en “No Se Mancha” y “Columna Vertebral” (ambos en Radio Estación Sur – FM 91,7), responsable de la sección Ciencia y Tecnología de Revista Trinchera y colaborador de Agencia Timón.