Bolivia: modelo exitoso, divulgación negada

Por: Lic. Alejandro Marcó del Pont

Las ventajas comparativas de las naciones desarrolladas por David Ricardo fueron tomadas al pie de la letra por el gobierno boliviano, sobre todo la pieza que ensambla las naciones con los recursos. Es decir, si por su situación relativa, ya sea en salarios, costos, recursos naturales, tecnología, etc., los países se especializan en lo que mejor producen. Y como Bolivia produce recursos hidrocarburíferos y mineros, nacionalizarlos parecería la secuencia lógica para apropiarse de las tan mentadas ventajas.

La idea de nacionalizar recursos naturales para generar ingresos fiscales y divisas que posibiliten desarrollar una demanda interna consistente no es nuevo. Tampoco la de contar con ingresos que permitan impulsar sectores estratégicos no tradicionales en pos de reducir la dependencia de los vaivenes de los precios de los commodities. De hecho, más que novedosa se podría decir que esta rueda ha girado en el mismo sentido muchas veces en la historia.

Lo que sí es innovador es la permanencia en el tiempo de políticas opuestas a los preceptos del FMI, que obtuvieron tanto éxito y que perseveraron durante un periodo largo. Sin embargo, uno debe elogiar la arrogancia mediática de invisibilizar sus logros económico-sociales y ocultar sus virtudes. El modelo de desarrollo boliviano debe ser el de mayor efectos probado universalmente y, a la vez, el menos estudiado, discutido y divulgado.

Sus medidas, opuestas a las insistentes políticas de austeridad pregonadas por los organismos internacionales y los centros financieros, resultan hasta de un realismo mágico de poco sostén a la lógica discursiva actual. Estatizar a cambio de privatizar, regular a liberalizar, intervenir a desatender, subsidiar a olvidar, invertir a enajenar, distribuir a concentrar, no son medidas aleatorias.

Ahora bien, cualquier indicador económico o social que tomemos de Bolivia dará resultados, no solo exitosos sino que rayan en la euforia. La tasa de crecimiento del PBI de 2006-2018 ronda el 5%; el ingreso per cápita en dólares se multiplico por tres; el desempleo es del 4%, uno de los más bajos de América; la pobreza cayó del 59% al 20%, y dejó de ser el país más pobre del continente; el coeficiente de Gini pasó del 0.60 al 0.49; la deuda se redujo del 52% del PBI al 17%; la inflación ronda el 4% y el déficit fiscal es del -0.2 del PBI. Pero lo que nos interesa es el proceso que hizo posible que estos números fueran una realidad, tan ciertos y positivos que motorizaran el golpe de Estado.

Los eventos político y económicos centrales del gobierno de Morales que dieron inicio a la transformación de Bolivia fueron dos: el Referéndum Vinculante de 18 de julio de 2004 y el Decreto 28.701/2006 que dio el puntapié inicial al proceso de estatización y control de las etapas de producción de hidrocarburos.

El referéndum tenía 5 preguntas (“¿Está usted de acuerdo con…?”) 1) abrogación de la Ley de Hidrocarburos vigente. 2) Recuperación para el Estado de la propiedad de los hidrocarburos en boca de pozo. 3) Refundación de YPFB y recuperación de las acciones de los bolivianos producto de la capitalización. 4) Uso del gas como recurso estratégico para la salida soberana al mar. 5) Garantizar el consumo interno, industrialización e incremento de impuestos hasta por lo menos a un 50% del valor de la producción.

El referendo fue un éxito. Los porcentajes del SÍ a las preguntas fueron: 1) 87% 2) 92%. 3) 87%. 4) 55% y 5) 62%. Esto derivó en el Decreto 28.701/2006 donde no solo los considerandos dan cuenta de la sistemática violación de la Constitución, sino la total ausencia del cumplimiento de los requisitos mínimos para contratar la explotación y la producción. Lo importante comienza entonces con el “ARTÍCULO 1.- En ejercicio de la soberanía nacional, obedeciendo el mandato del pueblo boliviano expresado en el Referéndum vinculante del 18 de julio del 2004 y en aplicación estricta de los preceptos constitucionales, se nacionalizan los recursos naturales hidrocarburíferos del país. El Estado recupera la propiedad, la posesión y el control total y absoluto de estos recursos…”.

La nacionalización de los hidrocarburos y las minas produjeron efectos determinantes desde el punto de vista macroeconómico. Sobre todo con los ingresos fiscales que aumentaron de manera exponencial, a grado tal de ser elogiado por el FMI, alabanza inusual para este tipo de políticas por parte del organismo. El salto en los ingresos fiscales se realizó, entre otras cosas, porque un tercio de la recaudación provenía de YPFB, fijando una lógica absurdamente básica. Como consecuencia de dicha expansión, se pudo realizar un salto histórico en la estructura del gasto económico y social, que unido a una política de redistribución, modificó el panorama de la pobreza, desigualdad, la demanda y la inversión.

Asimismo, se comenzó a transitar una ruta de desarrollo nacional tanto para la Corporación Minera de Bolivia (COMIBOL) como para Yacimiento de Litios Bolivianos, dejando en el camino contratos, estatizando empresas que a la postre le pasaron factura.  El vicepresidente Álvaro García Linera había dicho que el litio es el “combustible que alimentará al mundo”. Bolivia no pudo hacer tratos con las empresas transnacionales occidentales; decidió asociarse con empresas chinas. Esto hizo al gobierno de Morales vulnerable. Había entrado en la nueva Guerra Fría entre Occidente y China. Una hipótesis del golpe contra Morales no puede entenderse sin una mirada a este choque. Pero veamos la evolución antes de llegar a esta suposición.

Las medidas van a transitar por dos vías paralelas que articulan de manera conjunta. No es categórico su enlace, pero fijan las condiciones para poder implementar el paso siguiente. Desde el 2006 muchas empresas fueron nacionalizadas y, según su visión, afectadas por lo que demandaron al estado boliviano.

La primera tanda, en 2006, reunió a Repsol (España), Petrobras (Brasil) Pan American Energy (anglo-argentina) y British Petroleum, de la cual forma parte Pan American Energy. En el 2007 se expropió Glencor (Suiza), vinculadas al estaño. En 2008 la compañía de telecomunicaciones, de capital italiano, Euro Telecom. Ese mismo año se nacionalizó Transredes, principal compañía en el transporte de gas. Esta firma estaba en manos de Shell (Holanda), la estadunidense Ashmore y la Compañía Logística de Hidrocarburos y también le metió la mano al bolsillo al católico Luis Fernando Camacho Vaca al quitarle el monopolio en la distribución de gas en Santa Cruz, “Servicios de Gas Santa Cruz S.A.M.” (SERGAS), lo que explica la biblia, el golpe y los negocios.

El mismo 2008, con la Sanción del Decreto 29.496, fue eliminado el régimen concesional y otorgaba estatus nacional a la explotación de los Recursos Evaporíticos del Salar Uyuni. A esto se le sumó la Ley Nº 3.720 que devolvía a la Corporación Minera de Bolivia (COMIBOL) la posibilidad de  participar directamente en toda la cadena productiva con las funciones de prospección y exploración, explotación, concentración, fundición y refinación, comercialización de minerales y metales y administración de las áreas fiscales.

En el 2012 el gobierno de Morales, mediante el Decreto 1.308 anuló el contrato con TriMetals Mining (Canadá). La empresa indú Jindal Steel & Power y la anglo-argentina Pan American Energy, junto con la canadiense, fueron a arbitraje internacional y llegaron a un arreglo. La canadiense, haciendo caso al dicho “Visita Canadá antes que sus mineras visiten tu país”, fue compensada con U$S 25.8 millones, una décima parte de los U$S 258 millones que solicitaba, el grupo Bridas con British recibió U$S 357 millones en el 2014, después de haber solicitado U$S 1.500 millones, y la empresa india fue resarcida con U$S 22.5 millones cuando pedía U$S100 millones.

El Financial Times acordó que la estrategia de Morales no era del todo inapropiada. “La prueba del éxito del modelo económico de Morales es que desde su llegada al poder ha triplicado el tamaño de la economía al tiempo que aumenta las reservas extranjeras a un nivel récord”. Y se ahorró en pago por los juicios de las tres empresas U$S 1.452 millones, sin contar las ganancias futuras. Nada mal para una administración indígena.

En 2008, mediante la Resolución Nº 3801, se aprueba el Proyecto de Desarrollo Integral de Salmueras del Salar Uyuni y la instalación y puesta en marcha de una planta piloto para el procesamiento de litio. Además, ese mismo año se crea dentro de la estructura de la COMIBOL, la Gerencia Nacional de Recursos Evaporíticos (GNRE), antesala para la creación, en 2017, de la empresa pública, estatal y nacional Yacimientos Litiferos Bolivianos.

La Estrategia Nacional de Industrialización de los Recursos Evaporíticos se diseñó para que Bolivia controlara las tres fases de la cadena de valor de litio:1) la producción de commodities de litio y potasio a escala piloto. 2) la producción industrial de carbonato de litio, cloruro de potasio y sulfato de potasio. 3) La fabricación industrial de materiales catódicos y baterías de litio. En el 2017 se creó la Empresa Pública Nacional Estratégica Yacimientos de Litio Bolivianos (YLB), en reemplazo de la Gerencia Nacional de Recursos Evaporíticos (GNRE). El cambio de estructura, que jerarquiza al litio, es clave en la transformación de la matriz energética, al ser el recurso que permitirá la confección de baterías de ion-litio necesarias para los autos eléctricos y la fabricación de acumuladores energéticos.

En el 2018 Alemania y Bolivia firman un acuerdo en la que YLB, con mayoría del 51% y la alemana ACI System con 49%, se fusionan para realizar baterías de litio. La empresa matriz YLB le vende materia prima a la subsidiaria YLB-ACI y esta última proporciona la tecnología para transformar el producto de alto valor agregado y exportarlo a Europa. Esta unión fue altamente cuestionada, por lo que se dio de baja por las discusiones que generaron, sobre todo, las regalías al Potosí.

Yacimientos de Litio Boliviano firmó un acuerdo preliminar con el consorcio chino TBEA-Baocheng para construir plantas industrializadoras de litio en los salares de Coipasa y Pastos Grandes. Esta planta procesaría un tipo de salmuera que produce litio metálico. Importa entonces mencionar la relevancia de este acuerdo, ya que China es en la actualidad el mayor productor de vehículos eléctricos, mediante su empresa BYD, que ha desplazado de este puesto a la norteamericana Tesla. Es, además, el mayor consumidor de carbonato de litio del mundo así como también de los productos industriales derivados de este recurso (https://bit.ly/2XEhW6J).

A mediados de este año el presidente Xi Jinping y Evo Morales mantuvieron una reunión donde, entre otras cosas, las dos naciones acordaron establecer una asociación estratégica. Quizás esta alianza estratégica importante y significativa para Bolivia supuso una molestia para los Estados Unidos, que ven en ella una intromisión china en lo que considera su zona de influencia directa, con una economía que podría funcionar como una vidriera plagada de éxitos opuestas a las pregonadas por Washington.

A todo este proceso se suma que, recientemente, salió a la venta el primer automóvil eléctrico fabricado 100% en Bolivia. La empresa Quantum, ubicada en Llajta, Cochabamba, es la compañía que ha desarrollado este vehículo, uno cuya batería y ensamblaje se fabricó totalmente en el país.

La fabricación de autos eléctricos se encuentra en el centro de la disputa por el control del cambio tecnológico. Pocos estados llevan adelante este proceso, que, por supuesto, otorga enormes ventajas a quien asuma su control y justamente por eso se encuentra en el centro de la disputa entre Estados Unidos y China.

Detengámonos un minuto en la dimensión de este hecho: un país latinoamericano controla sus recursos naturales y los explota de acuerdo a sus necesidades. Además de eso, y sin ningún tipo de “ayuda” de los Estados Unidos, se inserta en el mercado de litio como un actor clave. Y no lo hace exportando commodities mineros sin ningún tipo de agregado de valor, como Argentina y Chile, sino que fabrica baterías, acumuladores y autos eléctricos, tecnología de punta (https://bit.ly/2XEhW6J).

Bienvenidos al golpe de Estado.

Gentileza: El Tábano Economista