Por Daniel Rodríguez Paz ·

En Brasil se juega buena parte del destino de América Latina. La última encuesta de Datafolha, realizada a 9 días de la primera vuelta electoral, coloca al candidato del partido militar Jair Bolsonaro (PSL) con el 28% de las intención de votos y a Fernando Haddad del PT con 22%, como los llamados a diputar la segunda vuelta electoral. Muy atrás quedan Ciro Gomes del PDT con 11%, Geraldo Alckim del PSDB con 10% y Marina Silva de Rede con 5%, entre quienes aun obtienen escaños parlamentarios.

Sin embargo, lo destacado de la encuesta aparte de dejar prácticamente definidos a los dos candidatos al ballotage, es que Fernando Haddad, que reemplazó a Lula como candidato del PT, sumó 6% de intención de votos desde la anterior encuesta y pasó a superar a Bolsonaro por 45% a 38% en intención de votos si es que se concretará una segunda vuelta entre ambos.

Esta situación, puso en vilo la política de Estados Unidos para América Latina, creó una nueva ola de esperanza para los pueblos y enardeció al candidato de la derecha pro militar.

“Sobre si las instituciones militares aceptan el resultado, yo no hablo por los comandantes (del Ejército), les respeto. Yo, por lo que veo en las calles, no acepto un resultado de las elecciones diferente de mi elección…Lamentablemente no tenemos forma de auditar las elecciones, solo ganarían con el fraude”, declaró Bolsonaro.

Estas palabras deben tomarse con seriedad, Jair Messias Bolsonaro, aparte de ser un político de extrema derecha, xenófobo, machista y racista, es un militar de reserva del ejército brasileño que está acompañado en la fórmula por el ex general Antonio Hamilton Martins Mourão, defensor del rol de la fuerzas armadas brasileñas durante la dictadura y que ya amenazó con una nueva intervención militar en Brasil.

Es necesario refrescar la importancia que tiene Brasil para el mundo y especialmente su peso en América Latina. Es la mayor economía de la región y posee el octavo PBI del mundo. Según estimaciones del FMI para 2018, el PBI de Brasil es de 3.338.000 millones de dólares superando ampliamente al de México (2.271.000 millones), y casi cuadruplicando al de Argentina (966.700 millones). Brasil es, además, el principal socio comercial para muchos países del subcontinente y posee las Fuerzas Armadas más poderosas de la región.

Brasil es nuestro principal socio comercial, aunque en 2013 la Argentina exportaba a Brasil casi 16.000 millones de dólares y en 2017 sólo 9.300 millones, Brasil sigue siendo el principal destino de nuestras exportaciones superando a todos los demás países y regiones (Argentina exporta mas a Brasil que a todo la Comunidad Económica Europea tomándola en conjunto). También las importaciones desde Brasil superan a la de cualquier otro país o región.

Si el PT gana la elección de octubre, la primacía de los gobiernos de derecha en Latinoamérica y la política de acoso a Venezuela propiciada por el Departamento de Estado entrarían en crisis. Las dos mayores economías de América Latina, (Brasil y México), pasarían a estar gobernadas por gobiernos no alineados con Estados Unidos.

El estancamiento de Jair Bolsonaro en las encuestas no se debe solamente a la recuperación del PT a partir del mayor conocimiento que va adquiriendo Haddad como sucesor de Lula, sino al continuo derrape de odio y sectarismo del candidato del régimen. En las últimas semanas creció el movimiento “Ele Ñao”, impulsado principalmente por las mujeres del pueblo brasileño ante la subestimación y los ataques del candidato del PSL hacia ellas, además su vice, el general Hamilton Mourão (PRTB), declaró que el sueldo anual complementario es una “jabuticaba brasileña”, un “peso en la espalda de los empresarios” y “una visión social con sombrero ajeno”. “¿Si recaudamos 12 salarios por qué pagamos 13? Es el único lugar del mundo en el que el trabajador coge vacaciones y gana más dinero. Esto es cosa nuestra” (solo brasileña), dijo Mourao en un mitin en Río Grande do Sul, poniéndose a todos los trabajadores en contra y demostrando que eso de “sólo ocurre en este país” no es sólo una mentira de exclusivo patrimonio argentino. Hasta el mismo Bolsonaro tuvo que salir rápidamente a morigerar sus afirmaciones.

Lo cierto, que el dividido voto progresista y de izquierda, se unió para repudiar a estos candidatos en el “Ele ñao” y en las expresiones de los más queridos artistas, compositores y cantantes brasileños.
La grieta se instaló con todo en Brasil. Fernando Haddad, está acompañado en la fórmula por Manuela Pinto Vieira d’Ávila, de 38 años, diputada por Rio Grande do Sul y afiliada al Partido Comunista. Esta vez la fórmula es netamente de izquierda, con la clara intención de curarse en salud de las traiciones de los Michel Temer.

Según la encuesta de Datafhola, la gran remontada de Fernando Haddad se dio, principalmente, en los estados del nordeste y del norte brasilero. En el Nordeste, Haddad lidera con 38% de intención de votos contra 16% de Bolsonaro que allí casi empata con Ciro Gomes (15%). En el Sertao, el candidato es Lula o “quien él diga”. Aun mucha gente no sabe pronunciar el apellido Haddad. Sin embargo, Haddad, un político con experiencia de gestión y un intelectual de fuste, crece en intención de voto en todo el país.
Por su parte, Bolsonaro tiene un fuerte rechazo entre las mujeres y de hecho, perdería la segunda vuelta con cualquiera de sus contrincantes.

Lo que ocurra de acá a la segunda vuelta de las elecciones en Brasil será determinante para el futuro de la región. Al neoliberalismo se le hace cada día más difícil mantener sus fracasados proyectos con la cobertura del barniz democrático. Lo vemos en todo el continente, en las manipulaciones para dejar a Lula fuera de la contienda, en las presiones contra Venezuela y Nicaragua, en la derrota de la derecha en México y en las cada vez más agresivas menciones de Mauricio Macri en la Argentina y la persecución judicial de sus principales opositores.

Particularmente en Brasil, ante el posible triunfo del PT, al filo de que la esperanza se concrete en triunfo, la democracia condicionada también está en peligro.