Cuando la salud y el bienestar de la población no está primero

Por Adolfo Quiroga

La calle se parece a un túnel a cielo abierto flanqueado por edificios de tres y cuatro pisos. Antes de ingresar, una especie de arco del triunfo compuesto por dos casas, una a cada lado, da la bienvenida. Varios comercios de comida rápida y locales de venta de ropa completan el paisaje como un pequeño shopping de propiedad horizontal donde mesesatrás, el aroma a chipa se entremezclaba con el de algún choripan. Es tan estrecha la calle, que más bien se parece a un pasillo escondido, de esos que poseen los barrios privadosen la parte de atrás por donde ingresa el personal de servicio o la proveeduría. La idea de un lugar abandonado toma fuerza cuando miramos hacia arriba y vemos una tela de araña conformada por cables colgando provenientes de todas direcciones como si allí vivieran seres espeluznantes salidos de la cinematográfica ciudad gótica. 

Seguir avanzando por la calle túnel es caminar por un sendero pantanoso formado por un espeso barro de caprichosas acequias que se encuentran y se niegan a abandonar el lugar como queriendo decir “somos la única agua del lugar y no nos iremos”. No es una ciudad  fantasmagórica ni un cuento de terror, es uno de los ingresos al olvidado Barrio 31 o Barrio Padre Mujica tal como prefieren llamarlo sus habitantes. 

El barrio está totalmente abandonado a su suerte, parece que sus habitantes sobraran en un sistema de gobierno local donde a su Jefe Horacio Rodríguez Larreta le importa más hacer bicicendas, adornar una plaza o colocar miles de parquímetros. El gobierno de las obras eternas, ese que rompe una vereda para volverla a hacer, para luego volverla a romper, no ha detenido su marcha, solo esta reorganizándose en las sombras para regresar a la acción cuando pase la pandemia con su política de “ladrillo a la vista”

El Banco Mundial en febrero del 2017, había aprobado un crédito para la realización de obras  de infraestructura básica en varias provincias por un total de u$400 millones, de los cuales, u$170 serian destinados a la urbanización del popular barrio 31, lo que incluía la construcción de 1200 viviendas y la relocalización de familias en nuevos hogares. Además el “proyecto presentado” para el otorgamiento del crédito preveía la extensión de la red de agua potable por las intrincadas calles del barrio para suministrar el vital elemento a los vecinos de la populosa zona de Retiro. 

Además, iban a construirse cisternas, estaciones de bombeo, cloacas, entubamiento del tendido eléctrico, mejora de los servicios sanitarios en general, reordenamiento de la circulación de las calles  para hacer el ingreso y egreso del barrio más integrado a las modificaciones realizadas en retiro tras la inauguración del famoso Paseo del Bajo. 

LAS OBRAS PROMETIDAS NUNCA SE HICIERON, solo algunas mejoras superficiales como para “lavarle la cara al barrio” y hacer creer al electorado” que algo se estaba haciendo, tal es el caso de la construcción de la calle que separa la terminal de micros y el barrio, una obra pensada para frenar de alguna manera el avance de lasconstrucciones que se estaban realizando en la pared colindante a la terminal. 

La calle además fue una manera de descomprimir la circulación de automóviles a ambos costados del barrio y que pudiera ser utilizada también como peatonal evitando que los transeúntes que todas las mañanas van a esperar el colectivo y el tren para ir a sus trabajos, caminen por los alrededores de la terminal de retiro en un semicírculo de más o menos  20 cuadras. ¿QUE HICIERON CON LA PLATA? Rodríguez Larreta debería dar explicaciones ante la legislatura y por sobre todo ante tribunales. 

La pandemia del COVID 19 en Argentina dejo entrever entre muchas cosas, la miseria humana que reina en la mente de algunos políticos, lo poco que importo la vida en la nefasta gestión del Gobierno de Mauricio Macri y todos los que trabajaron con él ocupando algún puesto o cargo jerárquico, y Rodríguez Larreta se encuentra en los primeros lugres de ese triste podio. No solo adhirió a la disminución de rango de los Ministerios (cuyas consecuencias el pueblo las está pagando ahora) tal como el de Salud reduciéndola a Secretaria, sino que fue cómplice del olvido y el desmantelamiento. Hospitales sin insumos, despido de personal, cierre de establecimientos educativos, degradación de la carrera de enfermería a los cuales  “ya no los consideraba profesionales”. Hoy son los enfermeros los que están en la primera línea de riesgo atendiendo a los contagiados de esta desbastadora peste

El barrio Padre Mujica todavía llora la muerte de su referente  Ramona Medina, que no se canso de pedir agua y medidas sanitarias al gobierno porteño para que esta nefasta y maquiavélica pandemia que sacude al mundo, no haga estragos en su gente. Su pedido nunca fue escuchado y esto le costó la vida, el coronavirus devoro su cuerpo pero fortifico el espíritu de lucha de los vecinos, sus hermanos. Ahora la pandemia arrasa en los barrios populares, esos en los cuales viven personas sin permiso de circulación pero con necesidad de ganarse el puchero día a día. 

Los habitantes del Barrio 31, La Villa 1-11-14, La Villa Azul no son otra cosa que el producto del olvido, los innecesarios para un Jefe de Gobierno que en esta crisis se sienta a la par del presidente en cada conferencia con cara de consternación aprendida en la antigua escuela de actuación y gesticulación política, en donde entre varios egresados, se encuentra María Eugenia Vidal. 

A 1200 Km de ciudad autónoma se encuentra otra realidad sanitaria y social: La provincia de Catamarca, una  provincia sin ningún caso de COVID19. Muchos se preguntaran ¿Por qué no hay contagios allí? La respuesta está en la manera de concebir el ser humano, lo social, y lo más importante: Que hacer con u$170 millones de dólares.  En los 8 años que estuvo al frente de la Gobernación la Dra.Lucia Corpacci, se construyeron casi 3000 viviendas y mejoras habitacionales, cientos de kilómetros de acueductos, 100 escuelas, se derribaron montañas para unir a los pueblos, se creó el SAME, se equipo con lo más avanzado de la tecnología los Hospitales Interzonales, se entregaron medicamentos y prótesis gratuitas, entre otras realizaciones, sin mencionar que bien asumió Mauricio Macri a la presidencia, entre el 2016 y el 2017 la provincia no recibió ningún tipo de regalía minera, eso sí, en vísperas de las elecciones del 2019, empezó a recibir el 50% producto de la explotación minera.

A los pocos días de asumir la Gobernación el Lic. Raúl Jalil toco recibir esta situación de pandemia mundial y toma una drástica decisión, criticada por muchos y tomada como burla por otros: Por medio del Decreto 578 de fecha 22 de marzo, o sea a horas de decretarse la cuarentena, y siendo la primera provincias en tomar esta medida, ordena el USO OBLIGATORIO DEL BARBIJO EN TODO EL TERRITORIO DE LA PROVINCIA. A esta medida muchos departamentos (partidos) le sumaron la prohibición de salir o entrar a toda persona a la localidad. 

El Gobernador de Catamarca había vivido muchos años en Japón y aplico la misma medida que el país nipón ordenaba a lo largo de todo el año a los poblados de mucha contaminación ambiental dándoles excelentes resultados: EL USO OBLIGATORIO DEL BARBIJO. El hecho es que un conjunto de medidas como la concientización de la población, un rápida maniobra del Gobernador, la inversión aproximada de U$170 millones de dólares en 8 años en infraestructura pública, ha hecho de esta provincia, “el pueblo chico” como dijo hace poco una periodista de TN en su paso por Catamarca, la provincia de mucha fe”, “la supersticiosa” como también la han calificado despectivamente algunos “comunicadores”, hoy no tenga ningún caso de coronavirus. Una muestra de lo que se puede hacer con U$170 millones de dólares cuando la salud y el bienestar de la población esta primero.