“Darthes no es una excepción, es una regla”

Por Paula Di Carlo ·

En la conferencia de prensa que será recordada como el día en que la televisión se tiñó de verde y violeta, la actriz Thelma Fardin denunció al actor Juan Darthes por abuso sexual cuando ella tenía 16 años y él 45. La jornada incluyó además la lectura de un documento donde la colectiva Actrices Argentinas gritó “no” a las distintas formas de violencia en su ámbito de trabajo, que van desde el abuso y acoso hasta la precarización laboral. Nosotras lloramos frente a la pantalla y quisimos estar ahí, juntas, todas, en manada, con esa mezcla de bronca, tristeza, alivio y, sobre todo, con el pecho inflado de orgullo por ser parte de este momento histórico donde el feminismo vino a transformarlo todo, a hacernos mejores, a todes.

Que Darthes iba a ser el denunciado era un secreto a voces que se confirmó cuando Ana Rosenfeld anunció por Twitter que iba a dejar de representarlo legalmente, pero no sabíamos quién iba a ser la denunciante, porque así somos, nos cuidamos entre nosotras hasta que la que necesita hablar se sienta cómoda para hacerlo. Como dijo Thelma, ella se animó porque antes habló Calu Rivero, también Ana Coacci y Natalia Juncos, pero los grandes medios decidieron invisivilizarlas.

Nos decidimos hablar para que otras puedan, porque seguro a otra le pasó y si todavía no pasó podés evitar que pase. ¿Y después? Se te mezclan en el cuerpo los sentimientos que van desde el alivio, la angustia, la valentía y el miedo. ¿Miedo a qué? A que no te crean, a que te juzguen, a que cuestionen por qué no lo hiciste antes. ¿Y cuando por fin hablas? Te das cuenta que no estás sola, que el miedo cambió de bando.

A penas terminada la conferencia de prensa las redes sociales se llenaron de amor y de apoyo para Thelma, pero también de críticas y cuestionamientos. Se la juzga, se nos juzga, por no hablar antes sin dimensionar el tremendo proceso de dolor que implica para una mujer reconocerse víctima de una situación de violencia. Y no nos sorprende por parte de los varones que no hacen más que defender su privilegio de hacer con nosotras lo que quieren, pero nos duele cuando lo escuchamos en la voz de otra mujer.

“Cuando lo denunciaste me pregunté por qué creerte y me dí cuenta que la respuesta estaba en la misma acción, y que la pregunta en realidad es: ¿por qué alguien se expondría así sólo para mentir? Y entonces te creí”, me dijo un compañero cuando denuncié públicamente a mi ex violento. Se me vienen a la cabeza la cantidad de mujeres que nos dieron vuelta la cara, a mí, y a mis compañeras que sí me bancaron y se fueron del espacio que lo protegió. No estoy enojada, eran otros tiempos, seguramente todas hemos sido cómplices de situaciones de violencia, pero tengamos la valentía de pedir disculpas a esa mujer a la que debíamos acompañar y en lugar de eso subimos fotos a las redes con el violento, porque “es bueno”, porque “es mi amigo”, porque “lo conozco hace un montón”.

“Frente al Mirá como me ponés, nosotras decimos Mirá como nos ponemos, nos ponemos fuertes, unidas, frente a tu violencia y tu impunidad, estamos juntas”, dice Laura Azcurra, la encargada de abrir la conferencia, rodeada de sus compañeras, las nuestras, de todas, incluso de las que no estamos ahí pero estuvimos todo el día esperando que sean las 19 para mirar en la compu, en el celular, donde sea. Después el video donde Thelma cuenta la violación por parte del pedófilo Darthes, donde distintas voces le responden a ese mecanismo de responsabilizar a la mujer por una erección sin consentimiento. Mecanismo que fue denunciado también por otras que fueron víctimas de él.

Pero como dijo Dolores Fonzi, “Darthes no es una excepción, es una regla” en la televisión, en los elencos, en los ambientes de trabajo en general, familias, grupos de amigues, en la sociedad que todos los días nos violenta. Compañeras: ¿Cuántas veces nos culparon por sus violencias? Que la pollera corta, que el short, que para qué fuimos a su casa si no queríamos tener relaciones. Encima que nos violentan nos responsabilizan por su violencia. Pero se acabó, ya nunca más vamos a callarnos.

Entérense que ya no es su tiempo. Es el nuestro. Porque la impunidad no puede ser el destino. Ahora sí, observen. Ahora sí les pedimos que miren. Queremos que vean. Queremos que miren. Miren como nos ponemos.

¿Nos ven? Esto recién empieza.