¿DE QUÉ SE RÍEN? Las autoridades de la AMIA visitaron a Macri y sonrieron mucho

POR JORGE ELBAUM

Se cumplía el 24 aniversario del atentado a la AMIA en el que fueron asesinadas 85 personas. Las autoridades de la AMIA visitaron al Presidente Macri en la Casa Rosada. Se los vio a todos muy animados. A pesar de que, según también recordaban las gacetillas difundidas por la Presidencia, además de la tragedia se conmemoraba casi un cuarto de siglo de impunidad.

¿Habrán reparado en la posibilidad de que esas imágenes despreocupadas fuesen vistas por familiares de las víctimas, por heridos que perdieron brazos, por madres que sacaron dos hijos muertos de un inmenso cráter un cuarto de siglo atrás?

Es probable que no. Eso requerirla tener empatía por el dolor o, como mínimo, interpretar solemnidades de ocasión. La impunidad suele tener ese cauce de indiferencia, de ajenidad a toda herida, de imposibilidad de asumir el lugar del otro: del que mira la foto de una risa inexplicable.

Es harto probable que hayan festejando el blindaje mediático que rodea al juicio de encubrimiento en el que están siendo juzgados algunos de sus acólitos, compinches y antiguos protectores: a lo mejor Macri sonreía porque Jorge “Fino” Palacios —a quien nombró jefe de su Policía Metropolitana— esté pasando desapercibido. Lo propio le habrá pasado a Agustín Zbar, actual titular de la AMIA, desde que la complicidad de Ruben Beraja —ex presidente de la DAIA— está siendo juzgada sin que la sociedad se entere. La disposición festiva de Claudio Avruj (segundo desde la derecha en la foto principal, y uno de los más rozagantes), ¿se habrá debido a su cercanía con el ex titular del Banco Mayo y a su percepción de la existencia de un clima favorable a un dictamen de inocencia?

Quizás —podría pensar algún analista de temas jurídicos— hayan festejado el congelamiento de las denuncias que el fiscal Alberto Nisman había presentado contra dos de los sonrientes contertulios: la imputación contra Agustín Zbar (por amenazas al propio titular de la Unidad Fiscal AMIA) y la efectuada contra Mauricio Macri por las escuchas ilegales, desestimada luego de la muerte del denunciante.

Hoy, 18 de julio, los familiares de los asesinados no logran entender el origen y las razones de esas risas. A ellos —repiten— se las robaron hace 24 años.

En la puerta de Pasteur 633, los familiares de la Agrupación 18 J y Memoria Activa quisieran ver una vez mas la sonrisa de quienes fueron masacrados.

El risueño Zbar y el Presidente Macri.