Declive neoliberal puede precipitar retorno de la izquierda en América Latina

Especialistas hablaron sobre las protestas que tomaron el continente y sus posibles consecuencias

Por Tiago Angelo

Barcelona 21 10 2019-Manifestações de espanhois em solidariedade ao povo Chileno que estão em confrontos com mortes contra a política do governo de Sebastian Pinera foto Tono_Carbajo Fotomovimiento

En los últimos meses, América Latina protagonizó uno de los más intensos procesos de convulsión social en décadas. Alcanzando su punto álgido en las manifestaciones que se tomaron Ecuador y Chile a comienzos de octubre, la crisis que se desbordó por países de la región también hizo apariciones en Haití y en Perú, además de influir en el resultado de las elecciones en Argentina.

Aunque las insatisfacciones tengan raíces distintas, especialistas afirman que es posible identificar aspectos comunes en las manifestaciones populares que ganaron cuerpo en 2019. Para ellos, eventos recientes, como la victoria de líderes de izquierda en naciones estratégicas y el desgaste provocado por políticas de corte neoliberal, pueden levar a una recuperación del proceso de integración regional y del modelo de desarrollo adoptado por gobiernos progresistas y paralizado por la ascensión de mandatarios de derecha.

Según Celso Amorim, ex ministro de Relaciones Internacionales durante los gobiernos de Itamar Franco y Luiz Inácio Lula da Silva, la ola de turbulencias, así como la victoria de Alberto Fernández en Argentina y la manutención de Evo Morales en Bolivia, pueden conducir la región a un nuevo ciclo.

“Podemos volver a tener procesos de integración. Claro que cualquier acción sin Brasil será incompleta, pero creo que va a cambiar un poco el clima en la región […] Anticipo que Argentina pueda volver a la UNASUR (Unión de Naciones Sudamericanas) que no fue cerrada, algunos países fueron saliendo, pero Bolivia y Venezuela aún eran miembros”, dijo.

Fundado hace más de una década, el bloque reunía 12 naciones: Argentina, Brasil, Uruguay, Paraguay, Bolivia, Colombia, Ecuador, Perú, Chile, Guyana, Surinam y Venezuela. En los últimos años, siete países dejaron la UNASUR, siendo que algunos hicieron un pedido oficial de salida y otros suspendieron su participación. Hoy está formada solo por Bolivia, Guyana, Surinam, Uruguay y Venezuela.

“Fernández debe ver como hacer las cosas tácticamente, tiene que considerar otros instrumentos que pueden ser movilizados, como por ejemplo la CELAC (Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños), que reúne toda América Latina y Caribe. Ahí usted tiene el peso de México. Pienso que [ese modelo] puede volver, no de la misma forma que antes – porque la historia varía, las condiciones son siempre diferentes –, pero creo que va a volver el ánimo de una integración fuerte”, afirma el ex canciller.

“Acta de defunción” del PROSUR

Si por un lado los gobiernos más a la derecha fueron responsables por vaciar bloques fuertes como la UNASUR, por el otro, se organizaron en nuevas iniciativas. La más reciente de ellas fue el Foro para el Progreso y Desarrollo de América del Sur (PROSUR), acuerdo que cuenta con la participación de ocho países. 

El texto fue sancionado en marzo de este año por los presidentes Mauricio Macri (Argentina), Sebastián Piñera (Chile), Mario Abdo Benítez (Paraguay), Martín Vizcarra (Perú), Iván Duque (Colombia), Lenin Moreno (Ecuador), Jair Bolsonaro (Brasil), y por el embajador George Talbot (Guyana).

No obstante, para Gilberto Rodrigues, coordinador del Posgrado en Relaciones Internacionales de la Universidad Federal de ABC (UFABC), la empresa liderada por Chile, que deliberadamente excluyó países gobernados por la izquierda, como Bolivia y Venezuela, tiene diferencias marcadas si se la compara con la UNASUR y CELAC.

“La UNASUR es un proyecto completo en la integración y en la filiación, inclusivo e institucionalizante (con estatuto, órganos etc.) que buscaba substituir algunos papeles de la OEA (Organización de los Estados Americanos) en América del Sur – pero no totalmente. La CELAC, que no tuvo tiempo de avanzar, es integral, incisiva y ambiciosa para una articulación latinoamericana y caribeña. Estaría más próxima de la ‘Patria Grande’ de Simón Bolívar”, explica.

Por su parte el PROSUR, afirma Rodrigues, “es una declaración con objetivos enfocados en la liberalización comercial intrarregional. No hay institucionalidad, está anclada en acuerdos liberales con los Estados Unidos”.

Para el, sin embargo, las configuraciones recientes en América Latina inviabilizan el pacto. El profesor afirma que las manifestaciones que tomaron Chile firmaron “el acta de defunción” del PROSUR. La “de cal” viene con la victoria de Fernández en Argentina, país que puede redireccionar sus esfuerzos a los bloques más consolidados

“El PROSUR recibió su certificado de defunción a partir de las manifestaciones en Chile, país que lanza el PROSUR con la Declaración de Santiago. Sin duda, la iniciativa, que fue un movimiento de Piñera, Bolsonaro y algunos otros presidentes de derecha o de ultraderecha, no tiene el menor chance de seguir adelante. Eso porque el PROSUR sólo promete comercio, liberalización del comercio, pero la población está pidiendo más igualdad, más ingreso igualitario”. 

Neoliberalismo chileno, un espejo quebrado

Tanto para Amorim como para Rodrigues, es necesario esperar para ver cuales serán las consecuencias de las manifestaciones chilenas. Ellos tampoco rechazan la posibilidad de que movilizaciones como las que ocurrieron en los últimos meses lleguen a Brasil.

Según Amorim, “no es posible simplemente ignorar lo que ocurrió en Chile. Lo que fue cuestionado ahí no fue sólo el gobierno Piñera, no fue sólo la represión o el aumento de los pasajes, fue todo el sistema neoliberal. Esos vientos golpearán a Brasil. Si no golpean directamente en la Presidencia, que parece encapsulada en una cosa muy cerrada, van a rebotar en el Congreso”.

Ya para Gilberto, debemos mirar a Chile por ser la nación que inauguró gran parte de las políticas neoliberales que otros países de la región intentan colocar en práctica.

“Chile es el termómetro de como andamos, pero al mismo tiempo, Argentina, donde hubo elecciones de bastante matiz partidario y en que venció un partido de centroizquierda, tiene un desafío grande, que es el de saber se los partidos van a conseguir sobrevivir a esta nueva ola, o si van a sucumbir a nuevas formas de participación política”, dice.

Para los especialistas, el agotamiento del modelo neoliberal se debe en parte al hecho de que uno de los grandes desafíos de la región está en la disminución de las desigualdades, algo en que las administraciones de este corte están fallando en atender.

“Esa discusión es global, pero en América Latina ella tiene un factor muy presente, y la derecha y la ultraderecha no tiene instrumentos para reducir esas desigualdades. Entonces, lo que está ocurriendo es una vuelta de los gobiernos de izquierda, o su sostenimiento. Creo que es un período nuevo, y que va a exigir mucho liderazgo por parte de esas administraciones”.

Gentileza Brasil de Fato