El arte de la guerra, el cabaret y la política del tero

Por Adolfo Quiroga ·

Cuando el general del ejército Chino Sun Tzu, escribió a finales del siglo IV “El Arte de la Guerra”, no imagino que varios siglos después, su compendio sobre cómo actuar en la guerra, iba a tener cientos de traducciones, y que su legado se utilizaría no solo en el campo de batalla, sino también como lecciones de vida para los ciudadanos comunes. El lector que todavía no leyó ese gran libro de consulta de casi todas las academias militares del mundo, sepa que, palabras más, palabra menos, el legado de Sun Tzu se sintetiza en: “El engaño y la mentira como herramienta para vencer el enemigo”.

Al parecer, el presidente de los argentinos, interpreto a la perfección las paginas este libro, o bien, algunos de sus asesores, como el conocido politólogo Ecuatoriano Jaime Duran Barba, lo tuvo como material de consulta mientras diseñaba la imagen, el discurso, la vestimenta y lenguaje, al pujante empresario argentino en el camino hacia la presidencia, transmitiéndole aquellos ancestrales conocimientos orientales al hijo del inmigrante italiano. Escuchar por ahí que Macri llego mintiendo al gobierno no es ninguna novedad. Ya que, como se vio, hizo todo lo contrario a lo que anunciara en su campaña, tal como que no iba a haber devaluación, pobreza cero, revolución de la alegría, etc., etc.

Su llegada al gobierno se baso, siguiendo punto por punto las enseñanzas del general chino, en tres ejes: La mentira – El engaño – La distracción. No importa el orden, siempre están presentes en alguna acción de gobierno los tres ejes juntos. Pero de ellos, parece que el más amado y el que más satisfacciones les ha dado es “la distracción”. Desde que asumió, él, o algunos de sus funcionarios, cuando le erran (casi siempre) a alguna medida económica, o se ven involucrado en contubernios poco claros, tienen siempre a mano alguna artimaña para que el pueblo, con la ayuda indispensable de algunos medios, se distraiga mirando para otro lado mientras tratan de arreglar el “problema”.

En estos días, mientras el dólar fluctúa en una banda elástica entre los $38 y $41, mientras el ARA San Juan sigue sin aparecer, la nafta aumentan cada 20 días, la inflación ronda el 40%, Cristina sigue subiendo en las encuestas, y el gobierno gasta alrededor de $500 millones en juegos olímpicos como si “no se le debiera a nadie”, hemos sido testigos de la sofisticación que ha experimentado “la distracción” al ver algunas peleas impensadas tiempo atrás entre funcionarios Macristas de primera línea como el Ministro Garavano, y una fundadora de la alianza gobernante, Lilita Carrio. El Ministro de Justicia y Derechos Humanos, tuvo la osadía de mostrase contrario a la detención de la ex presidenta en el caso de los cuadernos y el pacto con Irán.

O bien, la indirecta que le tiro la Ministra Patricia Bullrich a la Secretaria de Desarrollo Social Carolina Stanley, a quien acuso de forma elegante, de que su cartera patrocinaba los piquetes y las protestas sociales. Impensada también fue la pelea entre el saliente Presidente de la Corte, Ricardo Lorenzetti y el Presidente entrante Carlos Rosenkrantz por una clave del sistema SIJ que según el flamante funcionario, Lorenzetti no le quiso entregar lo produjo un retraso en la información jurídica que se sube a la red. Y Como si eso fuera poco, el Fiscal Marijuan denunciando al Secretario De Energía Javier Iguacel, por incumplimiento de los deberes de funcionario público, por la idea de querer cobrar “un plus” en la factura del gas y en cuotas durante dos años, debido al desfasaje económico y pérdidas en la empresas prestatarias del servicio de gas producido por la devaluación del peso.

Un “verdadero cabaret” al mejor estilo Boca Junior, tal como lo dijera Diego Latorre allá por 1998, cuando todos, en el “mejor equipo de los últimos años”, se hachaban la culpa entre ellos, por los malos resultados en la cancha. “Una locura no tan loca” que solo quedo en un amague, ya que el gobierno tuvo que dar marcha atrás con esa intención del cobro retroactivo en cuotas, aclarando que parte de esa deuda se hará cargo el estado y la otra parte las empresas involucradas. Un golazo para el gobierno. Un engaño más de los tantos a los que tiene acostumbrados al pueblo argentino. La idea de querer cobrar a los usuarios esa deuda acumulada, era realmente el plan B. Tirar la noticia para ver si picaba fue la verdadera intención. Si fracasaba, como sabían que iba a suceder, iban a aplicar el plan A. ¿Cuál era?, muy simple: que paguemos la deuda entre todos. De alguna manera se las van a arreglar, algún impuesto van a inventar, algún incremento en otro servicio se va a producir, para que los empresarios del gas, puedan “recuperar” lo que perdieron.

Es muy conocido en el campo, que el Tero, ave argentina de las pampas, cuando pone un huevo, sale sigilosamente del nido en cualquier dirección, y a muchos metros de allí, empieza a gritar con un típico sonido que solo él sabe hacer, indicando que ha puesto un huevo. De allí el dicho popular: “si se escucha gritar un tero en algún lado, quiere decir puso el huevo en otro lado”. Así está el gobierno actual, mejor dicho, así es la política que aplica, la del tero. Amaga hacer una cosa y hace otra, cuando dice que es blanco en realidad es negro. Cuando están acariciando la espalda a algún ciudadano, en realidad le están haciendo un masaje para atenuar el dolor de una puñalada. Cuando todos parecen que están peleados en realidad están queriendo demostrar transparencia, democracia, republicanismo. Que son “derechos y humanos”.

Desde el año 2010, y gracias a la intervención de Cristina Fernández de Kirchner, todos los 12 de octubre se conmemora en nuestro país el Día del Respeto a la Diversidad Cultural. En un país donde el aborigen, el negro, el rubio, el amarillo, el hijo del inmigrante que llego hace muchos años y el nuevo inmigrante que llego ayer, tratan de construir entre todos una patria sin deferencias de color de piel ni religión, se encuentran con un gobierno en que “todos son distintos pero iguales” menos para el gobierno, que parece haberse anclado en el viejo nombre que tenia la actual fecha: El día de la raza. Un término de uso veterinario que marca perfectamente la diferencia entre algunas razas más fuertes y con más derechos que otras.