El populismo y la derecha democrática

Por Miranda Peixer ·

El siguiente trabajo plantea una reflexión entre dos conceptos: primero, si el gobierno actual de Cambiemos en Argentina puede ser considerado populista y segundo, qué tan democráticos son realmente los partidos políticos catalogados de derecha.

Para lograr los objetivos previamente definidos, el trabajo se dividirá en apartados. Por un lado, se hará una breve introducción sobre la llegada de Cambiemos al poder. Por otro, se desarrollarán los distintos conceptos planteados: populismo y estilo de liderazgo, analizando puntualmente los aspectos discursivos y de movilización de masas, y se hablará de la relación entre los gobiernos de derecha y las condiciones democráticas. Por último, se llegará a la conclusión final que indica que no sólo el gobierno de Mauricio Macri no puede considerarse populista, sino que también pone en dudas la condición de democracia liberal.
Surgimiento de Cambiemos, llegada al poder y apoyo

El PRO (posteriormente ‘Cambiemos’) surge como respuesta a la crisis del 2001-2002. Este partido emerge con una ética de voluntariado que podría, según la propia visión, moralizar la política y volverla más transparente. Bajo la propuesta de un cambio, el equipo de gobierno encabezado por Mauricio Macri llegó al poder democráticamente el 22 de noviembre de 2015. Este partido enfocaba su plan de gobierno bajo tres ejes principales: “terminar con la pobreza”, “combatir al narcotráfico” y “unir a los argentinos”.

 

Populismo como estilo de liderazgo

Flavia Freidenberg considera al populismo como un estilo de liderazgo caracterizado por una relación directa, carismática, personalista y paternalista entre un líder y sus seguidores en la cual el líder no reconoce mediaciones organizativas o institucionales, habla en nombre del pueblo y potencia la oposición de éste a “los otros”. En este vínculo, los seguidores están convencidos de las cualidades extraordinarias del líder y creen que gracias a ellas, a los métodos redistributivos y al intercambio clientelar que tienen con el líder –simbólico y material- conseguirán mejorar su situación personal y la de su entorno.

Ser o no ser populista, entonces, depende de la manera en que el líder se relaciona con sus seguidores, sus mecanismos de interpelación discursiva que emplea para acercarse a ellos, y cómo aprueban y legitiman ese mensaje sus adeptos. Sin un líder que tenga ‘don de gracia’ es difícil encontrar un liderazgo populista. Esta persona emplea un lenguaje popular para comunicarse con sus seguidores y utiliza una dicotomía entre “el pueblo” y “los otros”. La legitimidad no está dada solamente por el apoyo conseguido en las urnas como en el caso del líder racional burocrático, sino que se sustenta en la entrega y reconocimiento que los seguidores hacen de él. En relación a esto, el liderazgo de Mauricio Macri no cuenta con enfoques carismáticos y su legitimidad se asimila más a un líder racional burocrático.

Incorporando también a Ludolfo Paramio (2006), quien define al populismo como tipo de liderazgo y de discurso, podríamos decir que los discursos de los gobiernos populistas suelen ser anti-neoliberales y con lógicas nacionalistas, incluyendo una línea discursiva que rechaza a la elite política, aspectos que podrían relacionarse más al gobierno de Néstor Kirchner y Cristina Fernández, y no tanto al de Mauricio Macri.

A continuación, analizaremos los aspectos discursivos y de movilización de masas relacionados al populismo, y sus similitudes y diferencias con el gobierno de Cambiemos.

 

Aspectos discursivos

En lo que conlleva a la estrategia discursiva, toda su campaña electoral se centró en el concepto de un cambio, en donde las únicas certezas eran, por una parte que se oponía al estilo populista y por otra, que lograría la unión de los argentinos.

El actual presidente intenta hablar siempre desde una postura de “clase media”, con un vocabulario desde el cual pretende llegar al conjunto de la sociedad, a quienes no denomina pueblo y sí argentinos. Bajo los lemas “vamos juntos” y “juntos podemos” realiza una unión demostrando también cómo, de alguna manera, ese colectivo era excluido en el gobierno anterior que tenía en su discurso una clara dicotomización típica del populismo. Esto lo posiciona como un igual, sin ocupar el lugar de un líder, intentando generar un acercamiento a sus seguidores. Los seguidores no se identifican con una determinada postura política (como ocurría con los peronistas / kirchneristas en relación a Cristina), sino que casi por un fenómeno meritocratico y aspiracional, se sienten identificados con el presidente, creyendo que conseguirán pertenecer a la elite que él constituye y alcanzar objetivos mediante su propio esfuerzo.

El líder populista necesita realizar una polarización entre un “ellos” y un “nosotros” (también explicado como ‘pueblo’ y ‘oligarquía’) mientras que Mauricio Macri dicotomiza entre “los populistas” y “ellos”, quienes se denominan conjuntamente como “argentinos” que venían a sellar una grieta que poco se relacionaba únicamente al gobierno anterior.

Si bien contó durante su campaña y continúa contando con un fuerte aspecto de marketing que lo diferencia mucho del aparato comunicacional del kirchnerismo, el mismo no puede considerarse telepopulismo. Esto es, según Freidenberg otra de las formas que tienen los líderes populistas para la validación directa con sus seguidores: la utilización de los medios de comunicación tal como hacía el gobierno de CFK mediante el empleo de cadenas nacionales dirigidas a todos.

 

Movilización de masas

El actual gobierno de Mauricio Macri carece de apoyo popular y de un poder de movilización de masas, además de no contar con seguidores, símbolos o ritos. Otro aspecto a tener en cuenta es que, si bien ganaron las elecciones, eso sucedió debido al desencantamiento hacia el gobierno anterior y no tanto por una simpatía ferviente al frente Cambiemos.

El gobierno de cambiemos implementa la lógica de los timbreos, mediante la cual aborda “a la par” aunque individualmente. No se encarga de unir al pueblo ya que tampoco cuenta con capacidad movilizante, sino que aborda a cada uno de manera personal para aislarse de esa figura de líder “autoritario” con la que equiparaban a Cristina Fernández de Kirchner, y evitar una posible o verdadera unión de los argentinos que luego pueda jugarle en contra.

Podemos notar esto también mediante el análisis de las siguientes imágenes:

Condiciones democráticas en los gobiernos de derecha

Para volver a una de las preguntas iniciales, afirmamos que lo que distingue a un régimen como democrático es la oportunidad legal e igual para todos de expresar sus opiniones y la protección del Estado contra posibles interferencias a esas libertades (Linz 1991.) A raíz de todos los derechos obtenidos y la experiencia adquirida en Argentina desde el regreso a la democracia en 1983, los gobiernos de derecha tienen que participar del juego democrático, motivo por el cual se organizaron y sumergieron en la actividad electoral. . ¿Hasta qué punto, entonces, los gobiernos de derecha pueden ser catalogados como democráticos? Según ciertas características, están más cerca de lo que se denomina un “régimen híbrido”. Es decir, una combinación de elementos democráticos que le permiten llegar al poder y otros autoritarios que comienzan a mostrar una vez alcanzado el puesto pretendido.

Para explicar y catalogar puntualmente al gobierno de Mauricio Macri en relación a si estos pueden –o no- pertenecer a una democracia liberal se hará foco en las definiciones de democracia y regímenes autoritarios competitivos de los que habla Steven Leviskty (2004). Los regímenes autoritarios competitivos violan frecuentemente las condiciones que deben tener para ser considerados democráticos. Aunque se den con regularidad las elecciones sin fraude, los funcionarios abusan de los recursos del Estado y no sólo manipulan los resultados de las urnas, sino que persiguen a candidatos y seguidores de la oposición. Si bien los medios independientes son legales, tienen gran influencia y juegan un papel importante al investigar y exponer las operaciones del gobierno, los periodistas se encuentran frecuentemente amenazados o aislados de sus posiciones. Estas normas no siempre se fraguan abiertamente: los funcionarios prefieren utilizar formas más sutiles de persecución, como el uso de las autoridades judiciales u otros organismos del Estado para presionar “legalmente” estos comportamientos.

 

Consideraciones finales

Para completar las visiones precedentes y haciendo hincapié en la diferenciación que hace Ernesto Laclau (2006) entre discursos populistas y tecnocráticos, se puede decir que el discurso del actual presidente refiere a esa última definición. Es decir, un discurso que, en vez de unir demandas, aborda individualmente a cada persona con el fin de evitar situaciones que puedan luego volverse en su contra, lógica que se encuentra reflejada en los timbreos.

Para corroborar la hipótesis central y teniendo en cuenta la definición de democracia de Linz (1991) y los conceptos de Levitsky (2004) sobre regímenes híbridos, los mismos serán aplicados al caso puntual de nuestro país. Durante los últimos años en Argentina fueron separados periodistas de sus cargos y despedidos trabajadores opositores de agencias de noticias estatales –como es el caso de TELAM el 26 de junio de 2018- con el objetivo de impedir voces desidentes. Sumado a esto, las detenciones arbitrarias de figuras de la oposición como Milagro Sala en Jujuy durante 2016 y Facundo Jones Huala en Chubut (2017), la propuesta de convocar a las fuerzas armadas para operar en caso de disturbios –legitimando de alguna manera el “gatillo fácil”- y las represiones crecientes -y naturalizadas- en varias manifestaciones populares, no sólo dificultan mucho la caracterización del gobierno de derecha de Mauricio Macri como populista, sino también como régimen puramente democrático.

 

Referencias bibliográficas
Freidenberg, Flavia. 2007. La tentación populista: una vía al poder en América latina. Madrid: Editorial Síntesis.
Laclau, Ernesto. 2006. “La deriva populista y la centroizquierda latinoamericana”. Nueva sociedad 205: 56-61.
Levitsky, Steven y Lucan Way. 2004. “El surgimiento del autoritarismo competitivo”. Estudios Políticos 24: 159-176.
Linz, Juan J. 1991. La quiebra de las democracias. Buenos Aires: Alianza. Capítulo 1 “Introducción”. Págs. 11-31.
Paramio, Ludolfo. 2006. “Giro a la izquierda y regreso del populismo”. Nueva Sociedad 205: 62-74.

Fuentes
Redacción. 2015. “Las propuestas de Macri 2015: qué hará si gana el balotaje”. El Destape, 29 de octubre. Fecha de consulta 4 de junio 2018.
https://www.eldestapeweb.com/las-propuestas-macri-2015-que-hara-si-gana-el-balotaje-n11601
Rosso, Fernando. 2017. “La democracia y la “nueva derecha democrática”
La Izquierda Diario, 30 de agosto. Fecha de consulta 3 de junio 2018. https://www.laizquierdadiario.com/La-democracia-y-la-nueva-derecha-democratica