Estela Díaz: “Fueron siglos de silencio”

Por Ana Valenzuela y Franco Carignano*

Hola Estela. Nos interesaría hacer con vos un balance de estos avances que hemos tenido este 2018 como colectivo feminista y en cuestiones de género, que sería, más o menos, las únicas luchas que podemos celebrar bajo este gobierno, bajo esta gestión.

Si, la verdad que como vos decís, se ha animado este movimiento de mujeres a dar peleas por avances de derechos. Se ha conseguido incluso el debate de paridad en los cargos legislativos, pero además, especialmente, todo el debate por el derecho al aborto legal en el Congreso de la Nación, que fue convocado junto a una multitud movilizada. Alrededor del congreso en las dos jornadas del 13 de junio y del 8 de agosto pero la verdad que con un alcance federal enorme, en todo el país, que fue una experiencia fantástica de primer participación política para muchísimas jóvenes mujeres y varones.

Y ahora estamos en el último mes del año con otro fenómeno que es este tema de la visibilidad, una nueva etapa para la visibilidad de lo que es la violencia sexual contra las mujeres con muchas voces que se animan, que silenciaron mucho tiempo el abuso, el acoso, la violación, diversas formas de violencia sexual y que se están denunciando, así que desde el punto de vista de los derechos de las mujeres es un año muy importante, porque a pesar de este contexto de restricción de derechos y de recortes, tenemos un movimiento con una potencia creativa enorme.

Parece que cada mes que pasa, se va consolidando más y se va fortaleciendo y se presenta en distintas ramas de lo que nos atraviesa como ciudadanos y ciudadanas. Está pasando en el ámbito de la cultura con las actrices, también está pasando que hay denuncias a senadores dentro del congreso; se está esparciendo, no sólo queda en las redes sociales sino que empieza a haber más denuncias penales ¿no?

Hace un rato miraba y llueven denuncias y digo ¿A alguien le sorprende? Fueron siglos de silencio, no sólo años, sino siglos de silencio. Entonces habilita. Justo estaba mirando incluso en internet, que hay un periodista, un locutor que contaba una situación de abuso que él había sufrido por parte de un jefe de una radio donde había trabajado ¿un varón no? Que también denunciaba cómo había sido víctima de abuso sexual por ese directivo de la radio. De intento de abuso, pero de un acoso muy grande.

Me parece que es eso: en algunos casos llegan a denuncias en otros casos no llegan pero están en proceso de serlo, pero sobre todo lo que me parece es que hay que tomar en su cabal sentido lo que fue la denuncia contra Darthes que vino desde actrices argentinas, porque me parece que fue como algo muy cuidado, muy acompañado, muy elegidas las palabras que se decían, el contexto en el que se hacía; cómo se acompañaba legal, psicológicamente, colectivamente, qué tipos de denuncia. Creo que eso es muy importante, porque también debemos cuidar a las personas que han sufrido distintos tipos de abusos y a veces está bien alentar a que se hable y se cuente pero es también alentar a que se tengan contextos de acompañamiento y de cuidados.

Recién hablabas de esos siglos de silencio, ahora con respecto al gran avance, al nivel trascendental que esta marea rompe todas las estructuras, las instituciones formadoras de identidad y demás, el poder hegemónico también tiene sus respuestas patriarcales, bien violentas, bien misóginas; y en nuestro país tenemos por lo menos eso expresado constantemente en cómo impacta ese plan planificado, especialmente en las mujeres, como es el caso de Milagro Sala, criminalizando a la mujer, además empoderada y organizada ¿Cómo leen esas respuestas del poder?

Otra cosa que también ha logrado este movimiento feminista de argentina es plantear muy claro que cuando decimos “ni una menos”, no puede haber menos violencia con políticas neoliberales. Con neoliberalismo hay mayor desigualdad y esa mayor desigualdad también es para las mujeres. Y las peores condiciones son en relación a las violencias. Porque además lo que se acrecienta son los dobles estándares, los dobles discursos, la debilidad institucional, la pérdida de estado. Todo eso es desfavorable para la vida cotidiana de las mujeres y además son muchos de los planos en que somos las mujeres las que nos hacemos cargo de todas las tareas del cuidado, de lo sanitario, de lo educativo, de todo lo que el estado no pone en mejorar las políticas, recae en tiempo y en pérdida de calidad de vida para las mujeres.

Esto está clarito en cualquier indicador que lo mires desde que asumió el gobierno de Cambiemos y sería más crudo twitteando el presidente “estamos en contra de todo tipo de violencia” y en el último presupuesto que mandó recortaba partidas para políticas que atienden violencias así que doble vara, doble discurso como tantas mentiras a las que nos tiene acostumbrado el macrismo.

Como bien decías a raíz de esta denuncia de Telma hubo un incremento increíble en las llamadas denunciando abusos, acosos, se registraron en vez de 6 llamadas por día, creo que algo de 50, un incremento del 250%…

Esto es un fenómeno que ocurre. Cuando ocurren hechos que tienen gran impacto mediático las líneas que atienden violencia tienen un salto muy grande y después pasan a estabilizarse, igual me parece que estamos ante un fenómeno de enorme envergadura.

Así mismo, como es un fenómeno increíble, pasamos de tener un presupuesto de 50 millones para cuestiones de género en 2018, a un 2019 que nos va a encontrar con 32 millones en el presupuesto y después sale Macri a twittear esto haciéndose el que apoya. Es una vergüenza que haga esto públicamente.

Si, realmente es así, pero bueno, así como eso recorta en presupuesto educativo, en el de salud, en el de las políticas como el Ellas Hacen que estaba orientado directamente a mujeres víctimas de violencia que ya no existe más como tal, tiene otro nombre, pero no tiene políticas fundamentales asociadas como tenía el acceso a la educación, tenía equipos psicológicos, legales de apoyo; bueno todo eso no existe más, apenas si está la ayuda económica. Además de lo que significa en la concentración de la riqueza, el deterioro de la política pública del proyecto de gobierno (nacional, provincial y de La Plata).

El otro aspecto es que ellos son un proyecto de sentido, no sólo son un proyecto económico. Su sentido de proyecto es la meritocracia, el individualismo, el sálvese quien pueda, la mano dura, el efectismo, ponerte debates de fondo que no son los que a la sociedad le preocupa. Entonces todo el tiempo necesitás, además, disputar con eso y volver a ponerle sentido a las palabras, porque te las vacían o te las dan vuelta. Eso también es un esfuerzo extra a la hora de tener que militar, tener que participar, que discutir con el proyecto que hoy nos gobierna. Pero creo que hay una fuerza social grande y que las mujeres estamos aportando mucho en el sentido de dar todas las peleas: las callejeras y también las de sentido.

Ahora metiéndonos en 2019 ¿Qué proyecciones hacés? ¿Cuáles son los mayores desafíos que se nos vienen? ¿Tienen algo planificado para enfrentar este nuevo año?

Desde el punto de vista del movimiento sindical, del movimiento social y de mujeres va a ser un año de mucha pelea porque en este país siguen los recortes de derechos, siguen los problemas económicos, hoy empieza a dispararse otra vez el dólar. Acá hay una especie de calma, pero una “calma chica” como dicen en el barrio. Porque esta calma va a estallar en algún momento. Hay mucha insustentabilidad en torno a la deuda, a los problemas de balanza comercial, a los problemas productivos, cada vez más pérdidas de puestos de trabajo.

Por un lado me imagino un año de mucha conflictividad social y por otro lado también me imagino un año en que le toca a la política dar cuenta, también, de dar las respuestas para construir alternativas opositoras que sean electoralmente triunfantes para que realmente el 9 de diciembre sea el último día de gobierno liberal en la argentina. Así que también está ese desafío y es un desafío que tiene la política pero que tiene que dar cuenta de lo que ha sido este proceso social. Yo soy parte de la CTA, un sindicalismo que ha dado todas las peleas en la calle y que vamos a seguir estando con una fuerte articulación intersindical, con los movimientos sociales y con el feminismo que ha estado a la par tanto más en las disputas callejeras. Esto debe darse cuenta cuando se discuten las alternativas políticas.

Tenemos que discutir propuestas de futuro, de esperanza, propuestas en las que convoquen a la ciudadanía, que demuestren que podemos vivir de otra manera, que podemos pensar que este no es el único camino y que hay un camino que puede trabajarse para tener más felicidad, para tener más solidaridad, para mirarse y ser solidario con un vecino, con un compañero de trabajo; pensar que si nos juntamos podemos cambiar cosas que están mal; que temas como el de la seguridad no se resuelven con más rejas o con balas, sino que se resuelven con respuestas comunitarias, con respuestas entre vecinos, con volver a la vieja usanza de encontrarnos vecinos y vecinas a pasarnos los datos, cuidarnos entre todos, o discutir el control de la policía…

Disculpame que te interrumpa, hacías referencia al año 2019, al año electoral y un año donde se va a dar el Encuentro Plurinacional de Mujeres con toda esa potencia y donde va a ser ingambetiable para cualquier candidate hacer un planteo concreto a la agenda del movimiento feminista, posicionarse…

Por supuesto que es ineludible. Siempre cada dos años el encuentro nos coloca a pocos días de las elecciones. Pero bueno, es especialmente este año muy desafiante porque hay que derrotar al neoliberalismo. Por eso hay que tomar la agenda del sindicalismo y de las mujeres que somos las que hemos estado dando la pelea en las calles.

*Entrevista realizada por Ana Valenzuela y Franco Carignano en el programa La Marea, que se trasmite los viernes de 17 a 19 hs en Radio Futura (FM 90.5), a Estela Díaz, Secretaria de Género de la CTA de les Trabajadores e integrante del Comité por la Libertad de Milagro Sala.