Éxtasis editorial por Vicentin y los actos opositores.

Gentileza de COMUNA

Los columnistas creen que al fin lograron una derrota gubernamental.

Los editorialistas de los medios más poderosos están eufóricos con el juez que les devolvió el control de Vicentin a quienes la destrozaron y con las manifestaciones opositoras del sábado 20. Se regodean con lo que creen es una derrota política personal del Presidente, atribuida a la alianza política con el kirchnerismo. Le prescriben la solución política para no caer al “abismo”.

El respaldo a la gestión gubernamental y la popularidad altísima de Alberto Fernández desde el estallido de la pandemia en marzo fue enfrentado con sucesivos ensayos opositores: la defensa fanática de Techint y sus despidos; las oleadas pasajeras contra “la clase política”; los sucesivos brotes de fiebre “contra el comunismo”; las incitaciones infructuosas a rebelarse contra la cuarentena. Maniobras en las que se fueron alternando columnistas, animadores de TV, dirigentes macristas, activistas de las “redes”, locutores radiales e “intelectuales” ad hoc.

Ninguna tuvo éxito en la finalidad buscada: debilitar al máximo al Presidente, erosionar al gobierno y romper al Frente de Todos, en medio de la renegociación de la deuda y frente al debate sobre cuál es la distribución de cargas y pérdidas por la crisis económica que causó el macrismo y que la pandemia agrava.

El conflicto se concentró en Vicentin y los columnistas de Clarín, La Nación e Infobae dieron con un héroe, un hijo pródigo: el juez santafesino Lorenzini, porque desbarató la intervención y devolvió el control de la empresa a los dueños que la llevaron a la crisis, que están acusados de lavado de dinero, de triangulaciones delictivas con Uruguay y Paraguay para evadir y llenarse los bolsillos. Esos mismos estafadores seriales, dice este héroe adorado por los medios, son de lo mejor.

El domingo 21 leer a Kirchsbaum es lo mismo que leer a Morales Solá, que es lo mismo que leer a Van der Kooy, y así bajando a segunda y terceras líneas, y hasta los de cuarta. La celebración es unánime: desde la figura de la “goleada” al Presidente lograda por el juez que “se encuadra en el derecho consagrado”, tecleó Cabot en La Nación, al “abismo” hacia el cual el jefe de redacción de Clarín quiere empujar a Alberto Fernández.

Desde el anuncio de la intervención y del proyecto de expropiación de Vicentin, todas y todos los columnistas ubicaron la responsabilidad en Cristina Kirchner, Máximo, el Instituto Patria, hasta llegar al insulto de afirmar que el Presidente se había limitado a leer lo que escribieron otros, como publicó el domingo 14 Tenembaum en Infobae. Ahora dieron la vuelta en el aire y personalizan la “derrota” en la figura presidencial.

Y solo podrá sobrevivir, le avisan, si da un viraje total. Tal vez así se salve del “abismo”. Y como quien no quiere la cosa, por mera casualidad, La Nación e Infobae coinciden también este domingo 21 en reponer en el primer plano a Mauricio Macri. Es que, dice Rodríguez Yebra en La Nación, el capital político del Presidente por la conducción del país frente a la pandemia está “definitivamente diluido”.

La algarabía por este paso adelante que la patronal agraria consigue contra el gobierno con su ya añeja fusión con la patronal mediática, con su conocida capacidad para llevar de las narices a parte de las clases medias y arrastrarla a las calles a riesgo de contraer el coronavirus, no encuentra el límite necesario para evitar, en algunos casos, el ridículo.

Una lista completa es fatigosa y aburrida: se necesitan muchas páginas. Tal vez alcancen unos ejemplos:

-La Nación publicó el 10 de junio una nota con un perfil del juez impecable que falló a gusto de los dueños de Vicentin. El viernes la repitió, firmada por Cappiello, y el domingo seguía a la vista, con un par de toques. Debe estar entre las notas más repetidas en la historia de los diarios, como los horóscopos. Quizá La Nación baja costos, aunque los incautos lectores sigan pagando lo mismo.

-La vieja consigna “todo lo que lleva la letra K ha de ser condenado”, se activó para el anuncio de cierre de la empresa aérea Latam. La culpa de la crisis de esa firma es de Ella, obvio, o de Máximo, o de Recalde, o de La Cámpora. Que se haya presentado en quiebra en Nueva York mucho antes del anuncio aquí no es dato conveniente, así que va a las fauces de la censura. Lo mismo con las pérdidas que acumuló durante los cuatro años de macrismo.

-¡AGUANTE CRISTINA! pero no Kirchner, sino Pérez. “Una mujer periodista que honró la profesión”, escribe el pensador Morales Solá, y a quien el Presidente “maltrató”, dicho esto porque Fernández puso en evidencia una “pregunta” que no solo fue una suma de consignas de la patronal agromediática sino que demostró la falta de lectura de la animadora televisiva. Guyot, en el mismo diario, dice que ella le dio “una lección”.

-Es cierto que Vicentin traía algunos problemillas, se puede discutir, nos concede el inteligente Pagni. Pero, ¿cuándo se complicó de verdad? Con las PASO, obvio, porque ganó el peronismo (Macri dixit).

AL MENOS UNA BUENA: en su portada del domingo, Clarín reconoce la envergadura de la pandemia, acepta que causa la pérdida de vidas, admite que se trata de una tragedia. No está mal para ser un grupo donde consiguen espacio los negacionistas e ignorantes, los que violan el aislamiento poniendo en riesgo a todos y todas, y que oculta la magnitud del desastre causado por las políticas de sus admirados Trump, Bolsonaro y Piñera.