Fin de ciclo neoliberal

Por Jorge Giles ·

El  lamentable porcentaje del 4,7 % de inflación mensual, con el consiguiente aumento de la pobreza, demuestra el estrepitoso fracaso del gobierno de Macri. 

La democracia sufre. Los índices oficiales ya admiten que estamos al borde de una espiral inflacionaria. Con este gobierno no hay futuro. Ni hay presente para las bocas hambrientas que duermen en las calles y que ni siquiera tendrán la posibilidad de recuperar papeles y cartones de los residuos en la castigada ciudad de Buenos Aires. Son la perversión instituida.

La democracia cruje. A toda la mugre mafiosa ya denunciada ante el Juez Ramos Padilla, se suma ahora la confesión acerca de la campaña sucia guionada desde el propio oficialismo contra la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner y otros ex funcionarios de su gobierno. Son la mentira organizada.

Menos mal que el resultado electoral del domingo 14 de abril en la provincia de Entre Ríos, está avisando que la sociedad argentina empieza a elegir en la dirección correcta de su destino histórico.

Fin de ciclo neoliberal.

Desprovisto los comicios entrerrianos de la bruma que genera en cualquier análisis de coyuntura   la participación de partidos provinciales, y enfrentados cara a cara las representaciones de los dos proyectos de país que encabezan  a nivel nacional Cristina Fernández de Kirchner y Mauricio Macri y  a nivel provincial Gustavo Bordet y Atilio Benedetti,  la ciudadanía demuestra que su voto sólo tiene dos opciones: votar por el desarrollo económico nacional con inclusión, soberanía y justicia social o votar contra sí mismo. Se impuso el frente del peronismo unido más sectores aliados por el 58 % de los votos contra el 33 % de Cambiemos.  

Este voto local está demostrando que la sociedad, mayoritariamente, se prepara para emprender  la reconstrucción del país, la recuperación del Estado de Derecho, la defensa del  consumo popular, el empleo y demás derechos conculcados por el gobierno neoliberal desde el 10 de diciembre de 2015. Y diremos más: la sociedad empieza a reafirmarse en sí misma, a creer en la voluntad transformadora de su participación y a dar muestras que ahora sí, está en condiciones de transformar la cruda y desoladora realidad que nos dejará  el neoliberalismo cuando termine el  gobierno de Macri, Vidal y Rodríguez Larreta.

Los pueblos  se mueven por sus intereses, pero se mueven cuando creen estar en condiciones óptimas para hacerlo. Ni antes ni después. En el momento justo. Y de manera clara.

Veamos particularmente el caso de Gualeyguachú donde el Intendente Martín Piaggio, apodado “el Che” por sus detractores, estuvo cerca de triplicar el porcentaje de votos de su contrincante de Cambiemos. Obtuvo el 58 % contra el 21 %. La asistencia rondó el 80 % del padrón electoral.

Las banderas que sostuvo Piaggio fueron desde la prohibición del glifosato y cualquier otro agrotóxico en esa localidad, hasta la creación del Banco de Tierras Municipal, confrontando así, en  defensa del Estado, con los poderosos nichos de negocios especulativos inmobiliarios. Una solicitada de ese sector privado decía días antes de las elecciones: “Si Piaggio se cree el Che y quiere socialismo, que se vaya a vivir a Cuba”.

Al parecer, el pueblo sentenció que prefiere al “Che” antes que a Monsanto.

Vale citar brevemente a Piaggio horas después de su triunfo:  

“Nosotros creemos que la política es una herramienta creadora de posibilidades, una herramienta que transforma realidades. La política no es aquello que nos han querido meter en la cabeza. Nosotros pudimos vivir en Gualeyguachú demostrando que la política es honestidad, es laburo, es amor por los demás, es entregarlo todo para sentir que estás haciendo patria; no resignemos nunca esa posibilidad”.

Simple y contundente mensaje. El mismo que sostuvo Piaggio durante toda la campaña.

En Octubre dirimirán, más que dos candidatos presidenciales, dos proyectos de país. Habrá que aprontar un discurso que hable así de claro de cuáles son las propuestas en pugna. Al pan, pan y al vino, vino. Quizá las elecciones entrerrianas sirvan para marcar un rumbo.

De estas cuestiones se habló en el encuentro de Avellaneda, provincia de Buenos Aires,  el sábado 13 de abril donde se hizo posible la unidad explícita de todos los sectores y candidatos que impulsa Unidad Ciudadana, el Partido Justicialista y sectores sociales y sindicales que conforman la antesala del Frente Patriótico en pleno desarrollo. Se agota el gobierno neoliberal y se agota una forma de acumular en política.

Convencidos de la unidad en el amplio y complejo espacio nacional-popular, viene ahora el debate por el contenido y el discurso que lo represente.

La situación económica social es asfixiante y la perversidad dominante, letal para los sectores vulnerables. Hay que decir una vez más que si se soporta a pie firme esa presión es por dos razones esenciales: porque hay  organización popular y porque guardamos memoria de la sangre.

Hablemos de corrupción, es decir hablemos por ejemplo de los Panamá Papers, de Bulrrich, de Garavano, de Stornelli, de D’Alessio, del periodismo colaboracionista, de la corporación judicial mafiosa, de la deuda mafiosa al Correo Argentino.  Etcétera.

Hablemos de economía, es decir hablemos de los 60 mil millones de dólares que fugaron, del saqueo a los jubilados y los trabajadores, del sometimiento al FMI, de la hiperinflación y la recesión más larga de la historia. Etcétera.

Hablemos de lo que quieran. Pero hablemos claro como el agua clara.

Que así sea.