Fórmula mediática: pagarles más a los acreedores.

Gentileza de COMUNA

La salida de la cuarentena, otro eje de ataque al Gobierno.

El próximo fin del período de negociaciones con los acreedores en pos de un acuerdo por la deuda acelera las demandas editoriales al gobierno para que acepte pagar más, hasta llegar al extremo de Clarín, que pregunta por qué el ministro Guzmán “demora” una oferta mejor. En tanto, el manejo de noticias y opiniones baja a los infiernos para proteger al macrismo ante las denuncias de espionaje en gran escala.

La presión se centra también en la continuidad del aislamiento parcial por la pandemia, principalmente en el área metropolitana, donde Clarín, La Nación e Infobae informan solo sobre los barrios pobres del Gran Buenos Aires, y ponen en lugares marginales o censuran información sobre la Ciudad, en beneficio del presidenciable PRO Rodríguez Larreta, gran anunciante publicitario.

DEUDA

Con uno de sus malabarismos, sorpresivos y a la vez aberrantes, el martes Clarín convirtió en título de portada favorable a los acreedores un pronunciamiento del FMI que el resto de los medios, y hasta un artículo del propio diario, presentaron como respaldo a la estrategia del ministro Guzmán. El Fondo habló del muy pequeño margen que tiene el país para pagar más que lo ofrecido en la oferta inicial, rechazada por bonistas, bancos, fondos y, en fin, la carroña financiera nacional e internacional.

“El FMI da una señal a los bonistas”, fue el título en letras de molde, pero en el artículo interior la redactora María Iglesia escribió: “El FMI respalda la nueva oferta por la deuda y plantea que hay poco espacio para mejorarla”.

Pagni, en La Nación, se puso al frente de la discusión con el peronismo acerca de la deuda tomada por la gestión macrista. Para eso, toma la información de compradores de dólares en ese período, difundida por El Cohete a la Luna, para concentrarse en Cristina Kirchner y una compra que ella misma relató en “Sinceramente”. En fin, también puros malabares para la línea de fondo, que es que el Estado es desastroso y es legítimo que los empresarios pongan la plata afuera.

En Infobae, Letjman recordó por millonésima vez en 60 días que los acreedores no lo quieren a Guzmán, y pone al ministro incluso bajo “fuego amigo”, aunque luego acepta lo que la supuesta impericia ministerial haría imposible: un acuerdo está próximo.

El viernes hubo doble ración editorial para este tema: Bonelli escribió que el Presidente se juega “a todo o nada” y, tan desbocado como le pasó en un sonoro accidente en TV, cuando insultó a sus propios compañeros, menciona a quienes operaron con el gobierno macrista para llenarse los bolsillos y ahora son quienes se aponen al acuerdo. Y Pagni volvió a escribir prácticamente lo mismo que 48 horas antes, para desacreditar la denuncia de la toma de deuda ensamblada con la fuga de divisas que marcó a fuego la gestión macrista. Sus líneas sobre la compra de dólares relatada por la ex Presidenta fueron convertidas en “noticia” por Clarín, al día siguiente.

Y así, el gran diario llega el domingo a la pregunta indignada de Van der Kooy, por qué el gobierno “demora el cierre de la negociación con los bonistas”. Bonistas que hablan también en otra nota del diario, firmada por Bazzan, para reprocharle a Guzmán, ¡otra vez!, que no pone a consideración el plan económico que garantice los pagos.

Este despliegue contiene la afirmación, siempre a coro, de que el Gobierno no tiene ideas para salir de la cuarentena y reactivar la economía.

ESPIONAJE Y JUSTICIA

Menudo problema es defender a Macri, sus funcionarios de Inteligencia y su maniática propensión de espiar a diestra y siniestra, hasta las y los periodistas que fueron fanáticos defensores de su gestión, incluyendo algún animador televisivo que se puso a temblar en cámara ante la circulación de la noticia.

Esta incomodidad tiene tres vértices ante los cuales Clarín y La Nación, especialmente, siguen el camino del ocultamiento: dos hallazgos, de correos electrónicos y de fichas de espionaje a periodistas; el espionaje a figuras políticas que atiende el juez Villena, de Lomas de Zamora, entre agentes de la AFI y presuntos narcotraficantes; y la confirmación formal de la jueza Figueroa sobre el apriete del subsecretario Mahiques en diciembre de 2015, cuando Macri aún no había tenido tiempo para su genialidad de sentar a su perro en el sillón de Rivadavia.

Ni jueves, ni viernes, ni sábado ni domingo estos temas estuvieron en portadas de estos diarios ni en lugares preponderantes de las versiones en línea. Ejemplos: el sábado por la mañana, el tema Arribas era la noticia 46ta en La Nación, y el de Mahiques, el 47. Solamente había que pasar hacia abajo 15 pantallas para informarse al respecto. En Clarín, puesto 45 para Arribas, mientras Mahiques no estaba visible. Infobae, como si se hubieran puesto de acuerdo: el espionaje ilegal investigado en Lomas de Zamora, noticia 47ta, la denuncia a Arribas por espionaje ilegal a periodistas, 56ta.

Más silencio en beneficio de Mahiques. Recién el domingo 7 Infobae levantó un poco la ubicación del espionaje ilegal a periodistas.
Ninguno de estos tres temas obtuvo siquiera una décima parte del espacio dado a la “revancha” y “venganza judicial” de Cristina Kirchner, palabras que la oposición mediática y política repiten diariamente desde hace más de una semana, y que encabezan columnas de “análisis”, comunicados de la derecha o declaraciones de legisladores PRO.

NUEVOS FANTASMAS

Lo que hay que reconocerle a la gente que sostiene este dispositivo es que no descansa y cuenta con capacidad de iniciativa. Por casualidad nomás, Di Marco en La Nación y Gambini en Clarín coincidieron en poner a Berni como candidato a gobernador bonaerense en 2023, sin descartar que vaya a presidente. Tal vez, en la próxima nota, sea papable. El domingo, Fernández Díaz lo cita en La Nación para hablar del país-Titanic, el país que va a chocar, con lo que el columnista abandona su pavoneo literario para recurrir a las más ramplonas metáforas del cine comercial. Y compite con Berni un tal Máximo Kirchner, a quien el martes Clarín presenta como presidenciable y anuncia que “en algún momento”, tal vez en 2023 (pero por qué no en 2033), chocará con Alberto Fernández.

Frente a estos fantasmas monstruosos se le presenta al incauto lector la imagen angelical de Vidal: el repudio al fiscal chubutense que trastocó una violación grupal en desahogo sexual fue encabezado por La Nación con foto de la ex gobernadora, como si alguna vez hubiera hecho algo significativo por los derechos de las mujeres. Eso el jueves, día elegido por Infobae para hacer exactamente la misma elección “periodística”, con foto incluida. Y Sirvén de La Nación, el domingo, con su nota: “María Eugenia Vidal, callada pero activa”. Es cierto lo de activa, ya que grabó un video pidiendo a los cuadros macristas que salgan a conseguir votos para 2023.

PERIODISMO

El 7 de junio es el Día del Periodista. Mucho de lo que hacen estos medios sirve para precisar qué es ser periodista, por la vía de no hacer jamás lo que ellos hacen. Unos pocos ejemplos:

Fesquet de Clarín, con chapa de editora, el lunes: en clave de ataque al Gobierno por la gestión de la pandemia, toma como ejemplo al presidente chileno Piñera por “bajarse el sueldo”. Para que pueda lucir, el texto no menciona los muertos en ese país y su sistema de salud colapsado.

Di Marco en La Nación, el viernes: La crisis económica matará más que el coronavirus. Copió y pegó palabras del brasileño Bolsonaro, también protegido por el “prestigioso” The New York Times, en una nota que el mismo día publicó Infobae, y que le critica al presidente ultraderechista mucho de lo que hace, pero no su alianza con Estados Unidos y su relación carnal con Trump.

Clarín, el domingo: publica en línea una “galería” de imágenes con el título “Contra el racismo”. La foto que tiene sobreimpreso el título muestra casi exclusivamente gente de piel blanca. Eso sí, Kirschbaum, el jefe de redacción, teclea sobre “buen periodismo”. Condena “la vocinglería, el prejuicio ideológico, la descalificación, el carpetazo”. Es decir: dice criticar lo que hace gran parte de la tropa de la que él mismo es el sargento.