Gritando Verdades

Por Nicolás Sampedro*

La semana pasada se hacía mención en este espacio, a alguna de las motivaciones que podrían haber generado que el presidente ecuatoriano, Lenin Moreno, haya entregado al fundador de WikiLeaks, Julian Assange.

Concluíamos que el factor fundamental es que Assange dejó en “offside” al imperio al develar las atrocidades cometidas por sus soldados en las invasiones a Afganistán e Irak. Ese hecho clarificó al mundo lo que la gran mayoría ya sabía, o intuía, pero no podía aseverar de forma tan contundente. Assange gritó -en la cara- al mundo una verdad: el imperio yanqui es bestial.

Seguramente, ese grito desgarrador que uno intuye que se escucharía si hubiese un micrófono clavado allí donde los gringos lanzas sus misiles y deja un tendal de muertos y heridos. Seguramente, ese sonido ensordecedor y aterrador, sea la expresión del sufrimiento ante el agotamiento de la vida.

Se ha dicho en varias oportunidades en estas reflexiones, que así como en su momento fueron Afganistán, Irak o Libia, en la continuidad histórica de atrocidades, hoy se escuchan esas mismas expresiones de dolor en Siria, en Yemen, y seguramente en Venezuela, si EEUU se atreve a meter su cola.

Durante estas semanas se ha visto a Pompeo por algunos países de nuestra América refunfuñar contra la presencia rusa y china en el continente, y arremeter contra Venezuela. Fue a Chile y los retó; fue a Paraguay y los volvió a retar; fue a Perú y otro reto; terminó visitando Cúcuta, en la frontera Colombo-venezolana, el 15 de abril, junto al cascoteado Duque.

Es que esta visita se dio luego de que Trump haya despotricado en dos ocasiones contra el mandatario colombiano, una porque “el negocio de las drogas ha crecido un 50% desde que él [Duque] está en la presidencia”, otra porque junto a Guatemala, Honduras y el Salvador, envían criminales a al país del norte “porque no los quieren, porque creen que la gente de EE.UU. es estúpida y los reciben”.

Algo parecido hicieron Elliott Abrams, que estuvo de gira por España y Portugal, y John Bolton que participó de una reunión en Miami, en la conmemoración número 58 de la frustrada invasión de Playa Girón, donde anunció nuevas sanciones a Cuba, Nicaragua y Venezuela.

Mucho ruido y pocas nueces. Es que los EEUU saben que no pueden intervenir militarmente en Venezuela sin el apoyo de otros ejércitos. Esto lo remarcó la periodista Shannon K. O’Neil en un artículo publicado en el portal financiero Bloomberg. Es por eso que los perros de Lima, después de su reunión salieron a coro a despotricar.

Pero que por el momento ni Brasil ni Colombia se animen a hacer el trabajo sucio a los norteamericanos, y la opción militar contra Venezuela no puede descartarse. Seguramente sería el Vietnam sudamericano, como afirma Maduro; de eso no hay dudas, pero descartar la locura imperial, no sólo sería un error de lectura política, sino una irresponsabilidad histórica.

El Economista y profesor de Economía Política, Miguel Angel Ferrer, afirmaba en un artículo recientemente publicado que “La intervención militar es una variable que depende del eventual éxito o fracaso de las otras acciones en curso en pos del derrocamiento del gobierno chavista”.

Ferrer sostiene que la estrategia imperial hoy busca generar “una improbable insurrección popular, una fractura en las fuerzas armadas que conduzca directamente a un golpe de Estado o a una guerra civil, y un magnicidio”. Podría agregarse que si alguna de las 3 opciones tuviese éxito, la invasión sería innecesaria, pero ante el fracaso de cualquiera de estos escenarios, lo militar sería imposible de llevar a la práctica.

Pero el caso venezolano no es el único escollo que las políticas imperiales están encontrando en la región. Por sólo citar algunos ejemplos:

  • En Ecuador el pueblo se moviliza a diario ante el escándalo de corrupción que envuelve a Moreno y a la persecución política a los referentes de la Revolución Ciudadana;
  • En Brasil pese a la andanada de políticas neoliberales lanzadas por Bolsonaro, la imagen del mandatario caen en picada y profundiza los niveles represivos ante la protesta social;
  • En Colombia la Minga indígena está demostrando niveles de movilización impresionantes ante el incumplimiento de las promesas de acuerdos anteriores y se propone un paro nacional en articulación con los sindicatos, movimientos políticos, sociales ante el incumplimiento de los acuerdos de Paz con las FARC

Del otro lado del charco:

  • Italia, Grecia, Suiza, Austria y otros países europeos se pliegan a la ruta de la seda
  • La unión europea reacciona a las agresiones yanquis en la guerra comercial que el país del norte lanzara hace unas semanas
  • El directorio del FMI desconoce a Guaidó como presidente encargado de Venezuela
  • Irán sigue fortaleciendo su referencia mundial al punto de que Google bloquease las cuentas de youtube de los canales Hispan Tv y Press Tv.

Todo este escenario es el que está rodeando la vida política argentina, de la cual no está desligada. El experimento argentino está por llegar a su fin y puede significar un duro revés para la política imperial en la región.

La elección en Argentina no es contra Macri, Vidal o Cambiemos. Ese es el mascarón de proa, es lo que está en la superficie. Contra lo que se enfrenta el pueblo argentino es contra el imperio, contra las multinacionales que pretenden seguir acumulando capital a costa del hambre de las inmensas mayorías.

La batalla de Argentina podrá ser recordada en los anales de la historia como el proceso bisagra en la caída del imperio norteamericano. Tamaña responsabilidad recae sobre las espaldas de este pueblo. Habrá que ver si estamos a la altura de las circunstancias.

Por lo pronto, humildemente, seguiremos gritando verdades.


* Periodista especializado en temas internacionales, conductor del programa Marcha de Gigantes (AM 1390 Radio Universidad Nacional de La Plata), productor general del programa La Marea (FM 90.5 Radio Futura), redactor de Revista Trinchera y colaborador de Agencia Timón.