La corrupción como categoría política

Por Jorge Giles ·

Cristina Fernández de Kirchner fue nuevamente absuelta por falta de méritos en la causa conocida maliciosamente como “ruta del dinero K”.

A veces la verdad triunfa y la mentira organizada se muestra como lo que siempre es: un escándalo.

Acusada, humillada, injuriada, acosada judicial y mediáticamente, la verdad se impone y allí está el fallo del juez Casanello absolviendo a la ex Presidenta.

Captar la esencia de una coyuntura política es aprender a captar las cosas en movimiento. Lo contrario es mera descripción congelada de las cosas. Y eso no sirve.

Hoy todo se está moviendo en las alturas del poder político. Abajo, en la superficie que habita el pueblo, el movimiento es constante desde hace ya mucho tiempo.

Mujeres. Militantes de Derechos Humanos. Trabajadores. Estudiantes. Jubilados. Científicos. Pequeños productores. Artistas populares. Movimientos sociales. Todos dieron, dan y seguirán dando ejemplos de resistencia, movilizándose por sus reclamos.

Aceptemos entonces el desafío de abordar nuestros análisis mientras seguimos cabalgando sobre la realidad tal como es.

No se enoje nadie porque Massa ahora se presente como opositor cuando antes era el partenaire de Macri en la conferencia de Davos y en el Congreso de la Nación. Es para celebrar. Porque ese cambio de conducta está diciendo que han cambiado los vientos. Antes le pareció redituable correrse a la derecha y ahora entiende que debe correrse para el otro lado. Uno no se enoja con la veleta del techo porque se mueve, simplemente observa que si giró para el lado contrario al gobierno es porque soplan vientos más favorables para la oposición. Y es para festejar. ¿O no? Por el viento, digo.

De igual modo y desde esta perspectiva, es muy importante valorar las declaraciones del periodista Alconada Mon poniendo al desnudo la trama íntima de la Alianza Cambiemos. Leyéndolo, uno se imagina a miles de José López tirando bolsos con dinero espurio para dar cuenta de una imagen que represente cabalmente al elenco gobernante actual. Es cierto, a muchos nos hubiese gustado que los datos obtenidos de tan profunda investigación periodística, a nivel nacional e internacional, se hubiese dado a conocer antes de la elección presidencial de 2015 que consagró a Macri presidente. Pero aplicando con toda coherencia el concepto con el que iniciamos esta nota, diremos que si no se divulgó tamaña denuncia antes, es porque había entonces otra relación de fuerzas en todos los niveles de la sociedad, mientras que ahora y en consecuencia, la cosa ha cambiado y seguirá cambiando en la misma dirección.

O sea, el gobierno está definitivamente acorralado por la verdad de los hechos. La diferencia es que lo que antes no se conocía, ahora sí se conoce: algunos son corruptos por naturaleza. Así amasaron sus fortunas los descendientes de los primeros inmigrantes europeos, desde Rivadavia, Mitre y Roca, y así la siguen amasando los hijos de otros inmigrantes.

Ya que últimamente la derecha habla tanto de los inmigrantes, pues bien, hablemos todo sobre ellos.
Queda demostrado que la corrupción estructural del neoliberalismo no sucede a posteriori de asumir un gobierno, sino sucede antes, está en su génesis, y luego se profundiza y extiende desde la gestión.
Cuán distinta es la suerte de los gobiernos populares que cuentan con miles de adherentes, funcionarios y militantes honestos hasta la médula, pero en el ejercicio de la gestión no pueden detectar y expulsar a tiempo al ladronzuelo que se aprovecha del cargo.

Compatriota: note usted la diferencia antes de ir a votar la próxima vez.

Sigamos. El periodismo, los jueces, los fiscales y los legisladores tienen ahora datos más que concretos para abordar rápidamente la infección putrefacta que acaba de ser revelada en su última fase. Gloria y honor al valiente y admirado Juan Amorín por ser el pionero de esta investigación. Pero también todo el respeto por el que antes calló y hoy se redime con toda honradez reafirmando la denuncia. La bíblica sentencia de “los últimos serán los primeros” está para ser usada, no sólo para ser recitada de vez en cuando.

Señores jueces: ¿Quiénes lavaron dinero? ¿Quiénes fueron los jefes de la asociación ilícita que extorsionaba empresarios exigiendo el 1% de sus riquezas para la campaña que llevó a Macri a la presidencia y a María Eugenia Vidal a la gobernación? ¿Qué participación tuvieron los dirigentes porteños? ¿Quiénes fueron los criminales de guante blanco que estafaron a los pobres compatriotas pobres que figuran como “aportantes” partidarios? ¿Quiénes cargaron los bolsos con esos sucios millones de pesos recaudados con el mismo modus operandi?

Hay mucho orín envasado y vendido como agua bendita, pero no; son orines nomás.

Lástima que el FMI puede cubrirles con dólares sólo la crisis económica que se auto infligieron, pero no la crisis de credibilidad moral. Cuando la corrupción es tan extensa y profunda, como ahora, es señal que dejó de ser un hecho puntual para alcanzar el estadío de categoría política. Y de eso no se vuelve…siempre y cuando haya un pueblo sabio que ande rumiando sus dolores para definir la hora exacta de hacer tronar el escarmiento, como diría el General.

Ellos no cambiarán el rumbo, afirman. El pueblo, tampoco. Entonces, lo peor y lo mejor recién está por venir. No se distraiga en las falsas noticias o en los chimentos caza bobos y centre su atención en las cosas principales.

Quizá la mejor noticia de estos días es la unidad creciente de dirigentes sindicales, sociales y políticos opositores. La convocatoria del PJ, presidido por José Luis Gioja, para conformar un Frente Patriótico que desaloje democráticamente al macrismo en las elecciones del 2019, debiera ser tapa de diarios y revistas, al menos de aquellos medios que confrontan con las políticas neoliberales.

Todos miran y esperan a Cristina, pero lo luminoso que está ocurriendo es que una buena parte de la dirigencia popular, no toda aun, empieza a dar respuestas a una demanda de las bases que es histórica en nuestra vida política como nación y que podríamos resumir así: los frentes populares y patrióticos se conforman sólo cuando hay condiciones sociales para conformarlos.
Ese momento llegó.

Hay que avanzar sin prisa y sin pausas hacia la unidad que represente a quienes apenas queremos vivir una vida digna. Nada más y nada menos.
Que así sea.