La crisis manifiesta el saqueo exitoso

Por Nasim Iusef Venturini

El derrame que no existe y la miseria que rebalsa.

Al hablar de economía en un contexto como el actual no podemos disociar la cuestión económica de la cuestión política. Hoy por hoy asistimos a un nuevo fracaso concreto de las políticas implementadas por la Alianza Cambiemos, respaldadas por el Fondo Monetario Internacional, que condujeron a empeorar la calidad de vida del conjunto de la sociedad argentina. El empobrecimiento está siendo adrede, la destrucción de derechos como excusa para el funcionamiento eficiente del sistema es una farsa.

El modelo cambiemita, se caracterizó por serias inconsistencias. Por ejemplo implementar una “estrategia” y “querer” reducir de la inflación mientras se permitían aumentos desproporcionados de tarifas que llevaron a que las Pymes y las familias trabajadoras se vean directamente empobrecidas por el aumento de los servicios, e indirectamente por el aumento de precios mayor a la suba de los salarios; un claro reflejo de inconsistencia. En cuatro años la inflación aumentó en un contexto recesivo, el salario expresado en dólares se pulverizó y la industria se desplomó.

Otra inconsistencia grosera fue querer “abrirse al mundo” cuando todos los países después de la crisis del 2008 comenzaron a aplicar restricciones y regulaciones a la apertura indiscriminada y al libre movimiento de capitales especulativos, cuyo comportamiento agrega vulnerabilidad a la estabilidad económica y no genera empleo genuino ni capacidad exportable. Los capitales especulativos no hacen inversiones productivas que permitan fortalecer el entramado industrial y de servicios en la economía, sólo aprovecharon las jugosas ganancias que les permiten las políticas de “tasas altas” que una vez realizadas migraron, mientras la capacidad crediticia para el sector industrial en el país se hacía pedazos por los intereses.

La liberalización indiscriminada del mercado de cambios, abrió la puerta a un esquema de valorización financiera (bicicleta), donde la timba con las Letras del Banco Central y el Tesoro (LEBAC, LETES, LECAP, LELIQ, etc.) permitió jugosas ganancias en un sector que NO GENERA EMPLEO y encima demanda dólares sin producir ni uno sólo.

Las consecuencias de este saqueo, barnizado con una aparente legalidad, es el empeoramiento concreto de la calidad de vida de millones de habitantes en suelo argentino, que cada vez más les cuesta llegar a fin de mes y acceder a derechos básicos como la salud, la educación y el trabajo.

Cuando se priorizan políticas que destruyen la capacidad de la economía de generar trabajo, no hay posibilidad de nada. Las falsas promesas del derrame de las ganancias financieras que cantan a coro los voceros de los mentimedios no existen más que en hipótesis que jamás se han corroborado o sucedido. Las políticas neoliberales conducen a la concentración de la riqueza, la proliferación de las desigualdades y una exacerbación del individualismo que no hace más que conducir a nuestra propia destrucción.

Semana a semana las publicaciones del INDEC muestran cómo la crisis que afecta a la sociedad argentina, es reflejo de un saqueo exitoso. Cuesta entender cómo todavía hay gente que cree que este tipo de políticas puedan llegar a funcionar, cuando no sólo provocaron miseria y hambre, sino que en ningún otro lugar del mundo funcionaron las recetas del FMI.

El lunes 30 de septiembre se publicaron los datos de pobreza e indigencia en el país del primer semestre del año. La pobreza alcanzó al 35,4% de la población, es decir que ese porcentaje de la población percibe ingresos por debajo de la Canasta Básica Total ($26,282.37 CBT agosto 2019), mientras que la indigencia ascendió a 7,7% de las personas (que cobran menos de $10,555.17). El mayor impacto de la pobreza es sobre lxs niñxs y jóvenes de 0 a 14 años, donde el 52,3% vive por debajo de la línea de pobreza con vulneraciones de derechos que ponen en jaque el futuro de nuestra sociedad. Lo alarmante es que cuando finalice el año y se perciba en las estadísticas oficiales el descalabro que siguió a las PASO, la pobreza será aún mayor.

Cuando hablamos de que el modelo neoliberal de apertura indiscriminada no funciona, hablamos de esto. Cuando todos los esfuerzos por erradicar la intervención social del Estado se hacen para que éste siga existiendo para pagar endeudamiento, lo que se hace es condicionar la posibilidad de construcción soberana de desarrollo que como sociedad nos permitan ampliar la base de derechos para que los niños y niñas del país no sigan sumergidos en la pobreza y la desesperanza que proliferan cuando se le paga al FMI al tiempo que se recortan las partidas de educación y salud.

El apoyo que recibió la gestión de Cambiemos por parte del FMI fue en clave geopolítica. Tratar de implementar un programa neoliberal en un país estratégico a nivel continental como lo es Argentina consistió en endeudarnos hasta la médula para que la deuda y la necesidad de pago a los acreedores sea la carta de condicionamiento a la posibilidad de llevar a cabo una agenda económica con autodeterminación y soberanía.

No es la primera vez que se aplica un modelo de este tipo, aunque las consecuencias ya son conocidas. Posibilidades de salir de este círculo tortuoso existen y en la medida en que las políticas económicas, educativas, sanitarias e industriales abonen a la construcción de derechos y dignidad, se podrá nuevamente demostrar que los manuales foráneos nos empobrecen. Las respuestas a los problemas de nuestra sociedad las tendremos que encontrar a partir de nuestra historia y experiencia, para no repetir los mismos errores y que jamás volvamos a tener que priorizar el pago de deuda que permitió un enriquecimiento vil mientras millones de compatriotas pasan hambre producto de un modelo que sabemos que no funciona.