La dictadura del estrellariado

Por Leonardo Anolles ·

Muchos medios replicaban sin parar, sin chequear, sin mensurar, y sobre todo sin esperar tener que darse vuelta en pocas horas: “golpe de estado en la selección”, “la selección anárquica”, “los jugadores tomaron el poder de la selección”; “la mesa chica arma el equipo”; etc. etc. etc. Entonces, la pelota se mancha, y se meten con lo que amamos todos, el fútbol.

Reuniones secretas que conocen todos, cuerpo técnico empastillado, estrellas sin brillo, nerviosismo. La agonía del “pueblo” que quiere una alegría, esa que tal vez no le da la familia, el trabajo, la realidad económica, su profesión, su equipo local, sus hijos. El fútbol tiene esa responsabilidad. Los jugadores lo saben, tal vez les importe, probablemente si, también les gustará la miel de conseguirlo. ¿Quién no quiere triunfar en la sociedad del éxito? Y no podemos negar que un jugador que llega hasta esas instancias es exitoso, por lo menos en lo profesional.

De adentro y de afuera parece escucharse que hay que subvertir la agonía, parar con el puterío como se dice en el vestuario. Seguramente me dirán que no pisé uno en mi vida, que no sé, que no entiendo, y casi casi que es verdad. Entonces mejor debería callarme.

Pero no me callo, está claro que el fútbol argentino tal como está ¡no va más! No lo esconde un resultado, tampoco lo hará un campeonato. Pero el fútbol no se analiza, la pasión es más fuerte. Mientras, nosotros seguimos adelante con el equipo, la argentinidad al palo. Como dice el tema de la Bersuit “Del éxtasis a la agonía, oscila nuestro historial.” Hoy nos toca el éxtasis después de varios días de agonía. Entonces en esta etapa de éxtasis, hacemos borrón y cuenta nueva, no importa que el equipo se fumó en pipa 3, 4 o 5 técnicos (Uruguay es el contra ejemplo). Octavos te da esta oportunidad, acá no ha pasado nada.

Ahora sí, parece que los jugadores tomaron el equipo, por eso ganaron. El técnico está pintado dicen algunos periodistas del deporte, y también los del espectáculo, resaltan la pantomima de la libretita mientras Maradona pide desde el palco que aparezcan los drones que prometió Sampaoli. Varios medios internacionales reproducen al mejor estilo “que la chupen”, el momento en que Sampa aparentemente le dice a Messi “¿lo pongo a Agüero?” y suma un indicio en la telenovela “Quien manda en el equipo”. Aún no sabemos si reina la anarquía, si fue un golpe de estado o finalmente el Estrellariado realizó una revolución. Técnico que para, equipo que se toma. ¿La mesa chica gana la pulseada?, ya no necesita técnicos, ni dirigentes, ni clubes que invirtieron años en ellos, ni hinchas que llenaron estadios, solo necesitan un buen representante.

La “Democracia Corinthiana” * se repite como farsa, la utopía se reemplaza por distopía, justo allí en tierras de la revolución, del socialismo real. En aquella toma del poder realizada por los jugadores Corinthianos a principios de los 80 del siglo pasado, al mejor estilo Brasilero todo se decidía en equipo: “Se planteaba el asunto: jugamos mañana en Río, ¿cuándo viajamos, hoy o mañana mismo? De la respuesta de la mayoría salía la decisión”, supo explicar Sócrates, el mítico jugador, que lideró aquel intento de auto gestión futbolística en medio de una dictadura militar, eso sí es tener huevos. En este caso, el estilo argentino, parece ser más tosco, suena a camarilla, a politburó**, es la mesa chica, los históricos, los más experimentados, aquellos que aparecen cuando las papas queman y les piden a los demás que pelen las papas.

Está bien que sea así, en un fútbol devaluado, e hiperprofesional que rinde culto al éxito (como la sociedad en general). Son los exitosos los que pueden llevar adelante el proceso, aparentemente la mesa chica hace la Revolución, a 101 años de la Rusa, se instaura la Dictadura del Estrellariado. La autoridad del técnico que no tiene autoridad es reemplazada por un consejo de notables. Se juega un nuevo partido, se gana. Borrón y cuenta nueva, ya estamos en octavos y entramos en la etapa del éxtasis, esperando no aparezca la agonía de aquí hasta que termine el mundial. Jugamos todos, todos entramos en el juego.

La Dictadura del Estrellariado no me recuerda en lo más mínimo a la Democracia Corintiana, aquella ingresó antes de la final del torneo paulista con una bandera que decía “Ganar o perder, pero siempre en democracia”. Finalmente se coronaron campeones, aunque ya lo eran para el pueblo. En cambio, nosotros, tenemos a D10S, al Papa y a Messi, seguramente nos esperará un complot, una cancha empinada, un milagro. Que la mesa chica o quien mande se ilumine y decida lo mejor para este pueblo. Un pueblo que siempre tiene atragantado un grito de gol que nos permita liberar la bronca acumulada.

 

* Democracia Corinthiana: Movimiento surgido en la década de 1980 en el club brasileño de fútbol Sport Club Corinthians Paulista, bajo el liderazgo de un grupo de célebres futbolistas integrado por Sócrates, Wladimir, Casagrande y Zenon. La democracia Corinthiana se desarrolló durante la última dictadura cívico-militar de Brasil. Durante este período del club muchas de las decisiones importantes, como las contrataciones, las reglas para las concentraciones, la libertad para expresar opiniones, etcétera, eran decididas a través del voto igualitario de sus miembros. Practicando un funcionamiento auto-gestionado del equipo y el club.

** plitburó: Del ruso politbiuró, contracc. de politícheskoye biuró ‘oficina política’ 1. m. En la antigua Unión Soviética y en otros países comunistas, comité en el que reside la autoridad política del país.