“La elección no sucedió”

Por Jorge Giles

El presidente Macri afirmó que “la elección no sucedió”. 

Así nomás lo dijo. 

Ergo: El pueblo no votó el 11 de Agosto. 

Alberto Fernández no ganó nada.

Kicillof no ganó nada. 

Nadie ganó ni perdió nada en ninguna provincia argentina. 

El escrutinio provisorio y el definitivo no sucedieron. 

En esa misma línea de “razonamiento”, podrían agregar, por ejemplo, que el desmadre de la economía neoliberal no sucedió. La fuga de 100 mil millones de dólares no sucedió. La suba de los precios de los alimentos y el consiguiente aumento de la inflación no sucedió. El desempleo no sucedió. La destrucción de las pymes no sucedió. El hambre de nuestros pibes no sucedió. La falta de medicamentos para los jubilados no sucedió. La obligada partida al exilio económico de científicos y profesionales no sucedió. El doloroso aumento exponencial de comederos populares no sucedió. La multiplicación lacerante de compatriotas en situación de calle no sucedió. 

Y así podríamos seguir transitando por el desquicio mental de enumerar las cosas que suceden en la realidad y a renglón seguido afirmar, muy sueltos de cuerpo, que nada de eso sucedió. 

Así, cualquiera. 

Nada más peligroso para una sociedad que tener al timón de la nave mayor, según la metáfora de un ministro, a una persona extraviada. 

Como si no alcanzara tanto desvarío presidencial, este desquicio es complementado por el candidato oficialista a vicepresidente. Habló Pichetto y la democracia, por las dudas, se tiró cuerpo a tierra.

Están provocando todo el tiempo; pero hay que dejarlos solos; “solo como perro malo”, dicen en el  pueblo. 

Aprendimos que podemos tener distintas percepciones sobre la realidad, pero lo que no podemos ni debemos, es negar la realidad y mucho menos, pelearnos con ella. 

El 27 de octubre habrá nuevo presidente en la Argentina. Eso sí sucederá. 

Y entonces sucederá la reconstrucción de la Patria grande y seremos nuevamente una América latina unida. 

Y sucederá la recuperación del empleo, de la cultura, de la educación y la salud pública. 

Y sucederá un país donde los únicos privilegiados serán los niños y los ancianos. 

Y sucederá la atención urgente por parte del Estado de los millones de compatriotas que hoy sufren hambre. 

Y sucederá la recuperación del salario de los trabajadores y de los haberes de los jubilados. 

Y sucederá la alegría de un pueblo que, aun sabiendo que todo va a ser difícil y a costar mucho, sabe también que habrá un gobierno que defenderá sus intereses y no los de ninguna gran corporación, se llame FMI, “Mercado”, o como se llame. 

¿Cuál es el criterio de verdad para estar tan seguros que esto sí sucederá luego de la revalidación del triunfo electoral de los candidatos del Frente de Todos? Que esto ya sucedió. Y no fue hace mucho. Hace apenas cuatro años. 

La base está. 

Tendremos que avanzar con la misma inteligencia y cordura con que llegamos hasta acá. 

Lo que ahora estalló por el aire, es la confianza social en este gobierno. 

Sólo nos salva la esperanza y la solidaridad con los que más sufren las consecuencias de esta tragedia social.

Así será hasta octubre y después, también. 

Que así sea.