La evolución de las jubilaciones en el primer semestre de 2020

Gentileza de CEPA

Análisis del poder adquisitivo de la jubilación mínima y de la recaudación del sistema previsional

1) El poder adquisitivo de las jubilaciones en años recientes.
– El 18 de mayo el Gobierno anunció un aumento generalizado de 6,12% para las y los jubilados y pensionados, beneficiarias/os de AUH, Pensiones No Contributivas y demás prestaciones actualizables por movilidad. Si bien el segundo trimestre se encuentra en curso, es de esperar que el monto anunciado supere la inflación de dicho período. El IPC INDEC computó 1,5% en abril y podría ser de 2% y 2,4% en mayo y junio respectivamente (e incluso por debajo de tales guarismos en virtud del escenario generado por la pandemia), lo que implicaría según estos datos, una inflación de 6% en el segundo trimestre de 20203. El monto se encuentra por debajo del 10,9% que hubiere correspondido en caso de aplicarse la fórmula anterior.

– El poder adquisitivo del haber mínimo, considerando la evolución de los aumentos y los bonos correspondientes, experimenta una recuperación que suma 7 puntos porcentuales adicionales respecto del promedio de 2019. No obstante, aún la brecha con el poder adquisitivo que existía en 2015 se mantiene en torno de 12 puntos menos: si durante 2015, un jubilado/a de la mínima percibió en promedio el equivalente a $100, en el primer semestre de 2020 recibirá en promedio $87,9. Considerando la evolución del IPC-INDEC, entre 2015 y 2019 el poder adquisitivo se retrajo 19,1%. Por cada $100 que cobraba un jubilado de la mínima en 2015, en 2019 cobró el equivalente a $80,90.

– El aumento de junio, que asciende a 6,12%, implica un incremento generalizado a todas las jubilaciones (a diferencia de la actualización de marzo de 2020 que fue segmentado), lo que supone una erogación adicional mensual para el conjunto de las y los jubilados y pensionados de casi $10 mil millones. Los deciles 9 y 10 (el 20% de mayores ingresos) reciben casi el 45% del aumento (43,4%). En contraste, el 60% recibe sólo el 39,7% del aumento de junio, lo que da cuenta de la desigual distribución de la masa de jubilaciones entre deciles.

– En el escenario actual, la erogación destinada al pago de la totalidad de jubilaciones y pensiones, incluyendo aguinaldo, desde diciembre 2019 hasta agosto 2020, ascendería a $1.673 millones. En cambio con la formula anterior –que deriva de la reforma previsional de 2017- el gasto de ANSES hasta agosto sumaría $1.670 millones (casi $3 mil millones menos). Incluso si sólo se actualizara de acuerdo a inflación, la erogación de ANSES ascendería a $1.581 millones, también por debajo de lo previsto este año. Es decir, incluso asumiendo que no se otorgase ningún tipo de bono ni adicional a las jubilaciones y pensiones hasta agosto de 2020, los recursos destinados a jubilaciones y pensiones superan los montos que hubiesen sido destinados utilizando la fórmula anterior (de 2017) e incluso si se actualizarán en su totalidad por inflación.

2) ¿Cómo se financian las jubilaciones?
– Con el mecanismo de actualización votado a finales de 2017 se presenta una gran paradoja para las arcas del Estado, derivado de que la nueva fórmula implica la actualización de las jubilaciones en base a la inflación pasada, con un atraso de seis meses ¿Y esto qué significa? Que, dejando de lado por un segundo el crecimiento económico, en escenarios de inflación in crescendo, las jubilaciones se pagan sin demasiada dificultad porque actualizan con la variación de precios pasada y por ende menor, mientras que, como resultado de dicha inflación, la recaudación tiende a aumentar (siendo que la recaudación se asienta fuertemente sobre impuestos al consumo, que crecen con suba de precios). En los dos últimos años de Cambiemos en el gobierno, este efecto compensó en parte la caída de la actividad. Pero cuando sucede lo contrario, cuando la inflación se reduce como viene ocurriendo desde diciembre de 2019, la recaudación también suele variar con menor intensidad, pero las arcas deben afrontar aumentos crecientes de jubilaciones que responden a una inflación pasada más elevada. A esto se suma nada más y nada menos que la caída de la actividad vinculada a los efectos del aislamiento derivado de la pandemia del coronavirus.

– ¿Qué situación revisten las principales variables que financian el sistema de Seguridad Social?
a. El sueldo de los trabajadores registrados es la principal fuente de recaudación derecursos de Seguridad Social. Los salarios registrados privados se redujeron notablementeentre 2015 y 2019. La caída supera el 15% promedio, con un agravante: hacia diciembre, lareducción resulta particularmente sensible, lo que implica un punto de partida muy bajo para lasdiscusiones paritarias de 2020. Peor aún, el coronavirus ha tenido un impacto significativo en los salarios, no sólo por los numerosos casos de atrasos salariales sino particularmente por los acuerdos de reducciones salariales orientados a evitar despidos.

b. A la par de la caída del salario, se percibe una importante reducción del empleo registrado privado. Si se compara febrero de 2015, donde se computaban 6,179 millones de trabajadores y febrero de 2020, donde se estimaban 6,013 millones de trabajadores, la reducción del empleo significó 165 mil puestos de trabajo menos. Es decir, no sólo no aumentó el empleo a la par del crecimiento poblacional o la PEA, sino que se redujo sensiblemente.

c. Como resultado de la configuración del mercado de trabajo a lo largo de los últimoscuatro años, a la par de la reducción del empleo registrado se vislumbra un incremento del monotributismo, cuyos aportes al Sistema de Seguridad Social resultan sensiblemente menores a los del trabajo registrado.

d. La continuidad de elevados niveles de informalidad conspira contra la recaudación de recursos de la Seguridad Social. Luego de la sensible caída del empleo no registrado entre 2003 y 2008, se relentizó la reducción del mismo hasta 2015. Desde 2016 modifica su comportamiento comenzando a incrementarse levemente, sumando algo más de 1 p.p. al II trimestre de 2019.

– La recaudación de recursos de la Seguridad Social se redujo sensiblemente. Hasta 2019, en promedio, la percepción de recursos implicó una caída de más de 20% respecto del promedio de recaudación de 2015.

Ahora bien, la situación en 2020 se agravó aún más. Si se considera el promedio del primer semestre, considerando el aguinaldo de junio, y la estimación de inflación mencionada anteriormente, la caída alcanza a más de 30% respecto del promedio de 20154. Peor aún, el efecto de la cuarentena sobre la actividad económica sólo para el mes de abril significará probablemente una reducción del 50% en la recaudación real respecto al promedio de 2015.

– Adicionalmente, resulta oportuno abordar un debate recurrente en materia de seguridad social: la cobertura del gasto destinado a jubilaciones cubierto por aportes y contribuciones.

– Suele escucharse reclamos de determinados sectores que consideran necesario separar lo contributivo de lo no contributivo. El objetivo de esta propuesta apunta a que lo contributivo tenga un desarrollo acorde a la recaudación de seguridad social (es decir, más beneficioso dado que hablamos de trabajadores registrados) mientras que lo no contributivo quede sujeto a arbitrariedades o ajustes. Estas voces cuestionan que no se discrimine entre gastos contributivos y no contributivos (olvidándose que buena parte de las jubilaciones se paga con rentas generales, como se percibe en el gráfico a continuación), las leyes de movilidad “para todos” y las moratorias (consideran que afectan a jubilados “con aportes”). En momentos donde la pandemia impacta, significativamente sobre la recaudación de recursos de Seguridad Social, como se ilustró en el apartado anterior, deberían reivindicar que la no discriminación mencionada permite compensar esa situación que, de otra forma, implicaría una fortísima reducción de las jubilaciones “contributivas”. Es posible concluir que:

a. la moratoria jubilatoria, que incrementó la cantidad de casos de jubilados, no afectó sensiblemente la cobertura de las jubilaciones con recursos de Seguridad Social;

b. la brutal caída entre 2013 y 2019, cuando se llegó a cubrir sólo el 50% de las erogaciones relacionadas con esta materia;Social

c. se produce una leve recuperación que no logra consolidarse en los primeros dos meses de 2020

d. a consecuencia del coronavirus se precipita la curva a partir de marzo de 2020 

 – Entre 2015 y 2019, la recaudación y las jubilaciones en términos reales se mueven a la par, con una reducción algo más sensible en las jubilaciones. Esto se produce en un escenario de inflación creciente y habiéndose modificado la ley de movilidad a finales de 2017, que afectó el valor de las mismas. En 2020 se modifica la lógica previa. Se observa que, mientras se produce una significativa caída de la recaudación como resultado del impacto económico del aislamiento social obligatorio, a la par las jubilaciones se incrementan en términos reales, lo que configura el comportamiento inverso de las curvas respecto de la etapa previa.

– Las jubilaciones se complementan adicionalmente con mecanismos de ingresos indirectos: Cobertura de medicamentos gratis (además de la reducción de su precio en diciembre).

a. Congelamiento de tarifasb.

b. Congelamiento de combustiblec.

c. Congelamiento de transported.

d. Postergación de vencimientos de créditos ANSESe.

e. Reducción de la tasa de interés de dichos créditosf.

f. Reintegro de hasta $700 por compras (jubilados de la mínima)