La victoria en clave latinoamericana

Jorge Giles ·

La victoria de la fórmula presidencial del Frente de Todos deberá enmarcarse en clave latinoamericana. Si así no fuera, no tendremos dimensión del momento excepcional que la región está atravesando. La categoría “pueblo” hoy volvió a recuperar, desde México hasta la Argentina, su rol de sujeto principal en la transformación de la patria grande.

El presidente electo Alberto Fernández y la vicepresidenta electa Cristina Fernández de Kirchner, son depositarios de una voluntad popular que recorre el continente al grito de “nunca más neoliberalismo”. Ese es el mandato irrenunciable al que deberán rendir cuentas de hoy en más.

Esta victoria es hija de la frustración social de estos cuatro años de macrismo. Pero por sobre todo, es consecuencia política del peronismo y la unidad del campo popular. Hemos discurrido por estos temas en notas recientes.

Hoy queremos subrayar que este triunfo argentino se alinea, varios pasos adelante, con los movimientos de masa sucedidos en este octubre histórico en toda América Latina.

Bolivia, Ecuador, Honduras, México, Haití, Uruguay y por sobre todo el heroico pueblo de Chile son el contexto y la cuna que cobija la presidencia de Alberto.

Una mención especial para Axel Kicillof y su contundente victoria en la provincia de Buenos Aires. Por allí viene cabalgando el futuro.

Desde el escenario mayor de la victoria, Axel subrayó la trascendencia histórica y decisiva de la unidad. Pero también se ocupó de desnudar la tierra arrasada que dejan Macri y Vidal. Sobre esta catástrofe se deberá edificar el nuevo país de los argentinos.

Cristina arrancó felicitando a todo el pueblo valorando el ejercicio de la democracia que supimos conseguir. El principal eje lo puso en la petición pública al actual presidente Macri para que tome responsablemente todas las medidas necesarias que alivien los dolores sociales de este pueblo. No hay cogobierno. Sólo desde el 10 de diciembre Alberto será presidente de los argentinos. Finalmente pidió un “nunca más” a la división del campo popular.

Alberto agradeció y reafirmó el concepto de que, desde ahora, habrá un nuevo país con una nueva lógica para gobernar, basada en la felicidad del pueblo y no del bolsillo de los poderosos.

La vuelta del trabajo y la producción, la educación y la salud pública, la construcción de una Argentina inclusiva, le siguieron al agradecimiento emotivo a Néstor Kirchner en el día de su partida. Finalmente, pidió por la libertad de Lula y así adelantó el porvenir de América del Sur.   

La presencia de Madres y Abuelas de Plaza de Mayo coronó la multitud extraordinaria que se congregó para celebrar la victoria popular.

Desde hoy la Argentina, junto a México y demás países latinoamericanos, empiezan a reescribir la unidad  de la Patria Grande.

Por allí habrá que buscar la dimensión histórica de esta victoria.

Que así sea.