Las culpas anticipadas de Alberto Fernández

La euforia macrista, con títulos y fotos clonadas en las tapas de Clarín y La Nación este 20 de octubre, deja a medias en segundo plano el planteo de fondo de los tanques mediáticos de estos días: la “falta de anuncio” del rumbo económico de Alberto Fernández o “lo poco” que dijo ya es la causa de una inflación anticipada, de desconfianza internacional y de presión cambiaria. Parece el preanuncio de otro golpe de mercado.

Hay una meticulosa sucesión de columnas para sobrecargar las responsabilidades de Alberto F., en la línea que abrió Macri, el 12 de agosto, cuando culpó al resultado electoral por la devaluación brutal que él mismo dispuso ese día (Martín Redrado dixit). Días después, los diarios responsabilizaron al candidato opositor por otra gran corrida cambiaria posterior, por su osadía de criticar al FMI.

Y ahora preparan la culpabilización por los días próximos, en especial al contar del lunes 28.10. El martes 15 en Clarín, Alcadio Oña habló de “remarcaciones preventivas” de precios. El contexto que describe es el “congelamiento” si gana la oposición y cierto desorden que a su entender emana del equipo económico que rodea al candidato.

La línea la continuó en el mismo diario Bonelli: los anuncios de “congelamientos” futuros “están generando una bola inflacionaria”, frase que suelta sin siquiera mencionar los índices causados por las políticas actuales. Al día siguiente, Clarín tituló: “Los empresarios creen que podría haber subas de hasta un 15 % tras las elecciones”. Y La Nación: “Incertidumbre de los empresarios sobre el futuro de la economía”.

El mismo día, el sábado, reforzó González en Clarín: los empresarios preparan aumentos en la “primera semana”. Y el domingo, en Infobae, Wende dice que desde Mar del Plata, por la reunión empresaria, hasta Washington, hay “desconfianza de inversores y empresarios”. “Se espera más presión sobre el dólar y un nuevo pico de riesgo país en las próximas jornadas”. Repite la línea ya expresada tanto en Clarín como La Nación: ante la idea del “pacto social” hay subas preventivas, mientras Alberto F. “dijo poco” en la campaña, y lo “poco” que dijo “estuvo lejos de llevar tranquilidad”.

En conjunto, es el preanuncio reiterado de otro formidable golpe de mercado. El anuncio del “pacto social” es para esta gente más generador de inflación que la inflación misma conocida esta semana, que ni siquiera se molestan en mencionar.

El tendido de este cerco para quien dan como seguro presidente electo el 27 de octubre convive con diversos momentos de euforia macrista, unos centrados en Vidal y hoy un poco más en Macri. El paso de Vidal por la reunión empresaria de Mar del Plata fue exaltado hasta el paroxismo: “ovación de pie”, como recitó el jueves La Nación, con varios títulos superpuestos. Y del paroxismo al ridículo hay un solo pasito: El viernes, González de Clarín afirma que “un financista” se paró y se fue llorando a mitad del discurso de la Santa, porque no puede creer que pierda la elección. Ella dio una explicación “impecable”: perdió por la economía, que Ella no maneja, pobrecilla.

Pero, ya el domingo, el esfuerzo es puesto en el acto proselitista del Obelisco. Título de Clarín: “Con una multitud en el Obelisco, Macri llamó a dar vuelta la elección”. Título de La Nación: “Ante una multitud, Macri llamó a dar vuelta la elección”. Las fotos son obviamente idénticas. Aunque después hay matices: El macrismo habló de un millón de personas, su policía habló de 800 mil y Clarín contó 500 mil. En cambio, La Nación, con un poco más de decencia, tituló 320 mil.

Es que Macri “ya logró dar vuelta algo”, dice Tenembaum en la nota dominical principal de Infobae. No habrá sido un millón, concede, pero sí “desbordó varias veces la Plaza de Mayo”. Cristina (¡no podía faltar!) nunca reunió tanta gente, ni siquiera el 9 de diciembre de 2015. En fin, Macri se levanta como “líder capaz de seguir peleando”, que es lo que Clarín y La Nación le reclaman desde la derrota en agosto. Y así, imaginando un futuro no tan amargo, sueña el columnista con Vidal como candidata a diputada nacional dentro de dos años, cuando tal vez pueda conseguir por lo menos 35 por ciento de los votos. En esa masa, que Morales Solá define el domingo como “antiperonista o antikirchnerista”, hay adhesión a “la necesaria divulgación de principios morales y republicanos”. Y hay una “advertencia” a Alberto Fernández.

Estas declaraciones de amor por lo que el macrismo será desde el 10 de diciembre conviven con otras advertencias, un poco más pesadas. El jueves, Carlos Pagni le avisó al candidato opositor que hace muy mal en criticar a la Unidad de Investigación Financiera, organismo “valioso” y con “prestigio internacional”. Visto el festival de fuga de capitales que el macrismo hizo posible desde 2015, no puede pensarse menos que este inteligente columnista está defendiendo el sistema en el que los bancos son los ganadores principales. De hecho, Macri puso al frente de esa Unidad a dos sujetos, Mariano Federici y María Eugenia Talerico, cuya patria es, justamente, la banca internacional. Fallaron en un caso a favor de HSBC, el banco británico, en contra de la opinión de su consejo asesor.

Il capo de este banco en Argentina es un amiguito de Mau, Gabriel Martino. Llegó a las pampas desde México, donde salió de la sede local de HSBC, cuando este banco fue declarado culpable de lavar dinero del cartel de narcos de Sinaloa, dicho por una comisión del Senado estadounidense. Hay que recordar que en diciembre de 2015 Macri sacó a la UIF del ministerio de Justicia y la puso en Hacienda, en manos de Prat-Gay, de largos servicios para JP Morgan.

Y de las advertencias y amenazas veladas podemos pasar a pronósticos siniestros, sino expresión de deseos: en La Nación del sábado un redactor, Sergio Suppo, hace un repaso por los enfrentamientos violentos del peronismo en los 70, en particular desde la muerte de Perón, en 1974. Y luego se traslada al presente: “Es imposible no encontrar en la disputa interna del peronismo que viene una analogía”. Como la historia lo demuestra, la oligarquía argentina gusta oler sangre y disfruta con ello.

Y encima los chilenos se sublevan ante el pinochetista Piñera, amigo de Mauricio en política y negocios. Pero Infobae, mejor conocido como Infomiami, tiene la respuesta: es la intervención de Maduro. Era posible que el presidente/empresario recurriera al viejo fantasma del trapo rojo, pero el Comando Sur, en esta nota, se le anticipó.

Gentileza COMUNA