Mil rayos y centellas

Rusia y China están al “acecho”; el pacto social no servirá para nada; el plan de AF para reactivar es “arriesgado”; expansión monetaria combinada y baja de especulación financiera tendrá “consecuencias explosivas”; hay “guerra” entre el FMI y los fondos de inversión por una quita de deuda argentina; con una Corte que protege la coparticipación para las provincias AF no podrá gobernar, en la Casa Blanca se preguntan quién va a gobernar: Los columnistas militantes no se cansan de pronosticar el desastre.

El anuncio de una o varias hecatombes simultáneas tiene como eje el pago de la deuda, la relación con el FMI y Estados Unidos y la salida de la especulación financiera montada por el macrismo, que se da como casi imposible. Como línea permanente funciona el tan preanunciado choque entre “albertismo” y “cristinismo”, recreado un par de veces a la semana por unos y otros escribas, a modo de una posta política.

En este contexto, Macri parece como lastre de un sistema que ya lo considera inservible, y que quiere ver quién se quedará con su espacio político para tenerlo como fuerza de resistencia a partir del 10 de diciembre: será Larreta, será Vidal, será Cornejo con Lousteau y el sempiterno Coti Nosiglia.

En tanto, la solución “a la uruguaya” para la asfixiante deuda externa, es decir una reprogramación de vencimientos, está por verse pero, dictaminó el martes Pablo Ibáñez en Clarín, ya no sirve: el FMI dice que hace falta una quita a los acreedores privados para que el organismo pueda cobrar la platita que puso para financiar la campaña reeleccionista de Macri.

Retomó el viernes Bonelli en el mismo diario: “fuerte enfrentamiento” entre el FMI y fondos de inversión, porque cada uno le reclama al otro que acepte una quita. La reprogramación no alcanza. La Casa Blanca le dice a los fondos que asuman el “riesgo moral” de su especulación en Argentina. Los fondos le dicen al FMI que pague por la “irresponsable cobertura” de Lagarde a Macri.

Hay un “rumbo de colisión” entre AF y el FMI, tituló el sábado Infobae, donde al día siguiente Tenembaum se burla de la propuesta del candidato de dejar de pagar tasas usurarias y anunciar un “futuro feliz”, en el que no cree -dice- ni su propio equipo. Si pagar menos tasas es tan fácil, ¿por qué no se le ocurrió a nadie?, pregunta, muy socarrón. Y avisa: ojo que esta “demagogia, mentira para ganar votos”, puede llevar a una “quiebra inmediata”.

Más y más peligros: escoltando esa nota, Dinatale avisa de la “fuerte avanzada de Rusia y China” hacia AF, para “hacer negocios”. ¿Adivinen quién dejó allanado este camino? Obvio: ELLA. Así que ahora ambas potencias están “al acecho de los planes”. Por eso AF se reunió con la representante de empresas rusas, por eso Taiana tuvo una reunión “secreta” con un funcionario de la embajada. Y a la vez, dice el columnista que anda flojo con el diccionario de sinónimos, “Beijing está al acecho”, en el plano nuclear, con Huawei y los 5G y con el dragado y balizamiento de la hidrovía Paraná-Paraguay. Si los chinos intervienen en la hidrovía, supone, tendrán el “control del comercio exterior” argentino, y por eso el tema es observado por el Departamento de Estado.

Segunda escolta a Tenembaum en el mismo medio: Wende dice que antes del 27.10 habrá “recalentamiento”. Y que una eventual expansión monetaria causada por el nuevo gobierno, junto con baja de tasas, tendrá “consecuencias explosivas”.

En tanto se discute qué modelo de negocios implantaría para Vaca Muerta un gobierno de Alberto Fernández, tema en el que también Kirschbaum, en Clarín, trae el domingo el fantasma de la intervención china y el fantasma de ELLA, que habló en La Habana con el titular de YPF en su gestión, Miguel Galuccio. En fin, siete u ocho párrafos para propalar al final el mensaje de fondo: Los emisarios de AF a Washington (no lo nombra a Massa) reciben “esta pregunta” del Departamento de Estado, el Tesoro, el Consejo de Seguridad Nacional y los fondos de inversión: “¿Alberto Fernández tendrá autoridad y autonomía en su gobierno?”

Una “autonomía” que, había escrito el jueves Carlos Pagni en Clarín, necesitará para que el FMI le permita reprogramar deuda, lo cual tendrá como condición la tan anhelada “reforma tributaria”, un eufemismo para reclamar menos impuestos para los que más tienen. Y dada esa condición, el fallo de la Corte que impide que el gobierno nacional reduzca la coparticipación a las provincias tiene a Alberto Fernández como “el más afectado”: ¿cómo hará para imponer el ajuste que le pedirá el FMI, y que el redactor da como inevitable, si no puede decidir sobre la coparticipación?

La “justicia” que hasta agosto fue exaltada y reivindicada como ejemplar e independiente siempre que moviera causas contra opositores kirchneristas ahora es ametrallada por estos tanques: es oportunista e irresponsable, empezando por la resolución de la Corte sobre la coparticipación, que cometió una “banalidad”, tecleó Van der Kooy en Clarín. Los cortesanos tomaron un “atajo”, tan irresponsable como Alberto Fernández y sus “promesas temerarias” y como los gobernadores, que no se hacen cargo de nada.

Y los industriales, unos traidores, dice el descorazonado Morales Solá en La Nación, el miércoles y el domingo: un “poder fáctico” que “se entregó” a AF en pos del proteccionismo, porque no sabe competir. Por eso, como escribió Bonelli el viernes, se arriman a la vez a los dirigentes sindicales, a pedido del candidato opositor, en pos de un pacto o tregua social que de nada servirá.

En fin, que se viene lo peor, el infierno: Con menos simulación periodística y un brote emocional a flor de piel, escribió el sábado Miguel Wiñazki, en Clarín: “Resuenan los tamboriles de las murgas, los bombos de los descamisados tutelados por los gordos que reinan como Budas amantes del asado y del vino con soda”.


Fuente: COMUNA. Comunicadores de la Argentina.