A una semana de las elecciones generales el territorio brasileño se convirtió en escenario de protestas y repudio hacia el candidato del (PSL) Partido Social Liberal, Jair Bolsonaro. En el mismo día que se lo vio irse del alta del hospital donde permaneció internado tres semanas, tras el sospechoso ataque que sufrido el pasado 6 de septiembre, cuando fue abordado por una persona durante un acto de campaña en la localidad de Juiz de Fora y apuñalado con un cuchillo en el abdomen. Luego de este suceso, según encuestas su popularidad habría aumentado. Lo cierto es que tras una brevísima entrevista a una radio tuvo que pasar el último tramo de la campaña imposibilitado de realizar actos públicos.

Desde el mediodía del sábado en la ciudad de San Pablo, donde solamente el (MST) Movimiento de Trabajadores Rural sin Tierra consiguió reunir más de 200.000 personas, lo mismo sucedió en Rio de Janeiro. La convocatoria se hizo a través de las redes, donde la red “Mulheres Unidas contra Bolsonaro” con más de 2,9 millones de seguidores, tuvo un protagonismo importante. Bajo la consigna #EleNao (Él no) se instó sobre todo a las mujeres, a oponerse a este candidato misógino, homofóbico y racista. La cantante Daniela Mercury, quien ofreció un show en la ciudad de San Salvador de Bahía dentro del marco de la protesta, había subido previamente un video a su cuenta de Instagram invitando a todos los brasileños a sumarse a la manifestación del sábado 29. Sus palabras fueron: “El no porque es un machista, él no porque es racista, él no porque es un revés para nuestra democracia”. A pesar de haber sido hackeadas, la convocatoria creció tanto que adquirió carácter internacional y fue replicada por famosas como Madonna y Cher.

Las protestas se vieron a lo largo y a lo ancho de todos Brasil en ciudades como Belo Horizonte, Recife, Porto Alegre, Curitiba, Fortaleza, Manaos y todas las ciudades importantes. En la capital, Brasilia se juntaron 7 mil personas. Lo más notable, la gran presencia juvenil. Se encontraba La Izquierda Brasileña de Coimbra (Ebrac), la Unión de Mujeres Alternativa y Respuesta (UMAR), quienes también ayudaron en la convocatoria. Hubo manifestaciones de repudio en tres continentes: 14 países y en 24 ciudades como: Portugal, Suiza, Alemania, Italia, Irlanda, Francia, Gran Bretaña, Australia, Holanda, España, Canadá, Mozambique, Sudáfrica y EE. UU. En nuestro país se juntaron un número significativo de personas frente al obelisco porteño junto a brasileños residentes en Argentina como el “Colectivo Passarinho”. Se recordó a la concejala Marielle Franco, brutalmente asesinada en marzo de este año. La comunidad LGTBs manifestó su enérgico repudio al candidato de la ultraderecha por su posición respecto a la diversidad sexual.

Lo indiscutible es que Jair Bolsonaro lidera las encuestas con un 28% de intención de voto. Lo sigue Fernando Haddad, ex ministro de educación del (PT) Partido de los Trabajadores con un 22%. Lo cierto es que perdería en la segunda vuelta, ya que un 48% de los brasileros no lo votaría. Hijo de un dentista rural, durante el final de la dictadura militar en 1985 intentó refugiarse en el ejército, pero fue expulsado por conflictivo. Pasó a la política, donde se lo consideraba casi un payaso por las declaraciones que acostumbraba a realizar, como la del 2003 donde dijo: “La dictadura debería haber matado a 30.000 personas más, empezando por el presidente Fernando Henrique Cardoso”.

Este capitán retirado del ejército de 63 años es diputado desde 1991. Su momento de mayor exposición lo tuvo en 2011 cuando logró que el Ministerio de Educación desista de distribuir un kit con libros y videos anti homofóbicos en 6000 escuelas. Con esto logró conquistar a uno de los grupos más poderosos del país: los evangelistas, quienes apoyan financieramente a muchos partidos políticos. El candidato neoliberal es padre de 4 hijos varones y una mujer y había declarado que prefería ver a un hijo muerto que siendo homosexual.

Su extrema misoginia es tal que llegó a tildar de fea y mala a María do Rosario, ex ministra de Derechos Humanos y actual diputada del PT. Sus palabras fueron: “Me llamaste violador y te dije que no te violaría porque no te lo mereces. Algunas mujeres merecen ser violadas”. La diputada lo denunció en 2014 y consiguió en 2017 una condena judicial en su contra. Otras de sus célebres frases fueron: “Policía que no mata, no es policía” o “Los negros no sirven ni para procrear”. Por la cual tuvo que indemnizar a la comunidad afrodescendiente. Entre sus propuestas también están la reforma fiscal y la elaboración de una nueva Constitución sin consulta popular.

Aunque cueste imaginar que este candidato tenga tantos ciudadanos que se sientan representados, la que echa cierta luz sobre esto, es la autora del libro “El odio como política”, Esther Solano que dice: “La extrema derecha salió del closet y puede circular libremente su odio. En Brasil el enemigo interno es, por ejemplo, el negro pobre de la periferia”. Al igual que Donald Trump, quien llegó a la Casa Blanca no solo por captar el descontento de ciertas elites sino apelando al racismo oculto de muchos votantes. Trump enfatizó su odio contra mejicanos y Bolsonaro contra negros y mulatos. Un dato: en 2014 fue el diputado más votado del Estado de Rio. El candidato de centroizquierda Ciro Gomes opinó lo siguiente: “Bolsonaro representa una cosa profunda que ni él imagina. Representa la negación de la política y de la democracia. El deseo de prender fuego para ver si vuelve a nacer algo”.

Este ex paracaidista militar, candidato a la presidencia de uno de los países más importantes y de mayor peso de Latinoamérica ya declaró sentirse ganador. Muy suelto de cuerpo amenazó que en caso de que su opositor triunfe, no lo reconocerá y que las fuerzas armadas intervendrán para torcer la decisión del pueblo.