Ni tantito así ¡nada!

Por Nicolás Sampedro*

Transcurrió una nueva semana, se produjeron millones de twitts, millones de titulares manchados de sangre en la prensa hegemónica, cientos de miles de reproducciones de videos en las redes, miles de horas de televisión augurando el desenlace… Pero todo eso no cambia el hecho de que en la realidad cotidiana de todos los y las venezolanas, quien sigue gobernando se llama Nicolás Maduro.

Podrá no gustarle a los Trump, Pompeo, Bolton, Abrams, Bolsonaro, Duque, Macri, Piñeira… Podrá gustarle más o menos a algunos de los gobiernos europeos, podrá haber ciertos académicos e intelectuales que en su afán de mostrarse como progres hagan críticas lastimosas sobre sus pareceres al respecto de las políticas llevadas adelante por la Revolución Bolivariana. Pero al final del día sigue siendo el chavismo quien gobierna.

La convocatoria abierta a armar un ejército paralelo para ingresar a Venezuela y que está circulando en redes sociales; el sabotaje eléctrico  de este jueves -en la central hidroeléctrica El Guri ubicada en el estado Bolívar- que dejó a una parte importante del país a oscuras; el recrudecimiento de las sanciones económicas y financieras contra el país caribeño; son algunas de las manifestaciones visibles de la guerra irregular, psicológica o de 4ta generación que viven hoy los venezolanos. Pero al final del día Nicolás es quien sigue gobernando y solucionando los problemas de sus compatriotas.

Sería un ejercicio más que interesante que les oyentes se pregunten qué pasaría si estas mismas presiones fuese aplicadas a otras naciones. ¿Qué pasaría si los sabotajes, el bloqueo financiero, los embargos de activos, la congelación de cuentas, la permanente manipulación en los medios hegemónicos, la construcción de campañas de mentiras en redes sociales, o el desabastecimiento de algunos empresarios venezolanos que acaparan medicamentos y alimentos, se lo estuviesen haciendo a Macri? Qué pasaría si fuese Piñeira o Bolsonaro quien tuviese que enfrentar esas operetas?

Quizás une se arriesgaría a decir que los pueblos de esos países hermanos saldrían a las calles casi de inmediato. Que no pasaría ni una semana antes de que exista el primer muerto producto de la represión a manos del estado que controlan estos títeres de la derecha cipaya. Obviamente es hacer futurología, pero ¿se pusieron a pensar en estas variables?

Está claro que el pueblo venezolano tiene un nivel de conciencia y de participación política que le sirven de antibiótico ante la inyección de veneno que día a día inyectan el imperio y sus lacayos, tanto locales como externos a Venezuela.

Hace unos días, el 5 de marzo, se cumplieron seis años del paso a la inmortalidad del Comandante Eterno Hugo Chávez. Ese gigante que en varia de sus intervenciones públicas hablaba de la importancia de convencer, y de hacerlo mediante la argumentación. Quizás sea por eso que aún no hay podido con el chavismo. Porque sus detractores están intentando imponer a los venezolanos algo que no eligieron. En la patrias de Bolívar se juega no sólo el destino de su pueblo, sino el de todos los pueblos del continente. De allí la sustancial importancia de defender ese proceso. No se trata de si Maduro si o si Maduro no. Lo que está en juego es si los pueblos pueden elegir su destino o no.

* Periodista especializado en temas internacionales, conductor del programa Marcha de Gigantes (AM 1390 Radio Universidad Nacional de La Plata), productor general del programa La Marea (FM 90.5 Radio Futura), redactor de Revista Trinchera y colaborador de Agencia Timón.