Planificar es luchar

Por Matías Caubet *

Vivimos tiempos difíciles, hay un viejo proverbio chino que, a modo de maldición reza: “ojalá te toquen vivir tiempos interesantes”. Sin duda nuestro país los está viviendo, caracterizado por el avance de la derecha, del odio de clase, de la revancha clasista, del desprecio hacia los humildes, hacia los jóvenes, hacia los trabajadores y, en definitiva, hacia todas las ideas de un país con justicia social.

Pero también vivimos tiempos de grandes resistencias, de luchas que marcarán el rumbo de este siglo en nuestro país, y que impactarán a nivel regional. Esto lo podemos visualizar en los increíbles avances que vienen logrando los colectivos de géneros al visibilizar las desigualdades que sufren las mujeres y las identidades disidentes hacia el interior de una sociedad patriarcal como lo es la nuestra, las luchas de los estudiantes y docentes que defienden con uñas y dientes la educación pública y gratuita, la lucha en diferentes empresas por parte de los trabajadores del Estado que denuncian y resisten los despidos generados por un gobierno cuya prioridad es la rentabilidad de los empresarios amigos, o, sin ir más lejos, el espectacular ejemplo de lucha y resistencia que demuestran día a día los compañeros del Astillero Río Santiago que se oponen al cierre de una empresa estatal que no solo “arma barcos” sino que es una de las fábricas metalmecánicas más importantes de la región.

Todas estas luchas representan no solo resistencias, sino un horizonte de posibilidad. Posibilidad de una sociedad en donde la justicia social sea vea profundizada en todos los niveles. El horizonte de transformación de las realidades sociales injustas siempre fue el leitmotiv de los movimientos nacionales y populares. Para eso hacemos política. A diferencia de la derecha que hace política para conservar las desigualdades sociales e, incluso, profundizarlas.

Este gobierno nos lleva a un endeudamiento y a un deterioro macroeconómico como no se vivía desde los ’90. Sin embargo, también nuestro horizonte de transformación es mucho más amplio hoy en día. Este horizonte ampliado no habla únicamente de una mayor justicia social, sino que también refiere a la soberanía, la cual debe ser entendida en un sentido multifacético: comercial, tecnológica, alimentaria, soberanía sobre nuestra plataforma continental, una plataforma continental gigantesca e increíblemente rica en recursos, pero invisibilizada por el actual gobierno al servicio de las corporaciones multinacionales que, desde hace décadas, miran a nuestros recursos naturales con un interés carroñero e imperialista que nada tiene que envidarle al imperialismo británico del siglo XIX.

Convertir la unidad de concepción en unidad de acción

La soberanía es el otro emblema de un heterogéneo y creciente movimiento nacional, popular, democrático, feminista y latinoamericanista que cada día que pasa identifica de forma más nítida al enemigo del pueblo argentino. El gobierno de Mauricio Macri no es solo un gobierno neoliberal. Sintetiza, en cambio, más de un siglo de dominación de oligarquías primero y grupos económicos concentrados después, sobre nuestro país. Familias de increíble riqueza material pero nulo sentido nacional que mucho han hecho para entregar los recursos de la patria y empobrecer al pueblo en el proceso.

La soberanía y la justicia social representan la esencia de la lucha que hoy en día estamos llevando frente a un gobierno que quiere eliminar a ambas y todos los días emprende acciones en dicho sentido. Es necesario, por lo tanto, fortalecer ambas banderas mediante la realización de acciones constantes que tiendan a materializarlas y poder consolidar el horizonte ampliado que hoy estamos forjando con nuestras luchas diarias. Se trata, en resumidas cuentas, de convertir la unidad de concepción en unidad de acción.

“Luche y vuelve” exclamaban los compañeros que, a principios de la década del ’70, veían en el regreso del general Perón, la reivindicación de múltiples resistencias que los obreros, los estudiantes y el pueblo en general venían llevando desde el fatídico golpe de 1955. La lucha en aquellos tiempos era con fusil en mano, con las ideas de igualdad y democracia en la mente y con la doctrina peronista en el corazón. La lucha armada era la única salida que le quedaba a aquellos que sus voces buscaban ser silenciadas por sucesivos gobiernos dictatoriales. Pero la política hoy pasa por otros cauces, y la lucha también.

Más arriba señalábamos que actualmente nuestra gran encrucijada versa sobre convertir la unidad de concepción en unidad de acción. La única forma de conseguir esto es a través de la planificación, la política por excelencia, pero también es una forma de lucha frente a la injusta realidad que estamos atravesando en nuestra región. La planificación es fundamental para cualquier gobierno cuyo interés sea gobernar para el pueblo. Así lo demostró nuestra historia: la idea de planificación era considerada como algo excepcional y anómalo para los gobiernos previos a 1946. Fueron Juan Domingo Perón y Eva Duarte quienes entendieron que la planificación era construir un futuro para todos e introdujeron, así, los planes quinquenales. Antes -exceptuando los gobiernos de Yrigoyen que habían supuesto un interregno a los gobiernos extremadamente conservadores de principios del siglo XX- no había hecho falta, pues la derecha no necesita planificación, porque cuando gobierna lo hace deteriorando las condiciones materiales y espirituales del pueblo destruyendo, de esta manera, el tejido social.

 No hace falta planificar para destruir. Mauricio Macri lo demostró desmantelando políticas, derechos y conquistas populares que habían sido logradas durante los doce años anteriores. En cambio, si hace falta planificación para construir un proyecto que tenga como principales ejes el desarrollo del mercado interno, la soberanía y la justicia social. Es por eso que la planificación es tan importante para un próximo gobierno nacional, popular, democrático, feminista y latinoamericanista que concrete el horizonte político que todos los días venimos ampliando en nuestras luchas.


* Militante de Movimiento Ciudadano La Capitana