¿Por qué Harry Potter no nació en Argentina?

Harry Potter. Crítica de género a la comunicación del momento. Pensamiento Mosaico. Feminismo y Rock

Por Florencia Cremona*

J. K. Rowling, madre soltera desocupada en Escocia de fin del siglo XX, escribió Harry Potter, esa maravillosa obra fantástica que cautivó a medio mundo. Instruida y ciudadana del Reino Unido, materializó un éxito imperial con la escuela de Magia de Hogwarts. También se hizo rica, llevó a efecto sus sueños y todo a partir de una tragedia personal: la pérdida del empleo, el divorcio y la maternidad.

Pensaba en Harry Potter y en la idea del talento, lo pensaba una de estas mañanas de enero mientras caminaba por Edimburgo y sus pasadizos góticos. Pensaba en mi vida toda llena de escombros y dificultades, auto conmiseración. Pensaba la idea de haber luchado, de haber tenido múltiples bifurcaciones. Pensaba en nuestras vidas menores.

En términos literarios creo que hay una idea a cerca de nosotros mismos y alrededor de ella, las estratagemas existenciales. Aliviar una herida, sanarla, tal vez responder una pregunta, en fin un acto un leitmotiv  que no está a la vista. La mitad del camino es a cerca de descubrir la pregunta. Para las mujeres, para casi todas las que conozco que han optado por salirse aunque sea un poco de lo que se esperaba de ellas,  ha sido difícil encontrar el propio deseo, el proyecto de vida, el sentido de las cosas. Desarmar la sexualidad, trazar un nuevo camino para la experiencia.

Recorrer los vínculos y recrearlos. En fin, una cantidad de operaciones afectivas que implican un ejercicio profundo de reubicarnos en el mundo.  De darnos cuenta de que asistimos a un escenario contemporáneo de una lucha histórica en la que vuelve a legitimarse nuestra desigualdad.

¿Será por eso que las prácticas de autoayuda y cierto proyecto de espiritualidad funciona tan bien para las mujeres como un escape o como una herramienta para soportar la presión de una existencia que sin magia y vista con ojos neorrales resulta un relato bárbaro? No sé, a veces consumo de todo y la verdad es que sí, creo en la magia. JK Rowllings, en cambio, no cree. Dice que tenemos una fuerza interior que es superior a la magia. Se llama poder.

¿Cuál sería mi poder? Me gusta mirar la vida de los demás, leer biografías, ser testigo, y tener relaciones poderosas de amor.

He perdido el impulso de decir lo mío a menos que sea necesario, pero escribir con otras es ser parte de un movimiento.

Inspirar en secreto a mis amigas, me resulta aun mejor, la satisfacción es inexorable, más amplia. Y no me arriesgo a sufrir, a tener que ser aguerrida, a tener que ser fuerte. Eso ya me hartó.

Pensé todo eso en diez segundos, por ahí en menos, creo que no había llegado a la esquina del cementerio Greyfriars.

Le escribí a Franco, mi amigo que completa en espejo las oraciones que no logro descifrar. ¿Porque nadie escribió Harry Porter en Bs. As., Fran?

Porque la realidad es tan abrumadora que siempre hay que estar hablando de lo que pasa.  Luego me contó alguna excursión de Bioy, Borges y las Ocampo, sobre literatura fantástica. En Argentina hay que hablar de los precios, de lo que sucede. Nadie se ocupa de lo que sucede si no se ocupa el pueblo.

Ahora con Netflix tal vez las cosas cambien, igual que en la década del ´50 está muy de moda la fantasía. Física cuántica, universos paralelos, vidas pasadas y etc.

¿Las mujeres tenemos que tomar conciencia generación tras generación?

Instituciones sociales nos violentan y no cambian. ¿Qué fuerza hace que no cambien a pesar de tantos siglos de voces alzadas?

¿Cuáles son las operatorias comunicacionales  que hacen que nosotras nos convenzamos una y otra vez de encarcelarnos en instituciones en las cuales siempre somos subalternas?

¿Cuál es la relación entre la política mundial y tratamiento del género como una ideología amenazante que puede cambiarlo todo para peor?

¿Cuánto dinero administran las Iglesias como para recrear una y otra vez las heterosexualidades y las mujeres adorno como un mandato vintage pero reciclable?

¿Cómo es posible que la sexualidad, modo político de respirar los minutos, sea excluida de todo sistema educativo o abordada de manera superficial en la construcción curricular?

No creo demasiado en el talento, creo  en las oportunidades y en climas favorables y  en “luchar” por la paz.  Una lucha desorganizada y revoltosa sin jefes sin orden, ácrata y despeinada.

Nosotras luchamos para tener derecho a desear y a escribir literatura fantástica, por ejemplo, o ser modelos de Playhot o cualquier otra cosa.

Dicen en Edimburgo que JK Rowling  escribió Harry Porter en un café, con su hijo dormido en un cochecito. Que era una madre soltera y desocupada, que no fue exitosa a fuerza de voluntad sino desde el Centro.

Pienso en nosotras que habitamos una periferia económica colonial y racial respecto de las propias ideas que nos enseñaron/ tenemos del mundo y de nosotras mismas.

El trabajo es mucho mayor y con menos medios jurídicos, materiales, emocionales, afectivos etc. Hay miedo a desalinearse y no comer, ese es un miedo cierto.

Hay miedo a decir y no vivir para contarlo. Eso ya pasó muchas veces.

La unión hace la fuerza para que no se trate el tema de género como un problema de aquellxs a quienes les corresponde sino como un punto de partida.

Nadie va a hacer eso por nosotras. Lo estamos escribiendo, con el cuerpo, con la pluma, con las aulas, con nuestras vidas privadas renovadas. La potencia creativa se desata como un vendaval cuando perdemos el miedo y encontramos la oportunidad de construir una crítica de género del mundo.

Artista: Tomás Franco Inst @quecosalavida

Los Temas del momento de comunicación y género

Los avances normativos de los últimos años y principalmente el movimiento de mujeres instalaron en las calles un recordatorio de nuestra existencia. Una existencia novedosa si consideramos que el derecho al voto tiene poco más de 70 años en nuestro país. No obstante frente al falso debate por el aborto, la mayoría de nuestro país expresó la misoginia, el mito de laicidad y la ignorancia sobre el sexo tabú.

El odio a las mujeres vivas fue expresado, a las locas, indisciplinadas.

Cuando mis compañeras dicen somos las brujas que no pudieron quemar, me doy cuenta de qué hablamos cuando hablamos de inquisición y de tortura. A pesar de los años, sigo descubriendo violencias vividas en el presente y en el pasado. Sigo descubriendo mis límites y haciéndome las mismas preguntas que se venían haciendo las mujeres desde la noche de los tiempos.

El paso del tiempo a veces juega a favor de las buenas causas, a veces no.

Todas las causas tienen un lado B y atraen desafíos, eso sí.

Nuestros cuerpos ponen en crisis los fundamentos sociales. Éstos rápidamente se reeditan y se agiornan, no se dan por vencidos.

La teta de la marcha, teta fea, la teta siliconada para desear: teta linda

La mujer gorda lesbiana y deportista, la ambiciosa provocadora que queda sola por mala y desobediente; la mujer linda defiende la vida.

Tengo muchos clishés pero no hace falta que los nombre se ven en la televisión retro, en las películas  filmadas durante la última dictadura cívico militar eclesiástica y en sus divas resabios.

Nadie quiere hablar de política.

Así estamos respirando los días,  entre composiciones que ensayan nuevas propuestas de sexualidades y barreras que reditúan lo femenino en el cuerpo vaginado y expectante.

Podríamos decir tres temas/ instituciones / acontecimientos en lo que se expresa la ebullición del género como problema desde una crítica de género y comunicación.

La política partidaria

La despenalización del aborto

La ideología de género

Todas están vinculadas entre sí, como un tejido de sentidos no obstante la política partidaria en este momento de crisis de representación, si es que todavía podemos hablar de representación política, atraviesa en el continente americano ahora, en 2019 un nuevo giro a la derecha, pero que en términos de contenidos es anecdótico y a la vez no.

Digo que es anecdótico porque habría que mirar si en estados construidos a la sombra de la imagen de la colonia alguna vez pudimos pensarnos a nosotros mismos de modo propio.

El estado argentino fue genocida muchas veces, desde la campaña del desierto en adelante, las economías precarias para las mayorías, la interferencia de la iglesia enorme y hasta caricaturesca, las tierras expropiadas a sus dueños. Desde ese origen, no es casual que las violencias floten en el aire y que además nos habiten.

En cambio, prefiero pensar si acaso alguna vez fue posible que las feministas, no las consignas de los feminismos, participáramos en la política partidaria. Sin la ilusión fantasmática de lo que sería trasformar desde adentro, o empujar una causa para luego empujar otra. Digo empujar solamente la causa de las mujeres como una causa política transitiva y transversal, pensar de ese modo todo: desde la redistribución del ingreso hasta el trazado de las calles.

La articulación de los feminismos con la política es incipiente en nuestro país, hasta hace muy poco, la representación que las mujeres  que con una lucha descomunal pero muy en solitario habían llegado a ocupar cargos, veían con desconfianza la palabra feminista.

La mayoría de ellas había aceptado conyugalidades estratégicas, alianzas sexuales o portación de atributos para llegar al fin. Con esa excusa no solo se justificaron si no que se escondieron los medios. Los medios siempre fueron los del patriarcado y siguen siendo.

En el pasado no era muy favorable para una mujer que aspirara a una carrera política mencionar el feminismo, los estigmas construidos por los discursos mediáticos que describían a las feministas como un conjunto de mujeres insatisfechas y desgraciadas que odiaban a los hombres, no resultaban atractivos para las mayorías. Las movilizaciones masivas y el surgimiento de mujeres organizadas para decir las cosas cambió un poco el tono y ahora, la causa de las mujeres, es una causa atractiva.

Aunque como quedó demostrado el invierno del 2018 en el congreso argentino, la rúbrica final la tiene un hombre. Ya sea físico o en funciones. El aborto en la Argentina sigue prohibido y penalizado.

Pensamiento Mosaico

La insistencia insurrecta  de nuestra presencia en las calles hace pensar a las instituciones todas, universidades, tribunales hospitales, familias, en si acaso es posible que de verdad los órdenes cambien, si acaso es posible (algunos temen) una política en clave femenina.

El patriarcado con todas las armas a su favor desató una verdadera cruzada. El aborto no salió aprobado y todas recordamos el diseño de nuestras infancias, las luchas de clases, la soledad, las estrategias para conseguir maridos, la pobreza, el descrédito de nuestra palabra infiel, la invisibilidad lesbiana, el amor romántico y etc.

No era posible que las mujeres escribamos sin dueñxs una Ley sobre nuestros cuerpos y destinos. Argentina seguía  eligiendo aquella noche,  la precariedad emocional del pecado. El aborto que es matar.

La calle, los carteles y el tweet y el facebook, rompieron el cristal de lo prohibido y empezaron a nombrar también lo que se resiste a ser nombrado.

El patriarcado nos enseña una cantidad de fundamentos biológicos morales y religiosos que redundan en la supremacía del varón biológico padre, tanto en lo público como en lo privado.

Rita Segato, en un reciente seminario sobre Feminismo y Patriarcado dictado en marzo del 2019 en Buenos Aires en el Museo Evita, dijo que los crímenes contra las mujeres, ya sean femicidios, abusos o expulsiones siempre están sostenidos sobre la idea de que son crímenes menores.

Los crímenes contra las mujeres son crímenes menores porque todavía existe el aval cultural de que son cuerpos posibles de ser matados por razones morales.

La pregunta allí es por qué le pedimos a la justicia que es patriarcal soluciones para los problemas que ella misma crea. ¿Cómo construimos otra retórica política? ¿Acaso es posible que la justicia patriarcal solucione los crímenes que ella misma cometió?

Feminismo y Rock

El hecho de que a pesar de las exposiciones documentadas y brillantes de las ciencias sociales respecto de la despenalización del aborto, el material de consulta  de muchos legisladores haya sido los cuadernillos de su propia educación religiosa, expresa el lugar real que tenemos las mujeres en la Argentina.

La falta de respeto al movimiento feminista que había pasado noches en vela esperando una sanción reivindicatoria,  fue tan flagrante que muchos legisladorxs no hicieron el trabajo de elaborar mejores respuestas. No era necesario, ya se llevaban décadas inoculando  el aval moral para prohibirlo.

La religión, la dictadura, las mujeres que se refugiaron del mundo hostil del trabajo en sus hogares y dejaron la vida pública, los movimientos espirituales y tantos dispositivos culturales habían hecho con éxito  su trabajo. La distribución inequitativa de la renta y el poder real y simbólico también.

Los medios de comunicación  en manos de varones, elaboraron la idea del debate, o la falsa confrontación de pañuelos verdes contra celestes.

Tal vez sea  en este punto, donde con   más furia se expresa el mito de la argentina laica, el machismo, la violencia y el odio a las mujeres deseantes, también la moral sobre los cuerpos y las cárceles emocionales en las que crecimos.
Con impunidad se estableció una conversación imposible entre un derecho prohibido por el estado y una ley escrita por las mujeres. Como si esa igualdad de posiciones para la lucha fuese un legítimo punto de partida.

El falso debate mediático abonó un movimiento que se viene expresando a medida que las mujeres y todo el movimiento LGTBIQ viene creando para vivir mejor o a veces solo para vivir.  Me refiero al argumento de género como ideología que censura toda posibilidad de pensar de modo político la sexualidad y la vida. La ideología de género.

El sexo es un tema de reproducción y de biología, un tema separado de las formaciones integrales en el estado y en el ámbito privado.

Los argumentos de la ideología de género abogan por la exclusión del género en la formación integral de los niños niñas y adultos profesionales. En las propias universidades el aumento de investigaciones, cátedras y estudiantes interesados en desarrollar esta línea de trabajo señala y describe el patriarcado en las ciencias que no solamente se observa en  la delimitación de los objetos sino en la distribución de cargos y oportunidades de desarrollo.

El género sigue siendo un tema y en muchos claustros un tema complicado y marginal porque ninguna institución escapa a los sistemas patriarcales de organización y distribución de poder.

De modo que el pasaje de todas las  luchas a la transformación real de oportunidades es enorme y necesita ser pensado.

Estamos escribiendo teorías y planes sobre todas las cosas, en una gramática fantástica y emocionante.

El mundo que conocíamos otra vez se está derrumbando y todas las cosas que había que hacer ya no pueden hacerse o no querremos hacerlas más. Lugares que ya no deseamos ocupar,  otros que estamos explorando. La experiencia del dolor humano y la frustración nos han dejado un aprendizaje errático y a la vez constante. El patriarcado fumiga el alma y es necesario un filtro más poderoso que la llamarada de un dragón para despejar los rastros de una existencia planeada para empezar a habitar una historia plena… En el que todxs tengamos la oportunidad de esfumar terrores y desbaratar prejuicios y prohibiciones para nosotrxs y para todas lxs habitantes de la Tierra.


*Florencia Cremona es Doctora en Comunicación Feminista, Especialista en temas de género y sexualidad. Profesora titular de la Cátedra de Comunicación de la facultad de periodismo y comunicación social de la UNLP Universidad Nacional de La Plata de la Cátedra.

Directora académica de la Diplomatura de Identificación de las violencias y resistencia feminista del Instituto Nacional de Investigaciones Históricas Eva Perón (INEP), Ministerio de Cultura, Ciencia y Educación de la Nación.