Por Diego María Gallardo ·

Nombres propios que construyen una identidad colectiva. El sistema patriarcal que ampara y protege a muchos Rodrigos está en jaque. Un futuro que llegó hace rato determina inadmisibles, intolerables y abusivas las conductas de aquellas masculinidades que ejercen poder sobre las mujeres, trans y travestis. Agencia Timón habló con Paula Lambertini , psicóloga especialista en género, que aseveró “Rodrigo no es una expeción, es un hijo sano del patriarcado”.

En diálogo con Paula Lambertini, psicóloga especialista en género y militante feminista, aseguró “la violencia es un método sistemático del hombre para subordinar y disciplinar a la mujer”. Un caso público que expone el peor de los patrones del macho. Rodrigo Eguillor, hijo de una fiscal federal, quedó detenido ayer y se le prohibió salir del país. El joven está acusado de los delitos de privación ilegal de la libertad y abuso sexual a una joven de 22 años en un departamento del barrio porteño de San Telmo.

“Cuando toma estado público un caso así de violencia sexual o femicidio se tiende a situar al responsable como si fuera un loco y entonces se genera la idea de excepcionalidad. Lo tratan como un loco que está fuera de las normas o pautas culturales y morales de nuestra sociedad. Este es un mecanismo de adaptación del patriarcado que busca obstaculizar la posibilidad de pensar el femicio y la violencia sexual como emergentes de la violencia de género. Así se impide identificar a estas personas con el resto de los varones de nuestra sociedad”.

El estado público del caso de Rodrigo Eguillor no escapa ni tapa la realidad de la violencia de género que afecta a las mujeres, trans y travestis todos los días. Hoy colectivos feministas realizan una marcha por Lucía y por todes. El paro feminista tomará las calles otra vez y hará oír su voz. Colectivos que avanzan y relatos que perdieron su credibilidad. Deconstrucción en una ola que abraza y revoluciona cada rinconcito del país y la región.

“En el caso particular de Rodrigo como así en todos las casos que tienen un procedimiento judicial hay que esperar el peritaje psicológico. Sin embargo en el video de Rodrigo y en sus expresiones vemos el modo de ser varón en esta sociedad. El modo hegemónico que se expresa de forma mayoritaria que tiene que ver con el mandato social que tienen los varones de ser poderosos. Una construcción del ejercicio del poder continuo de subordinación de la mujer que cuando no la pueden controlar ellos mismos generan mecanismos de disciplinamiento cada vez más crueles de violencia”.

“Yo la salvé” afirmó Rodrigo como si fuese el héroe de una historia que ubica al hombre como protagonista principal y agregó “los únicos que saben la verdad somos Lourdes, Dios y yo”. Su relato abunda en una defensa basada en violencia de género, misoginia y machismo.

“El video demuestra muchos aspectos de crueldad: la supuesta condición social de la mujer que lo denunció, la idea de la omnipotencia en lo sexual, y la impunidad que supone ser el hijo de una fiscal. Estos tres elementos configuran el ejercicio de poder ligado a la crueldad que tiene que ver con un modo de concebir la masculinidad, es decir con un modo de pensar y de actuar del ser varón en nuestra sociedad”.

“De alguna manera este tema entra en consonancia con actitudes del ejercicio del poder y la violencia denunciados por chicas durante todo este año mediante escraches en escuelas secundarias de todo el país. Estas chicas nos dicen que no hay un ámbito ni dispositivo institucional capaz de poner un límite a estas actitudes ni de generar espacios de promoción de la igualdad y de vínculos libres de violencia. El Estado está muy por detrás situaciones y tiene una deuda pendiente en repensar las masculinidades y las femineidades. Esta es una exigencia del movimiento de mujeres, trans y travestis”, finalizó Paula Lambertini.