Seguridad es incluir a los pibes y a las pibas.

Por Martina Genovart

Ante la ruptura evidente del tejido social en nuestro país, la Ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, en composé con el Presidente y varios integrantes del gobierno buscan bajar la edad de imputabilidad.

Hace dos años, Cambiemos presentó una iniciativa para bajar a 14 años la edad de imputabilidad, algo que fue resistido rotundamente por organizaciones de derechos humanos y la oposición. Ahora, el oficialismo busca hacer girar nuevamente un proyecto, ya redactado, al Congreso de la Nación para que se trate la baja a 15 en sesiones extraordinarias.

Paralelamente a semejante medida que pretende implementar el gobierno, se deja entrever un avance brutal contra la escuela pública que se suma a las políticas de reducción sistemática del presupuesto educativo y desescolarización que recorre desde los jardines maternales hasta los profesorados e institutos de educación técnica y superior. No es casualidad. Nada de lo que hacen es casualidad. Miles de estudiantes fueron marginados del derecho a la educación y cientos de docentes perdieron su trabajo.

No queremos a nuestros pibes y pibas en las cárceles, los queremos en sus colegios, estudiando y formándose. No necesitamos de un Estado que implemente disposiciones de ésta índole que no hacen otra cosa que fomentar la marginación y la exclusión social. Queremos un Estado presente que nos brinde seguridad, protección, oportunidades laborales, educación y políticas públicas para las y los jóvenes argentinos.

 En éste debate también entra en juego la globalización y el desempleo juvenil demostrándonos una gran desventaja respecto a la participación en el ámbito laboral, educativo, social e institucional la cual se va a profundizar si se llega aprobar este ataque contra la juventud. Tenemos que seguir sosteniendo y fomentando la importancia de generar políticas sociales complementándolas con nuestros derechos, demandas, garantías y obligaciones. Y para eso, la responsabilidad más preponderante que tenemos que afrontar es la de manifestar que somos una sociedad madura y adulta, que no permite esta abrupta incorporación de un nuevo paradigma económico, basado en la intromisión del individualismo, la exclusión, la marginación y el odio de clase.

Bajen las tarifas. Bajen la luz, el gas, los alquileres. Bajen el número de femicidios y travesticidios. Bajen el odio a los pueblos originarios y el gatillo fácil de las Fuerzas de Seguridad. Bajen la persecución a los dirigentes políticos y sociales opositores. Bajen el avasallamiento a los jubilados y jubiladas. Bajen el desempleo y la asfixia a nuestros docentes. Bajen el sueldo del Presidente, de los Ministros y Ministras. Bajen la estigmatización a los pibes y a las pibas con gorra. Porque debajo de cada gorra hay una historia: esa que no nos quitarán de las manos bajando la edad de imputabilidad.