Sinceramente furiosos

La presentación del libro “Sinceramente”, su éxito editorial, el discurso de Cristina Fernández de Kirchner, la platea y la movilización, son respondidas con un ametrallamiento furioso de los medios que sostienen al macrismo. Los columnistas principales, los de segunda y tercera línea: todos siguen un guión de descalificación y desprecio implacable, repetido en cuatro días, sin descanso.

Este despliegue compacto logra incluso dejar en segundo plano la noticia de la nueva evidencia del involucramiento del presidente estadounidense, Donald Trump, en la campaña electoral, para sostener el proyecto reeleccionista de Macri. Para eso es que doblegó voluntades en el FMI, para que el gobierno use préstamos a fin de sostener- a medias- la cotización del dólar, y según Bonelli, de Clarín, puede todavía aumentar el financiamiento, con un aporte directo del Tesoro.

La andanada contra Fernández de Kirchner y su libro abarca a los sargentos del batallón mediático, los que siempre marcan el paso, y llega a los menos influyentes edecanes y ayudantes de campo. En este fuego indiscriminado caen hasta la misma Feria del Libro, sus autoridades, y el vestuario de la ex presidenta.

Las críticas al libro, publicadas apenas comenzó a circular, fueron replicadas aunque no hubiera nada nuevo que agregar. Esta segunda etapa incluye a Pagni el jueves en La Nación, con un tono burlón porque la ex presidenta concurría a La Rural. Al día siguiente, se encolumnó Letjman en Infobae, diciendo que Fernández de Kirchner “manipuló los hechos” igual que hacía Perón. En el mismo espacio, Pomeraniec ataca el concepto de éxito editorial porque “lectores son lectores” y “fans son fans”. El acto, tecleó, fue “ceremonia”, “liturgia”, y afuera hubo “agresión”. La nota incluye el concepto de una “producida discreción” de la ex presidenta, para lo cual se toma tiempo para “analizar” cómo estaba vestida.

Mientras los títulos de estos medios oficialistas hablaban de los “incondicionales” que asistieron, de la “ausencia de gobernadores” y daban envergadura a la furia de Carrió por el apoyo popular a la ex presidenta, en Clarín Ignacio Miri niega que haya una Cristina “nueva”, mismo concepto de Rodríguez Yebra en La Nación. Y de Laborda en La Nación, y Mónica Gutiérrez en Infobae, y González en Clarín, especialmente ponzoñoso también con los asistentes: estuvieron allí “los que jamás la contradicen” y artistas “cómodos bajo el abrigo de los contratos del Estado”. En el mismo diario, Miguel Wiñazki vio a Cristina “dichosa por las alabanzas” y por los “obsecuentes”. Vio también una “farándula en trance”, y una “venerada sacerdotisa” frente a sus “acólitos”.

Suppo, en La Nación, dice que el contrato ciudadano que propuso la ex presidenta lleva a una “nueva Constitución”, en la línea de aterrorizar al electorado. Este escriba quiere disimular la furia con una ironía: no asistieron los gobernadores y los presos K.

Y más y más y más: el domingo Tenembaum, en Infobae, dice que Cristina “no puede o no quiere” ahuyentar la intolerancia que, afirma, se expresó contra una cronista de TN, objeto de una hostilidad que -dice- preanuncia lo que sucederá en una vuelta de Ella al gobierno, pero este hecho en la Feria no les permitió recordar ninguna otra hostilidad contra comunicadores, por ejemplo la de Carrió contra C5N.

Van der Kooy quiere el domingo 12 de mayo llevar su columna a otro tema: toma el hecho sangriento del Congreso para decir que existen “bandas mafiosas”. Suma a eso una fuga de presos en Santa Fe y el enésimo capítulo de la ofensiva macrista contra los Moyano. Pero al final no puede evitar sincerarse con Cristina y contrapone la presentación del libro con la mención de que en nueve días deberá comparecer en uno de los tantos juicios en su contra.

Tampoco falta a este sincero ametrallamiento mediático Nicolás Wiñazki, con conceptos ya escritos en días anteriores. Se encolumna también Kirschbaum, el jefe de redacción de Clarín, quien repite la idea de la “moderación cosmética” e “impostada”. Y Fernández Canedo, de la sección Economía, quien se dedica a atacar a Gelbard porque fue reivindicado por Cristina. Tal vez algo cansado o sin ideas, este periodista independiente recurre, para desarrollar su discurso, a Wikipedia, algo que confiesa sin pudor.

No podía faltar, en La Nación, Fernández Díaz, furioso con Gelbard. Y menos se la iba a perder Morales Solá. El libro, tecleó en ya vergonzosa repetición de lo publicado, “desmiente los buenos modales”. Ella, afirma sin timidez, respaldó “implícitamente” la hostilidad contra la cronista de TN, exactamente lo mismo que escribió, el mismo día y en el mismo diario, Sirvén. Morales Solá está despechado: la Feria del Libro, teclea, “se inclinó definitivamente hacia el cristinismo”. Y dice, como señorito ofendido: ¡La Feria del Libro de Guadalajara es mejor!

Por si no quedó claro. Escribieron contra la ex presidenta, su libro y su acto, en solo cuatro días: Pagni, Laborda, Rodríguez Yebra, Suppo, Fernandez Díaz, Morales Solá y Sirvén, en La Nación. Miri, González, los dos Wiñazki, Kirchsbaum, Fernández Canedo y Van der Kooy, en Clarín. Letjman, Pomerianec, Gutiérrez y Tenembaum, en Infobae. Todo esto sin contar “noticias” y “crónicas” sin firma alguna, con igual tono que estas opiniones independientes.

¿Qué puede explicar este ensañamiento, esta reiteración de eslóganes, conceptos y definiciones repetidas tantas veces? Es difícil saberlo, pero acaso haya que recordar que los columnistas de Clarín, La Nación y otros medios con las mismas posturas habían anunciado, ante el triunfo electoral de 2015, el fin del kirchnerismo, el ocaso final, la certeza de que se convertiría en una “facción” aislada y sin peso. Y la realidad les produce una infinita frustración, porque los desmiente.

Pero, ¡atención!, hubo UNA EXCEPCIÓN el jueves en Clarín, un anuncio del acto de ese día en la Feria bastante límpido, sin insultos y sin opiniones condenatorias. Mejor no nombrar a la autora, no sea cosa que la sumen a la lista de despedidos y despedidas.

Este tremendo esfuerzo editorial deja en segundo plano todo lo demás. Sin embargo, conviene no ignorar que la conversación telefónica entre Trump y Macri es otra indicación de que la Casa Blanca está dispuesta a todo para que Ella no regrese al gobierno. Ya se sabía cuando Trump forzó al FMI a contradecir sus normas e historia y dio permiso a Macri para usar el dinero del Fondo para financiar el control del dólar, crucial para la estrategia electoral. Sobre este tema, Bonelli publicó el viernes en Clarín que Trump no descarta ordenar un desembolso directo del Tesoro para la campaña de Macri, un mecanismo absolutamente excepcional, que no se usa desde 1994.


Fuente: COMUNA. Comunicadores de la Argentina