Tarde y mal

Por Gabriel Kudric*

No se busca abundar en la aparente bipolaridad del presidente. No es de interés indagar en cuál es el Macri verdadero. El pueblo ya lo conoce. Es el que dolarizó los servicios y la comida, el que pulverizó los salarios de los trabajadores y destruyó trabajos a mansalva. Es el que vino a desordenar la vida de los argentinos.

Ahora, ese Macri dice que escuchó, que entendió el “mensaje” de las urnas. Tarde y mal, vuelve a anunciar medidas espasmódicas, desenganchadas de cualquier cosa que se pueda llamar Plan, con las que no hace más que aumentar el desconcierto y el desasosiego. El presidente hace lo que siempre hizo: llamar al diálogo y dinamitar los puentes. 

Desafortunadamente para muchos de los comunicólogos y opinólogos que anda pululando en los medios de comunicación, es más importante lo que sucede con el dólar o las declaraciones de tal o cual que las penurias que está viviendo el pueblo argentino. Los nuevos despabilados descubren que en Argentina había una crisis y que Macri hizo las cosas mal en estos casi 4 años de gestión. Llamarlos mercenarios es poco.

“No hacer olas”

El Movimiento Obrero Organizado, mientras tanto, hace una apuesta muy compleja: Intenta contener el conflicto de cara a una resolución pacífica, electoral, sin resolución callejera, a la tragedia que vive el pueblo argentino, con la explícita intención de que la derrota cultural al proyecto antinacional no deje ni siquiera un resquicio abierto a la crítica liberal. 

La dirigencia sindical se para en la difícil tarea de pedir paciencia a quienes ya lo pusieron todo. Se para a defender el juguete llamado “democracia”, histórica bandera de quienes enfrentaron los avances populares, avances que tienen por costumbre arrasar con formas y métodos. Porque hoy ese juguete ya no les sirve a ellos, le sirve al pueblo. 

Esos formalismos que se habían visto vaciados a lo largo de la historia, esa “democracia” sólo formal que era herramienta de dominación, hoy es un muro que se les opone a los poderosos de dos apellidos. Hoy, frente a un poder que es sin dudas la antipatria, lo que se les opone, con sus más y sus menos, con sus referentes de siempre pero también con sus tránfugas y traidores, es la Patria.

Los Movimientos Sociales

Por su parte los sectores populares organizados, las barriadas, las organizaciones sociales están en pié de lucha ante la apremiante situación que atraviesan. Siempre fueron y siguen siendo el sector más desfavorecido por las políticas bajo la “democracia” demoliberal.

“Los pobres”, como diariamente los llaman los opinadores que se pasean por radios y canales, día a día deben pelearla pasa rescatar un mango para llenar la olla. Movilizaciones y actividades que son “cubiertas” por los medios únicamente si molestan a los transeúntes de la Capital Federal. Caso contrario son completamente invisibilidades.

La tarea hacia adelante

Muchos han sido los dirigentes sindicales que han planteado que el MOO no puede volver a ser furgón de cola en la toma de decisiones políticas. De cara al nuevo gobierno, tendrán la difícil tarea de no ser nuevamente las ramas caídas del árbol y conquistar lugares de poder en los distintos espacios del ejecutivo. Esos espacios que le fueron negados en las listas legislativas, porque el sector sindical fue claramente una minoría.

Las organizaciones populares y los representantes PyMEs, de igual manera que los trabajadores organizados, deberán pujar por lugares de responsabilidad y gestión. De una buena vez y para siempre, los sectores populares deben estar en lugares de toma de decisiones ¿Quién mejor de una coordinadora barrial para ser parte de algún equipo de trabajo del Ministerio de Desarrollo Social? ¿Quién mejor que un representante del Movimiento Obrero Organizado para ocupar la cartera de Trabajo, Salud, Educación? ¿Quién mejor que los sectores PyMEs para ser parte de las mesas de trabajo del Ministerio de Producción?

Difícilmente esta crisis, echará por tierra las mezquindades y las ansias personales, pero qué bueno sería que de una buena vez se comprenda que si no se involucra al pueblo en la toma de decisiones, ningún proyecto será sostenible en el tiempo.


* Periodista especializado en temas sindicales, conductor del programa Columna Vertebral  (Radio Estación Sur – FM 91.7), columnista del programa Caídas del Catre (Radio Estación Sur – FM 91.7) redactor de Revista Trinchera y colaborador de Agencia Timón.