¿Termina la corta noche neoliberal en Nuestra América? Parte II

Por Nicolás Sampedro*

Desde hace bastante tiempo, se viene alertando en este tipo de artículos, sobre las iniciativas del imperio por caotizar para saquear en mejores condiciones, en los intentos de (ante la imposibilidad de dominar) despedazar los Estados, debilitarlos y romper los lasos sociales de las naciones que iniciaron procesos antiimperialistas, sea en la parte del mundo que sea. Esa reflexión a gran escala del Dr de Estado en Economía y asesor de diversos gobiernos nuestroamericanos, Jorge Beinstein, que hablaba de la “ilusión del Metacontrol del Caos”[1].

Beinstein señala en ese artículo que la lógica imperial es la de caotizar las regiones/naciones del mundo que no controla, fomentando las divisiones ya sean políticas, étnicas, religiosas o del tinte que fueren. Divisiones que llevan a la ruptura de los lazos sociales, al enfrentamiento y la guerra civil.

Ejemplo de ello fueron casos como el de Libia, Afganistán, Irak, Ucrania, Georgia o Yugoslavia. Si bien tuvieron características diferentes todos tuvieron como fin la descomposición del Estado como ente ordenador de la sociedad y de la ruptura de los lasos sociales. Motivos que permitieron a corporaciones transnacionales hacer cuantiosos negocios, ya sea en la reconstrucción de esas naciones, quedándose con la explotación sus bienes comunes o directamente controlando esos Estados (debilitados) por gobiernos títeres.

También hemos señalado que desde 2011 cuando comenzó el conflicto en Siria, la figura de Vladimir Putin y de su Rusia post soviética había marcado un punto de inflexión en la historia al poner en claro que los EEUU ya no podrían hacer lo que quisieran.

Es que luego de la caída del Muro de Berlín y de la URSS la potencia dominante y hegemónica a escala planetaria fueron los norteamericanos y la influencia del complejo industrial militar y farmacéutico, los sectores especulativos como Wall Street y la banca internacional. Siria fue el escenario de freno y la aparición a escala militar de una Rusia recompuesta y con armamentos muy superiores y avanzados que los ya caducos norteamericanos.

Algo similar sucedió con la China de Xi Jinping. Durante décadas el país asiático trabajó desde las sombras o en segundo plano, intentando que no les obstaculizaran su desarrollo. Si bien esta información no era desconocida para los norteamericanos, las continuas disputas que comenzaron a aflorar entre la administración de Obama y el gobierno de Xi, fueron desplazando al gobierno asiático a tejer una alianza cada vez más fuerte con el zar Vladi Putin[2].

El acercamiento de China y Rusia forjaría y profundizaría una relación que potencialmente será difícil de frenar. La Organización de Cooperación de Shangai primero, los bloques regionales asiáticos, el Banco Asiático de Inversión en Infraestructuras[3], la creación del BRICS[4], una alianza diplomática que impidió a EEUU seguir haciendo todo lo que quería con el Consejo de Seguridad de la ONU, y una alianza que paulatinamente comenzó a meterse en Nuestra América. Acuerdos de cooperación en diferentes áreas con Venezuela, con Bolivia, con Cuba, Nicaragua, Panamá, Argentina, Brasil, Chile, entre otros.

La prepotencia imperial y la aparición de otro bloque de poder -real- llevaron a la paulatina pérdida de influencia norteamericana, que hoy arrastra incluso a Europa a no seguirle los pasos de la misma manera que antaño. Ante tal situación, el imperio sabe que sólo controlando su reserva estratégica podrán sobrevivir o tener chances de seguir siendo hegemónico (o al menos uno de los grandes actores de la geopolítica mundial). Para lograr este cometido deben sí o sí recuperar su influencia sobre Nuestra América: la mayor reserva de minerales, hidrocarburos, biodiversidad y también mano de obra barata.

Estos hechos y elementos son centrales y explican gran parte de lo que hoy sucede en la región. Pero las experiencias populares en las últimas décadas han dado un nuevo capital político, social y económico a muchos pueblos de la región. Chávez y Maduro, Evo, Lula y Dilma, Correa, los Castro, les Kirchner, incluso Lugo o Mujica. Todes desde distintas ópticas dieron a sus pueblos la esperanza de otra América posible. Eso fue visto por los pueblos no sólo de todo el continente, sino del mundo entero.

Si actualmente la región se enfrenta a desafíos históricos es por todo lo antes mencionado. Los casos de Chile, Honduras y Haití son la máxima expresión de hartazgo popular a las políticas neoliberales. Si bien en la prensa parece sólo importar lo que acontece en el país trasandino, las hermanas naciones centroamericanas están de igual manera: en llamas. Algo similar pero de menor virulencia se da en los casos de Perú y Guatemala.

Por otro lado están los casos de Ecuador y Brasil, dos sociedades que conocieron gobiernos populares recientemente y que se encuentran luchando por sostener sus conquistas. Si bien con distintos niveles de intensidad, en ambos casos con serios cuestionamientos a sus gobiernos. El de Moreno por haber traicionado los ideales de la Revolución Ciudadana que encabezaba Rafael Correoa y la posterior persecución a sus antigües compañeres de militancias e implementación de políticas neoliberales. En el caso brasileño, de un pueblo que viene luchando desde el golpe a Dilma, que luchó contra la persecución a Lula y que hoy lucha para no retroceder en sus conquistas.

El caso boliviano es el más reciente y complejo. Bajo el argumento de un fraude electoral[5] que no existe, está en proceso un golpe de estado perpetrado por la derecha en complicidad de las FFAA, la policía, algunos sectores evangélicos y católicos, el ministerio de colonias gringo (la OEA de Almagro) y los gobiernos de los EEUU y sus lacayos.

Cabe traer al análisis e invitar a les lectores a poner en cuestión sobre algunas reflexiones de distintes analistas e investigadores:

  1. Atilio Borón hacía una rápida reflexión en los primeros días del golpe donde señala que: la derecha y el imperio nunca aceptarán un gobierno que no se ponga a su servicio; hay mucho investigadore y periodista que están formados para detectar las señales que emanan los manuales golpistas del imperio, que echan a andar horas y horas de desprestigio hacia líderes populares, lo que en la jerga se llama “character assasination”; que luego de esa etapa se construye la idea del “cambio” o de “salir del régimen o de la dictadura” y “liberar” al pueblo; el rol de las “fuerzas de seguridad” que desde la Guerra Fría vienen siendo formadas directa o indirectamente por los EEUU y sus instituciones; por último que la confianza en las FFAA y la policía llevó a intentar apaciguar y evitar los enfrentamientos de una derecha desbocada, no confrontar llevó a que se envalentonen aún más y vayan por todo[6].

  2. Rita Segato en su intervención en el congreso de CLACSO realizado en Argentina en 2018 señaló que se venía cocinando la caotización del continente. Explícitamente señaló que se pretendía hacer en Nuestra América lo que pocos años antes había sucedido en Medio Oriente. A partir de la construcción de fundamentalismos religiosos gestar estructuras paramilitares que sean capaces de desestabilizar países para luego saquearlos[7].

  3. Desde hace algún tiempo el analista francés Thierry Meyssan viene alertando sobre  los planes de desestabilización del imperio, fundamentalmente en la región de la Cuenca Caribe[8], un lugar estratégico no sólo por estar Venezuela (la mayor reserva de petróleo[9] del mundo), sino por ser uno de los lugares del mundo porque donde mayor caudal comercial circula. De igual manera pone de manifiesto algunas tesituras que habla incluso de la caotización de algunas zonas del planeta y la división en 2 grandes regiones: las gobernables y las ingobernables[10].

Si bien se podría estar todo el día hablando de teorías y dando ejemplo de cómo estas terminan o no llevándose a la práctica, lo cierto es lo que queda claro es que nada de lo que suceda en Nuestra América se puede desligar de la disputa de intereses a escala global y de la importancia estratégica que tiene este continente para el imperio norteamericano. Si esto no se comienza a estudiar con mayor profundidad el rol de las ONG´s y de las iglesias financiadas por el imperio para erosionar no sólo a los movimientos populares, sino a los gobierno; si no se colocan los prismas antiimperialista, antipatriarcal y anticolonial, estaremos nuevamente cometiendo errores que la historia no perdonará.

Tal como señalaba recientemente la compañera Stella Calloni, lo que estamos viviendo en la región es el cimbronazo de un imperio en franco retroceso que sólo busca continuar siendo quien nos oprima y está dispuesto a hacer cualquier cosa con tal de lograrlo. Cuando los imperios caen, muy por el contrario a lo que se piensa, suelen ser aún más bestiales que lo que eran.

Nuestra América claramente está en una entre dos modelos: uno de opresión y saqueo que tiene a los EEUU como principal promotor, pero que cuenta con súbditos locales; y otro de liberación y promoción del bien común, encarnado por muchos gobiernos populares, progresistas y/o revolucionarios.

Nada está dicho aún y como decía el Comandante Eterno, Hugo Chávez, hay que ser “irrenunciablemente optimista”. Sólo la voluntad de lucha de los pueblos será la que defina qué sucederá o no en el futuro. La pregunta que vuelve a repetirse es: ¿Terminará la corta noche neoliberal en Nuestra América?

Por lo pronto ¡RODILLA EN TIERRA!

* Periodista, conductor de Marcha de Gigantes (Radio UNLP – AM 1390), productor de Columna Vertebral (Radio Estación Sur – FM 91.7), columnista La Marea (Radio Futura – FM 90.5) y Mirada Crítica (Realpolitik), responsable de la sección Sindical de Revista Trinchera y colaborador de Agencia Timón.


[1] https://beinstein.lahaine.org/b2-img/beinstein_militarismo.pdf

[2] https://www.jornada.com.mx/2019/11/10/opinion/010o1pol

[3] https://www.telesurtv.net/opinion/China-y-la-nueva-diplomacia-financiera-20161008-0027.html

[4] https://actualidad.rt.com/actualidad/333727-brics-declaracion-brasilia-puntos-clave?fbclid=IwAR3i7zxwgnPYzG_MY9KByGiijJ1i_j8zFRHNYz6vD0cI2NhLUkTAIGj2fPU

[5] http://www.enorsai.com.ar/politica/28708-escandalo–no-hubo-fraude-en-bolivia-dos-contundentes-informes-internacionales-lo-prueban.html?fbclid=IwAR2o-HEry5r7mAYl1JnOr1dliHDFSX0L3dAfmdsT18C9nhsmv9AfHkIvNF4

[6] http://atilioboron.com.ar/el-golpe-en-bolivia-cinco-lecciones/

[7] https://www.youtube.com/watch?v=e_b7TC1Jbto

[8] https://www.voltairenet.org/article204642.html

[9] https://www.voltairenet.org/article205996.html

Desde hace bastante tiempo, se viene alertando en este tipo de artículos, sobre las iniciativas del imperio por caotizar para saquear en mejores condiciones, en los intentos de (ante la imposibilidad de dominar) despedazar los Estados, debilitarlos y romper los lasos sociales de las naciones que iniciaron procesos antiimperialistas, sea en la parte del mundo que sea. Esa reflexión a gran escala del Dr de Estado en Economía y asesor de diversos gobiernos nuestroamericanos, Jorge Beinstein, que hablaba de la “ilusión del Metacontrol del Caos”[1].

Beinstein señala en ese artículo que la lógica imperial es la de caotizar las regiones/naciones del mundo que no controla, fomentando las divisiones ya sean políticas, étnicas, religiosas o del tinte que fueren. Divisiones que llevan a la ruptura de los lazos sociales, al enfrentamiento, la guerra civil. Ejemplo de ello fueron casos como el de Libia, Afganistán, Irak, Ucrania, Georgia o Yugoslavia. Si bien tuvieron características diferentes todos tuvieron como fin la descomposición del Estado como ente ordenador de la sociedad y de la ruptura de los lasos sociales. Motivos que permitieron a corporaciones transnacionales hacer cuantiosos negocios, ya sea en la reconstrucción de esas naciones, quedándose con la explotación sus bienes comunes o directamente controlando esos Estados (debilitados) por gobiernos títeres.

También hemos señalado que desde 2011 cuando comenzó el conflicto en Siria, la figura de Vladimir Putin y de su Rusia post soviética había marcado un punto de inflexión en la historia al poner en claro que los EEUU ya no podrían hacer lo que quisieran. Es que luego de la caída del Muro de Berlín y de la URSS la potencia dominante y hegemónica a escala planetaria fueron los norteamericanos y la influencia del complejo industrial militar y farmacéutico, los sectores especulativos como Wall Street y la banca internacional. Siria fue el escenario de freno y la aparición a escala militar de una Rusia recompuesta y con armamentos muy superiores y avanzados que los ya caducos norteamericanos.

Algo similar sucedió con la China de Xi Jinping. Durante décadas el país asiático trabajó desde las sombras o en segundo plano, intentando que no les obstaculizaran su desarrollo. Si bien esta información no era desconocida para los norteamericanos, las continuas disputas que comenzaron a aflorar entre la administración de Obama y el gobierno de Xi, fueron desplazando al gobierno asiático a tejer una alianza cada vez más fuerte con el zar Vladi Putin[2].

El acercamiento de China y Rusia forjaría y profundizaría una relación que potencialmente será difícil de frenar. La Organización de Cooperación de Shangai primero, los bloques regionales asiáticos, el Banco Asiático de Inversión en Infraestructuras[3], la creación del BRICS[4], una alianza diplomática que impidió a EEUU seguir haciendo todo lo que quería con el Consejo de Seguridad de la ONU, y una alianza que paulatinamente comenzó a meterse en Nuestra América. Acuerdos de cooperación en diferentes áreas con Venezuela, con Bolivia, con Cuba, Nicaragua, Panamá, Argentina, Brasil, Chile, entre otros.

La prepotencia imperial y la aparición de otro bloque de poder -real- llevaron a la paulatina pérdida de influencia norteamericana, que hoy arrastra incluso a Europa a no seguirle los pasos de la misma manera que antaño. Ante tal situación, el imperio sabe que sólo controlando su reserva estratégica podrán sobrevivir o tener chances de seguir siendo hegemón (o al menos uno de los grandes actores de la geopolítica mundial). Para lograr este cometido deben sí o sí recuperar su influencia sobre Nuestra América: la mayor reserva de minerales, hidrocarburos, biodiversidad y también mano de obra barata.

Estos hechos y elementos son centrales y explican gran parte de lo que hoy sucede en la región. Pero las experiencias populares en las últimas décadas han dado un nuevo capital político, social y económico a muchos pueblos de la región. Chávez y Maduro, Evo, Lula y Dilma, Correa, los Castro, les Kirchner, incluso Lugo o Mujica. Todes desde distintas ópticas dieron a sus pueblos la esperanza de otra América posible. Eso fue visto por los pueblos no sólo de todo el continente, sino del mundo entero.

Si actualmente la región se enfrenta a desafíos históricos es por todo lo antes mencionado. Los casos de Chile, Honduras y Haití son la máxima expresión de hartazgo popular a las políticas neoliberales. Si bien en la prensa parece sólo importar lo que acontece en el país trasandino, las hermanas naciones centroamericanas están de igual manera: en llamas. Algo similar pero de menor virulencia se da en los casos de Perú y Guatemala.

Por otro lado están los casos de Ecuador y Brasil, dos sociedades que conocieron gobiernos populares recientemente y que se encuentran luchando por sostener sus conquistas. Si bien con distintos niveles de intensidad, en ambos casos con serios cuestionamientos a sus gobiernos. El de Moreno por haber traicionado los ideales de la Revolución Ciudadana que encabezaba Rafael Correoa y la posterior persecución a sus antigües compañeres de militancias e implementación de políticas neoliberales. En el caso brasileño, de un pueblo que viene luchando desde el golpe a Dilma, que luchó contra la persecución a Lula y que hoy lucha para no retroceder en sus conquistas.

El caso boliviano es el más reciente y complejo. Bajo el argumento de un fraude electoral[5] que no existe, está en proceso un golpe de estado perpetrado por la derecha en complicidad de las FFAA, la policía, algunos sectores evangélicos y católicos, el ministerio de colonias gringo (la OEA de Almagro) y los gobiernos de los EEUU y sus lacayos.

Cabe traer al análisis e invitar a les lectores a poner en cuestión sobre algunas reflexiones de distintes analistas e investigadores:

  1. Atilio Borón hacía una rápida reflexión en los primeros días del golpe donde señala que: la derecha y el imperio nunca aceptarán un gobierno que no se ponga a su servicio; hay mucho investigadore y periodista que están formados para detectar las señales que emanan los manuales golpistas del imperio, que echan a andar horas y horas de desprestigio hacia líderes populares, lo que en la jerga se llama “character assasination”; que luego de esa etapa se construye la idea del “cambio” o de “salir del régimen o de la dictadura” y “liberar” al pueblo; el rol de las “fuerzas de seguridad” que desde la Guerra Fría vienen siendo formadas directa o indirectamente por los EEUU y sus instituciones; por último que la confianza en las FFAA y la policía llevó a intentar apaciguar y evitar los enfrentamientos de una derecha desbocada, no confrontar llevó a que se envalentonen aún más y vayan por todo[6].

  2. Rita Segato en su intervención en el congreso de CLACSO realizado en Argentina en 2018 señaló que se venía cocinando la caotización del continente. Explícitamente señaló que se pretendía hacer en Nuestra América lo que pocos años antes había sucedido en Medio Oriente. A partir de la construcción de fundamentalismos religiosos gestar estructuras paramilitares que sean capaces de desestabilizar países para luego saquearlos[7].

  3. Desde hace algún tiempo el analista francés Thierry Meyssan viene alertando sobre  los planes de desestabilización del imperio, fundamentalmente en la región de la Cuenca Caribe[8], un lugar estratégico no sólo por estar Venezuela (la mayor reserva de petróleo[9] del mundo), sino por ser uno de los lugares del mundo porque donde mayor caudal comercial circula. De igual manera pone de manifiesto algunas tesituras que habla incluso de la caotización de algunas zonas del planeta y la división en 2 grandes regiones: las gobernables y las ingobernables[10].

Si bien se podría estar todo el día hablando de teorías y dando ejemplo de cómo estas terminan o no llevándose a la práctica, lo cierto es lo que queda claro es que nada de lo que suceda en Nuestra América se puede desligar de la disputa de intereses a escala global y de la importancia estratégica que tiene este continente para el imperio norteamericano. Si esto no se comienza a estudiar con mayor profundidad el rol de las ONG´s y de las iglesias financiadas por el imperio para erosionar no sólo a los movimientos populares, sino a los gobierno; si no se colocan los prismas antiimperialista, antipatriarcal y anticolonial, estaremos nuevamente cometiendo errores que la historia no perdonará.

Tal como señalaba recientemente la compañera Stella Calloni, lo que estamos viviendo en la región es el cimbronazo de un imperio en franco retroceso que sólo busca continuar siendo quien nos oprima y está dispuesto a hacer cualquier cosa con tal de lograrlo. Cuando los imperios caen, muy por el contrario a lo que se piensa, suelen ser aún más bestiales que lo que eran.

Nuestra América claramente está en una entre dos modelos: uno de opresión y saqueo que tiene a los EEUU como principal promotor, pero que cuenta con súbditos locales; y otro de liberación y promoción del bien común, encarnado por muchos gobiernos populares, progresistas y/o revolucionarios.

Nada está dicho aún y como decía el Comandante Eterno, Hugo Chávez, hay que ser “irrenunciablemente optimista”. Sólo la voluntad de lucha de los pueblos será la que defina qué sucederá o no en el futuro. La pregunta que vuelve a repetirse es: ¿Terminará la corta noche neoliberal en Nuestra América?

Por lo pronto ¡RODILLA EN TIERRA!


* Periodista, conductor de Marcha de Gigantes (Radio UNLP – AM 1390), productor de Columna Vertebral (Radio Estación Sur – FM 91.7), columnista La Marea (Radio Futura – FM 90.5) y Mirada Crítica (Realpolitik), responsable de la sección Sindical de Revista Trinchera y colaborador de Agencia Timón.


[1] https://beinstein.lahaine.org/b2-img/beinstein_militarismo.pdf

[2] https://www.jornada.com.mx/2019/11/10/opinion/010o1pol

[3] https://www.telesurtv.net/opinion/China-y-la-nueva-diplomacia-financiera-20161008-0027.html

[4] https://actualidad.rt.com/actualidad/333727-brics-declaracion-brasilia-puntos-clave?fbclid=IwAR3i7zxwgnPYzG_MY9KByGiijJ1i_j8zFRHNYz6vD0cI2NhLUkTAIGj2fPU

[5] http://www.enorsai.com.ar/politica/28708-escandalo–no-hubo-fraude-en-bolivia-dos-contundentes-informes-internacionales-lo-prueban.html?fbclid=IwAR2o-HEry5r7mAYl1JnOr1dliHDFSX0L3dAfmdsT18C9nhsmv9AfHkIvNF4

[6] http://atilioboron.com.ar/el-golpe-en-bolivia-cinco-lecciones/

[7] https://www.youtube.com/watch?v=e_b7TC1Jbto

[8] https://www.voltairenet.org/article204642.html

[9] https://www.voltairenet.org/article205996.html

[10] https://www.voltairenet.org/article197482.html

[10] https://www.voltairenet.org/article197482.html