¿Termina la corta noche neoliberal en Nuestra América?

Por Nicolás Sampedro*

En Nuestra América estamos viviendo tiempos complejos que indudablemente requieren un análisis lo más exhaustivo posible ¿Qué tienen en común los levantamientos populares en Perú, Haití, Honduras, Ecuador y Chile? ¿Qué vinculación tienen estos hechos con lo que pasa en Bolivia y Venezuela? ¿De qué forma puede repercutir el proceso electoral argentino en este contexto?

Más allá de la innumerable cantidad de veces que se enfatizó en que Nuestra América es un territorio que hoy se encuentra en disputa dentro del gran enfrentamiento a escala global, resulta necesario desandar esta afirmación y adentrarse en algunos hechos que ejemplifican de manera cabal cómo esa disputa repercute en la vida cotidiana de los pueblos del continente.

Haití

Desde mediados de septiembre el país más poblado de las Antillas se encuentra prácticamente paralizado. Las distintas movilizaciones -hoy capitalizadas por el Foro Patriótico- han contado con la participación de casi 5 millones de haitianos que exigen la “renuncia del presidente Javenel Moïse, la resolución de las crisis económica y energética y la no injerencia externa[1].

Las multitudinarias manifestaciones, son prácticamente invisibilizadas por la prensa occidental, son la consecución del proceso de lucha que inició en 2018 cuando el presidente intentó aumentar el precio del combustible por recomendación del FMI. Un paso más en la inmensa cantidad de políticas neoliberales que se vienen implementando en el país desde principio de los años 80. Como resultado los números altamente preocupantes en los indicadores sociales de miseria, desocupación, desigualdad o inseguridad alimentaria.

Un país con distintos gobiernos títeres de los EEUU[2] (con la complicidad de Canadá, Francia, la OEA y la ONU) que subsumieron al país en la miseria, y un pueblo que nuevamente se levanta contra la opresión. Pero en la prensa hegemónica no se habla de los más de 20 muertos a manos de la represión policial o de las estructuras paramilitares que asesinan a quienes están luchando contra el ajuste.

La desgracia de los haitianos es haber nacido en un país ubicado en una de las regiones del mundo más importantes en términos geopolíticos: por la región Caribe pasan millones de dólares en comercio, está dentro del territorio que los EEUU consideran el “Mare Nostrum”, además de ser vecina de las dos de las naciones que hoy son blanco de agresiones imperiales: Cuba y Venezuela.

Honduras

El país tiene el tristemente célebre lugar de haber iniciado la sucesión de Golpes de Estado “Blandos” cuando en 2009 las oligarquías en complicidad con el imperio sacaron de juego a Mel Zelaya. En 2017 el fraude electoral quitó la posibilidad de la vuelta del ex mandatario cuando Juan Orlando Hernández se robó las elecciones presidenciales, generando alto descontento en la población, utilizando la represión como respuesta, con un saldo de más de 30 muertos[3].

El gobierno ilegítimo y fraudulento de Hernández, respaldado por los EEUU, se encargó de profundizar lo hecho por su antecesor Porfirio Lobo. Ambos implementaron las recomendaciones del FMI que buscan acomodar las finanzas públicas privatizando empresas estatales, la salud y la educación, reduciendo la participación del Estado, aplicando una reforma laboral, entre muchas otras medidas[4].

Esta nueva ola de protestas tienen que ver con las políticas implementadas y con el fraude electoral, pero tienen su detonante en la reciente condena por narcotráfico -en tribunales norteamericanos- del hermano del presidente ilegítimo, Tony Hernández[5].

Perú

El sistema político Peruano parece cada vez más deteriorado. Un descontento muy grande con el parlamento (con mayoría de la alianza Fujimorista y Aprista), un Vizcarra que llegó a la presidencia de la mano de Pedro Pablo Kuczynski, quien tuvo que renunciar por el escándalo de Odebrecht.

Un país con los últimos cinco presidentes presos, todos investigados por corrupción; un sector empresarial nucleado en la CONFIEP que presionan al gobierno para sacar aún más ganancias y un pueblo arto de la explotación a la que son sometidos.

En el caso peruano, los enfrentamientos se dieron producto de la iniciativa para aprobar el proyecto minero Tía María en la región de Puno. Los levantamientos populares también fueron reprimidos en diferentes momentos y bajo distintos gobiernos, con el agravante que los gobernadores progresistas que se oponen a este modelo de saqueo son perseguidos por el poder judicial y mediático como es el caso de Walter Aduviri y Vladimir Cerrón.

Ecuador

El acuerdo entre el FMI[6] y el gobierno de Lenin Moreno fue la chispa que generó la revuelta popular que vimos hace algunas semanas. Aunque con algo más de cobertura mediática que las anteriores, las situaciones que originan el descontento no distan mucho de las anteriores.

El “paquetazo” que intentó implementar el Moreno, que entre otras cosas elevaba considerablemente los precios de los combustibles, generó rápidamente que los diferentes sectores populares se movilizaran exigiendo que se retrotraigan las medidas. Además exigían que el acuerdo con el Fondo sea derogado.

Les ecuatorianes llegan a esta situación envueltos nuevamente en la implementación de políticas neoliberales, en este caso de la mano de quien traicionó los lineamientos de Alianza País y la Revolución Ciudadana que encabezó por más de una década Rafael Correa. Y si bien Moreno dio marcha atrás y se llegó a una mesa de negociación con la CONAI[7] (organización que nuclea a las comunidades indígenas) y con otras expresiones populares, el devenir es incierto.

Chile

Durante más de 3 décadas, el país trasandino fue catalogado por las derechas continentales como el ejemplo a seguir. Con políticas neoliberales imbricadas en Estado y una constitución que data de la dictadura de Pinochet, el espejismo de la “Suiza” del continente se rompió en mil pedazos[8].

La chispa que dio inicio al descontento popular y las multitudinarias movilizaciones fue el aumento del Metro de Santiago, pero ello fue la gota que rebalsó el vaso. La desigualdad, el endeudamiento de las familias, los impagables costos de la salud y la educación son sólo algunas de las situaciones acumuladas en el descontento popular que detonaron la ira y el enfrentamiento con un régimen que respondió con represión, dejando un tendal de muertos. Las cifras más conservadoras hablan de cerca de 20 víctimas fatales, mientras otras fuentes afirman que la cifra es de más del doble.

Cabe destacar que también se habla de desapariciones, de miles de heridos y detenidos, y cientos de denuncias de maltratos, torturas y violaciones. Una situación que luego de semanas parece no tener resolución posible, dado que el gobierno de Piñera no tiene con quien sentarse a negociar, nadie conduce el conflicto.

Bolivia

Si bien la situación es absolutamente la contraria, la tergiversación mediática del proceso de recuento de votos, dio argumentos al candidato opositor, Carlos Mesa, a desconocer los resultados y a llamar a la rebeldía a sus seguidores.

El gobierno de Evo Morales necesitaba sacar una diferencia del 10% respecto de Mesa para consagrarse en primera vuelta y renovar la presidencia por 4ta vez consecutiva. El show montado y la complicidad del -en palabras de Fidel- “ministerio de colonias” conocido como OEA, permitieron sembrar la duda sobre la transparencia del escrutiño.

Para tener una idea del rol que está ocupando esta organización neocolonial del imperio, en lo que va de octubre, no sacó absolutamente ningún comunicado de prensa sobre Haití, nada dijo de Honduras ni de Chile, pero sí defendió a Lenín Moreno, si se posicionó sobre Nicaragua, si catalogó a Cuba y Venezuela como dictaduras y sacó 7 comunicados por lo ocurrido en Bolivia.

Lo descarado terminó de suceder cuando el organismo pidió que más allá del resultado definitivo, el gobierno llame a una segunda vuelta. Según el analista Aram Aharonian, “la desestabilización e intento de golpe de Estado que la derecha vernácula, con el apoyo estadounidense y de la OEA, se está desarrollando en Bolivia a pocos días de la primera vuelta electoral en los dos países del Río de la Plata y trata de incidir en el miedo a situaciones similares que alimentan las derechas en ambas naciones.[9].

A modo de síntesis, se puede señalar que la derecha de la región está en franco retroceso. Un modelo neoliberal que comienza a agotarse y el hartazgo popular que empieza a vislumbrar con masivas movilizaciones callejeras. Por otro lado, la derecha cipaya pro-yanqui que realiza desesperados esfuerzos por controlar la situación, que apunta a la represión como fórmula fallida (al menos hasta ahora) y aplica concesiones menores para intentar apaciguar el descontento[10].

El vicepresidente boliviano Álvaro García Linera señaló en reiteradas oportunidades que los procesos revolucionarios se dan por oleadas. También sostuvo que lo que veríamos sería una pequeña noche de verano neoliberal, pero que se agotaría muy rápidamente. Nuestra América parece estar viviendo ese resurgir popular que dice basta a la opresión, al neocolonialismo, a los gobiernos que los desprecian. El compañero y Dr de Estado en Economía, Jorge Beinstein resaltaba permanentemente que “cuando un imperio está en retroceso, en descomposición, es cuando más bestial se vuelve”.

Los pueblos del continente tendrán el inmenso desafío de romper definitivamente con un modelo civilizatorio (la modernidad) que contiene no sólo al capitalismo como sistema económico de dominación, sino que se ancla en el colonialismo, en el racismo y en el patriarcado. El desafío entonces es re prensarse desde los saberes acumulados por los pueblos de Nuestra América, para la gesta del buen vivir de los pueblos y por la construcción de un modelo civilizatorio más libre, justo y soberano, sin explotados ni explotadores, sin oprimidos y opresores.

La gran pregunta es si lo que se está viviendo es o no el fin de la corta noche neoliberal en Nuestra América.


* Periodista, conductor de Marcha de Gigantes (Radio UNLP – AM 1390), productor de Columna Vertebral (Radio Estación Sur – FM 91.7), columnista La Marea (Radio Futura – FM 90.5) y Mirada Crítica (Realpolitik), responsable de la sección Sindical de Revista Trinchera y colaborador de Agencia Timón.


[1] https://www.alainet.org/es/articulo/202878

[2] https://www.alainet.org/es/articulo/202708

[3] https://revistatrinchera.com/2019/06/29/honduras-insurgente/

[4] https://www.alainet.org/es/articulo/202619

[5] https://www.telesurtv.net/news/represion-violencia-protestas-presidente-20191025-0003.html

[6] https://www.alainet.org/es/articulo/202819

[7] https://www.alainet.org/es/articulo/202774

[8] https://revistatrinchera.com/2019/10/23/protestas-en-chile-un-gobierno-ciego-sordo-inepto-e-incompetente/

[9] http://estrategia.la/2019/10/24/eu-y-la-oea-apuestan-a-desestabilizar-la-region-pero-se-encuentran-con-la-resistencia-popular/

[10] http://reddigital.cl/2019/10/08/derecha-latinoamericana/