Un conflicto de alto vuelo

Por Guillermo Carlos Delgado Jordan ·

Alrededor de 200 vuelos cancelados y un par de decenas de miles de pasajeros varados fue el saldo numérico del reclamo gremial originado ayer en el Aeroparque Jorge Newbery y con repercusiones en Ezeiza.

Las asambleas habían comenzado a partir de las 7 de la mañana. El reclamo era por incumplimiento de las pautas salariales acordadas entre los gremios y la gestión de la empresa que se viene traduciendo en el no cumplimiento del pago de la cláusula gatillo: suma que implica un 6,5%.

Cerca del mediodía el presidente se refirió al conflicto: “Aerolíneas debe poder volar sin pedirles plata al resto de los argentinos” . Luego, intentó justificar sus dichos afirmando: “Todas las líneas aéreas que funcionan acá y la mayoría del mundo no requieren que los ciudadanos de ese país, en este caso los argentinos, pongamos plata todos los meses” en un argumento por demás mentiroso. Y para ejemplo tomemos la tierra de sus ancestros, Italia, en donde hace apenas un par de meses el vicepresidente del Gobierno de Italia y ministro del Interior, Matteo Salvini, aseguró que el Ejecutivo no venderá por partes el negocio de la aerolínea Alitalia, gestionada por administradores concursales desde 2017, y que si es necesario, el Estado intervendrá para salvarla. Alitalia no obtiene beneficios desde 2002 y, solo en los últimos tiempos, desde el Estado le han girado 900 millones de euros.

“Todos los meses hay nuevos argentinos que vuelan por primera vez, pero sigue siendo menos del 4 o 5 por ciento del total de la población. No es justo que el 95% de los que no usan los aviones tengan que pagar para que Aerolíneas funcione”. Sin embargo, “era justo” estatizar las deudas de las empresas privadas (como la del Grupo Macri) o que el estado indemnice a los ex dueños de Austral, luego de fundirla, siendo Eduardo Braun Cantilo, tío del Jefe de Gabinete Marcos Peña uno de los grandes beneficiados.

Pero más allá de lo que es justo y no lo es, el presidente Mauricio Macri parece desconocer, o no lo interesa, la función que cumple una aerolínea de bandera, la cual va más allá de los negocios y que busca conectar a todo el país más allá de la rentabilidad de las rutas.

Privatizar o no privatizar

Ante las declaraciones del presidente varios medios titularon que desde el Estado se buscaba avanzar en la privatización de Aerolíneas Argentinas. Ya en febrero de este año el Ministerio de Transporte Guillermo Dietrich había anunciado que a partir de 2020 el Estado eliminaría los subsidios a Aerolíneas Argentinas.

Pero lo cierto es que el norte del gobierno no se encuentra en la privatización sino en desfinanciar y “comerle” el negocio a Aerolíneas. El ex presidente de la compañía, Mariano Reclade fue claro al respecto: “Ni siquiera quieren privatizarla, lo que buscan que es que quiebre y que el mercado vacante sea ocupado por las empresas con las que ahora compite”. Específicamente, Recalde se refiere a las compañías Low Cost que, desde FlyBondi (sospechosamente vinculada al ex Ministro Mario Quintana) en adelante se han visto beneficiadas con el otorgamiento de rutas donde compiten ventajosamente con Aerolíneas.

Fuerza aérea

El conflicto se extenderá en el tiempo y con la ayuda de Patricia Bullrich, el ministro Dietrich se ha guardado un as bajo la manga para ser utilizado oportunamente. En una medida que pasó prácticamente desapercibida (como es costumbre en los medios oficialistas) Patricia Bullrich, Oscar Aguad y Guillermo Dietrich firmaron la Resolución Conjunta 2/2018. Con el pretexto del G-20, por la misma se permite a criterio de la ministra de Seguridad la intervención de la Fuerza Aérea en caso de interrupción, reducción o afectación por cualquier vía de los servicios aeroportuarios.

Sin enmarcar temporalmente el alcance de la Resolución, se le da vía suelta a la poca competencia de la ministra de Seguridad para que la Fuerza Aérea “ponga a disposición personal para que, frente a la interrupción, reducción o afectación por cualquier vía de los servicios aeroportuarios, en cualquier lugar del país donde se lo necesite {…] cuando exceda o no pueda intervenir el personal de la POLICÍA DE SEGURIDAD AEROPORTUARIA, se le proporcione el mismo para que, bajo la dirección de dicha POLICÍA, realice la prestación de todos los servicios y acciones necesarias a su alcance con el objeto de garantizar el normal desarrollo del tráfico de aeronaves que tengan vinculación directa o indirecta con el FORO INTERNACIONAL PARA LA COOPERACIÓN ECONÓMICA “G-20” y sus denominados “SIDE EVENTS” y/o cuando el MINISTERIO DE TRANSPORTE así lo disponga para la satisfacción de necesidades especiales”.

Si se presta atención, el último párrafo del artículo transcrito, además de no marcar alcance temporal de la Resolución (en ningún lado dice que durará lo que dure el G-20), le da vía libre a Guillermo Dietrich para que “lo disponga para la satisfacción de necesidades especiales”.

Un as en la manga del ministro que le permitirá, con la ayuda de la Fuerza Aérea, destrabar problemas sindicales en un futuro de conflictos para el cual, desde el gobierno, se vienen preparando desde hace rato.