Un pueblo empoderado

Por Martina Lorenzutti ·

Después de escuchar a la Sra. Alejandra que cuenta como vivía en la calle y que – a partir de Néstor Kirchner pudo conseguir techo y trabajo – escribir algo es casi una falta de respeto. Ella es parte del pueblo empoderado.

Alejandra, alguien que no solo es agradecida, sino que desea claramente el bien común. Sabiendo exactamente cuáles son sus derechos y sus anhelos, que son los mismos que los de aquellos salidos del sistema como ella lo fue en el pasado, tiene más corazón que cualquier funcionario de este gobierno.

¿Por qué? Porque pudo conquistar esos derechos, porque supo vivir de una manera diferente. Poder darle a su hija no solo un techo y alimentos sino un proyecto superador de vida. Alguien que encarna la ESPERANZA; la misma que tiene gran parte del pueblo argentino. La esperanza de vislumbrar un horizonte, un nuevo amanecer. La idea de un contrato social entre todos los argentinos y argentinas, como nos propuso ella, es algo a tomar muy en serio si queremos sacar este país adelante. Uno donde nadie quede afuera.

El día de la presentación del libro de Cristina Fernández de Kirchner fue muy movilizante. Comenzando muy temprano con una balacera en la Plaza de los Dos Congresos, con el triste saldo de dos muertos (el diputado Hector Olivaresy el funcionario Miguel Yardon) y acusaciones políticas de un lado y de otro. Un presidente literalmente obligado a salir a pronunciar cuatro frases de compromiso y con cara de nada.

Alguien que no conecta con la realidad y a quien se lo percibió molesto por tener que hablarle al pueblo que lo voto, más allá de sus palabras políticamente correctas. Una conferencia de prensa breve e improvisada, donde una periodista operadora le pregunta a la ministra si se trataba de un atentado a la democracia.

Desde los medios machacaron todo el día con las imágenes del supuesto atentado asustándonos y preocupándonos. Dejándonos sin saber qué pensar. ¿Quienes son los que realmente quieren que el país se incendie?

Por otro lado, una semana mas que emotiva con innumerables festejos y conmemoraciones: los 100 años del nacimiento de la más querida, la más amada por el pueblo: Eva Duarte de Perón. La jefa espiritual de la Nación para toda la eternidad. La que también fue una nadie en su infancia y terminó convirtiéndose en “La abanderada de los humildes”. La que nunca, como la Sra. Alejandra olvidó de donde vino y supo abrir su corazón dentro del cual se cobijaron millones.

Bajo la lluvia para algunos y para otros, a través de la televisión, las radios, las redes: el pueblo volvió a sentirse empoderado, representado, contenido, considerado. Cristina volvió a regalarnos sus palabras e intenciones. Otra jefa. La jefa política de muchos. No faltó nadie. Lo mostraron las imágenes, los primeros planos de personalidades, actores, intendentes y hasta el dueño de un canal que trabaja incansablemente a favor de este gobierno. Donde no la quieren casi nada y mucho menos la respetan.

Criticaron que la presentación del libro se había convertido en un acto político. ¿Y por qué no? ¿Para alguien que convoca más de 200 mil personas bajo la lluvia, porque no habría de serlo? Alguien que respira política y que fue dos veces presidenta de la Nación y que nos enseñó a todos a respirar política. No una política del enrosque y las intrigas. Sino la POLÍTICA con mayúsculas. La que es un instrumento de transformación social. La que está al servicio de la gente, del ciudadano, no la que vino para complicarle la vida a la gente.

Mas allá del libro en sí, algo para leer paladeándolo: siempre que ella aparece tiene un mensaje que propone un desafío. Esta vez fue la de un contrato social, pero que debe consensuarse entre todos los involucrados. Le habló no solo a la militancia, a los que la aman, sino también a los empresarios: instándolos a creer en el país, a producir, a vender. En definitiva, a poner a funcionar nuevamente la rueda del consumo, del trabajo, de la dignidad. A los que son verdaderos empresarios: los que aman dar trabajo.

Aquellos que dejaron de producir, para dedicarse a los bonos no lo son. Son solo especuladores que fugan sus ganancias a paraísos fiscales. Son simplemente delincuentes. Al que le quepa el sayo que se lo ponga.

¿Empezó la campaña?, se preguntan algunos. No hace falta: la campaña la hace la gente pidiéndole CRISTINA VOLVÉ. Estamos en presencia de una situación única, donde una verdadera líder es llevada a la victoria por la gente. No una figura moldeada con publicidades y asesores ecuatorianos, sino por un pueblo que la eligió y lo volvería a hacer.

Que no se arrepiente de haberla votado, todo lo contrario: se siente orgulloso de apostar a un proyecto de inclusión, de posibilidades de ganarse la vida sea desde el lugar que sea. Donde el esfuerzo es coronado con un bienestar que no solo incluye los alimentos, sino la salud, los remedios, el trabajo, el esparcimiento, la cultura, la posibilidad de estudiar para superarse. Es cuestión de abrir la cabeza, de sentir con el alma: que no se puede disfrutar plenamente de nada si el otro a nuestro lado carece de lo básico.

¿Qué va a pasar los próximos meses, concretamente en octubre? Nadie lo sabe. ¿Será candidata? ¿No lo será? Eso se va a ir vislumbrando de a poco: “Todo a su debido tiempo y armoniosamente”, frase genial de Juan Domingo Perón.

Mientras tanto esta Argentina, la que nos toca vivir, nos regala momentos preciosos como el que se dio en la Sociedad Rural donde una yegua volvió a trotar. Recuerdos para atesorar. Así como el libro, que es como tener en las manos un pedacito de ella, de sus vivencias, de sus pensamientos, de sus sentimientos. quedémonos, aunque sea por un breve rato, con la imagen de ese futuro tan anhelado, de ese sol amaneciendo, brillando para todos por igual.