Volver a Manuel Belgrano

Por Jorge Giles

Llegó un nuevo 20 de Junio y entonces desplegamos más que nunca todas las banderas que Belgrano nos legó.

Hay que hacer flamear todas las banderas de la patria; y hay que hacerlo ahora.

Cuando la desocupación trepó al 10,1 %.

Cuando miles de compatriotas duermen en la calle.  

Cuando el proyecto gobernante expulsa del país a jóvenes científicos, artistas, profesionales, y trabajadores de oficios varios.

Cuando la desmemoria y el egoísmo hacen que algunos compatriotas reconozcan la miseria creciente y pese a ello, afirman, sin pudores, que volverían a votar a Macri.

Sufrimos una situación límite y calamitosa en lo social y en lo económico. El neoliberalismo caló fuerte en la estructura de nuestro país. Los datos económicos oficiales divulgados indican que los saqueadores van a dejar la tierra arrasada. Están fracasando. Pero siguen haciendo daño.  

Cayó estrepitosamente el Producto Bruto Interno.

Cayó la industria manufacturera un 10,8 %.

Cayó el comercio mayorista y minorista un 12,6 %.  

Cayó la construcción.

Cayó el consumo privado.

Cayó el consumo de los servicios públicos.

Eso sí: crece la inflación, el desempleo, la deuda externa, la pobreza, el hambre, la soledad, la bronca colectiva.  

Y es por eso que hoy miramos a Octubre desde Manuel Belgrano.

Proponemos seis ejes centrales de su pensamiento y acción,  junto a la creación de nuestra enseña nacional en las Barrancas del Paraná en 1812, para recordarlo en estos días:   

La unidad de la nación.

La batalla contra el miedo.

La defensa de la industria nacional.

La identidad originaria de la Patria grande.

La defensa inclaudicable de la educación pública.

La defensa de la libertad de prensa.

Cuando Belgrano propone la Independencia de las Provincias Unidas en Sud América, con la proclamación de un monarca Inca, lo hace pensando en la unidad más amplia y profunda de todos los criollos enraizados en los pueblos originales. Quiso evitar la división entre facciones internas como estimulaba el enemigo. No hubo rey Inca, pero hubo Independencia en Tucumán. Aunque aún nos duele la ausencia de otro grande de la Patria: don José Gervasio Artigas.

Cuando Belgrano sentencia que “el miedo sólo sirve para perderlo todo”, está alentando el coraje, la esperanza y la autoestima del pueblo criollo. Advertía que el arma más poderosa de los enemigos era el dominio del miedo.    

Cuando Belgrano defiende la industria, está hablando del  país que soñaba junto a San Martín. Siglo y medio antes que Perón, Belgrano dice que hay dos clases de hombres: los holgazanes que sólo quieren vivir de la renta ociosa de “sus” tierras y los que buscan trabajar la tierra y los talleres para transformar nuestras riquezas naturales en productos manufacturados que nos permitan autoabastecernos con nuestro propio comercio y  consumo interno.

Cuando Belgrano ordena que la Proclama del 9 de Julio de 1816 sea escrita en español, aimara, quechua y guaraní, está afirmando que somos una misma patria desde el fondo de la historia y en la que todos somos iguales ante la ley.

Cuando Belgrano defiende la educación pública y ordena construir escuelas con el tesoro público y con su propio bolsillo, está marcando el rumbo de una nación destinada a ser libre y soberana.

Cuando Belgrano sostiene la libertad de la prensa  y afirma que “sólo pueden oponerse a ella, los que gusten mandar despóticamente”, está soñando con un país de hombres libres, instruidos e informados.

Por todo esto hay que volver a Belgrano cuando la patria está en peligro.

Siempre supo quiénes fueron sus enemigos y quiénes sus amigos.

A Martín Miguel de Güemes, uno de sus grandes compañeros, así  le escribió Belgrano:

“…Mis desvelos no tienen más objeto que el bien general y en esta inteligencia no hago caso de todos esos malvados que tratan de dividirnos…trabajemos con empeño y tesón, que si  las generaciones presentes nos son ingratas, las futuras venerarán nuestra memoria, que es la única recompensa que deben esperar los patriotas”

Que la dirigencia política argentina sepa hoy honrar a don Manuel Belgrano en todas sus dimensiones, sabiendo que sus virtudes fueron un verdadero programa de gobierno para todos los tiempos.

Hay que tener  memoria de nuestros Padres fundadores en esta instancia decisiva para nuestra democracia.

Que así sea.