Yo pisaré las calles nuevamente

Jorge Giles ·

El pueblo chileno nos interpela, nos conmueve y a la vez, nos trae la esperanza de que  llegó la hora de los pueblos en todo el continente.

En Chile estalló la memoria. El salto de conciencia que hoy se está dando en América Latina es superior al que se dio en la década pasada. 

Ni Chile ni Ecuador pelean sólo contra las tarifas y el ajuste. Pelean contra un modelo de saqueo neoliberal que creyó que podía gobernar a su antojo eternamente.

Se acabó.

De este estado de conciencia colectiva que nos enseña que la desigualdad y la injusta distribución de la riqueza son la razón de nuestros males, debiera tomar nota la política de manera urgente.  

Duelen los muertos y los heridos de la represión.   

Ojalá no duela la imposibilidad de procesar políticamente, allende los Andes, este hastío rotundo contra el neoliberalismo.

Los comentarios banales abundan por estas horas.

El eje recurrente es el “¿porqué no sucedieron aquí levantamientos masivos contra los tarifazos?”

Desconocer la permanente movilización de organizaciones sociales y sindicales argentinas, es grave e injusto. Pero lo más grave es desconocer la realidad social argentina y que revela su  devenir histórico. Veámoslo juntos.

Argentina se asienta sobre tres singularidades que explican este camino por recuperar los derechos sociales vulnerados:   

1.- La existencia de la unidad del peronismo como ordenador del movimiento popular. 

2.- La existencia de movimientos sociales, religiosos, culturales, sindicales y barriales que asistieron solidaria y organizadamente al pueblo durante este período de ajuste neoliberal. El estado no estuvo ausente; estuvo ocupado en atender los intereses financieros de los dueños del poder.

3.- La existencia de una buena parte de la sociedad que sabe utilizar la memoria colectiva para procesar pacífica y políticamente, y en los marcos del sistema democrático, la resolución de sus conflictos.

Por eso el proceso argentino es singular.

Los argentinos concurriremos el próximo 27 de octubre a las urnas. 

En cada boleta electoral encabezada por Alberto Fernández y Cristina Fernández de Kirchner  sabremos expresar la voluntad irrenunciable de reconstruir un país que merezca ser vivido. Nunca más neoliberalismo.

La derecha gobernante se muestra impotente para impedir este avance.

Cuidemos la paz social sin caer en ninguna provocación violenta de los que se están yendo.

Que así sea.